Poema 8
Abeja blanca zumbas --ebria de miel
en mi alma
y te tuerces en lentas espirales de humo.
Soy el desesperado, la palabra sin
ecos,
el que lo perdió todo, y el que todo lo tuvo.
Última amarra, cruje en ti mi
ansiedad última.
En mi tierra desierta eres tú la última rosa.
Ah silenciosa!
Cierra tus ojos profundos. Allí
aletea la noche.
Ah desnuda tu cuerpo de estatua temerosa.
Tienes ojos profundos donde la noche
alea.
Frescos brazos de flor y regazo de rosa.
Se parecen tus senos a los caracoles
blancos.
Ha venido a dormirse en tu vientre una mariposa de sombra.
Ah silenciosa!
He aquí la soledad de donde estás
ausente.
Llueve. El viento del mar caza errantes gaviotas.
El agua anda descalza por las calles
mojadas.
De aquel árbol se quejan, como enfermos, las hojas.
Abeja blanca, ausente, aún zumbas en
mi alma.
Revives en el tiempo, delgada y silenciosa.
Ah silenciosa !