Contaminación sonora en Argentina
El problema de la contaminación sonora no se reduce a vivir al lado de una discoteca, sino que va mucho más allá: cualquier gran avenida produce una gran cantidad de decibeles; las obras viales y martillos neumáticos, junto con el ruido normal de las oficinas, aviones, televisores, amplificadores y demás artefactos domésticos producen en conjunto una gran cantidad de ruido deshaciendo los nervios de los porteños.
Buenos Aires figura entre las ciudades más ruidosas, junto
con Tokyo, Roma y New York. París, por ejemplo, es mucho más
serena. El Consejo Deliberante dictó en 1983 un código fijando
límites del ruido (se considera ruido
al que sobrepasa los 80 decibeles). Y aunque no se cumple, las
fábricas no pueden pasar los 65 decibeles, oficinas y comercios
los 60, y cerca de los hospitales no se permite más que 45.
Los barrios más ruidosos: Recoleta, Palermo Viejo, Almagro y
Retiro. Los más serenos: Versalles, Villa Pueyrredón y Villa
Devoto.
En el centro de Buenos Aires, Murray Scaffer - un músico y educador canadiense - contabilizó 350 bocinazos en una hora, el mismo récord que en Roma, mientras que en Estocolmo sólo se escuchan 60. En un medio como este, la vida se hace cada vez más estresante.
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Esta página fue modificada por última vez el Martes 10 de Diciembre de 1996
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