logohist.gif (298 bytes)HISTORIA DEL BALONMANO ESPAÑOL
Por David Rubio Gutierrez (Gijón)


E
SPECIALIZACIÓN

El balonmano cada vez si va depurando más. Las cabezas pensantes de cada país intentan hacer innovaciones estratégicas para adquirir un mayor dominio del juego. En este sentido, se tiende a la especialización del jugador, bien en defensa, bien en ataque. El Mundial de 1974, celebrado en la República Democrática Alemana, ofrece la novedad de la utilización de algunos jugadores sólo para las tareas defensivas y, pro otro lado, los grandes artilleros salían sólo en las acciones ofensivas. En este Mundial del 74, España se clasificó para la fase final tras dejar en la cuneta a Austria y Portugal. El título mundial, por cuarta vez, era para los rumanos, que derrotaban en la final a la RDA, por 14-12. Yugoslavia fue tercera.

Meses más tarde, en el Congreso de la Federación Internacional que se llevó a cabo en la localidad italiana de Jesolo ante el crecimiento de países que practican el balonmano, se decide dividir los campeonatos mundiales por categorías, y así nacen los Mundiales A, B y C, con ascensos y descensos en las distintas categorías. Las innovaciones en el seno de la Federación Internacional se suceden sin interrupción. En 1976, se crea la Recopa de Europa, competición en la que Granollers tiene el honor de inscribir el nombre de un equipo español como el primer campeón. Su rival en la final fue el conjunto germano Grew Weiss Dankersen, al que vencen los vallesanos por 26-24.

 

EL ASCENSO DE ESPAÑA

El año 1958 es un año clave para el balonmano español. Las corrientes externas también influyen en nuestro deporte, por lo que el balonmano a siete crece en cuanto a interés y el de a once, paulatinamente, pierde atracción. En ese año, por primera vez, la selección española interviene por acceso directo en Mundial. Era el tercer campeonato de este tipo, organizado por la República Democrática Alemana. En su debut mundialista, figuraban en el equipo diez jugadores castellanos y siete catalanes. Para la historia ahí están sus nombres: Alcántara, Góngora y Anchustguir (Atlético de Madrid), Casajuana, Pregona, Fontdevila y Martín Foz (Granollers), Farres (Sabadell), Fernández Zurdo (Bressel), José Luis García y Emilio Villanueva (Real Madrid), José Medina y Rafael Orbe (San Fernando).

Domingo Bárcenas fue el técnico encargado de aceptar debidamente esta selección. Nada más comenzar esta aventura mundialista, para el equipo español hubo un jarro de agua fría, según comentaba en sus crónicas el periodista Carlos Piernavieja (q.e.p.d.): "Suecia nos trituró con un contundente y bastante expresivo 31-11". La reconciliación vino inmediatamente, porque España lograba vencer sorprendentemente a Finlandia por 19-16. En el tercer encuentro se perdió con Polonea por 25-11. En ese mismo año, del 58, se produce la consolidación del balonmano a siete en España. Se celebra la última edición de la Liga a once. Al mismo tiempo - ya se ha comentado anteriormente -, nace la División de Honor, en sustitución de la Primera División. El Balonmano Granollers es el primer campeón de esta nueva categoría. Madrid, en el año 1962, durante unos días se convierte en la capital del balonmano mundial, pues en esta ciudad la Federación Internacional celebra su congreso.

historia3.jpg (12701 bytes)El balonmano también empieza a introducirse entre el elemento femenino español. Los tabúes comienzan a romperse. Es en Bilbao, en el año 1967, donde se juega el primer parido femenino internacional. El combinado hispano cae derrotado ante Francia por un apretado 12-11, con Domingo Bárcenas y Juan de Dios Román en el banquillo como entrenadores. Ocho años más tarde, el equipo femenino español intenta acceder por primera vez a un Mundial, pero es eliminado por Noruega a doble partido, con los resultados de 6-3 y 17-14 en contra, respectivamente. En 1977 se consigue, por fin, plaza en un Mundial femenino, categoría B. Volvemos a la selección masculina. Con la nueva estructura de ascensos y descensos, según la normativa de la IHF, España queda encuadrada en el Mundial B. Y la primera competición de esta categoría se celebra en Austria en el año 1977, con triunfo final de la República Democrática Alemana ante la selección de Suecia por un apretado 29-19. El equipo español se clasificó en quinto lugar al derrotar en el último partido a Bulgaria por 23-19.

Se ganó un puesto para el Mundial A del 78, pero España no pudo pasar de la décima posición, por lo que no pudo acceder directamente a los Juegos Olímpicos de Moscú, oportunidad de la que luego dispuso al año siguiente en el Mundial B, que se disputó en territorio español. El 79 fue un año muy especial para el balonmano español, pues de doble tacada se consiguió el título de campeón en el Mundial B y también se logró una plaza para los Juegos Olímpicos de Moscú. Fue la explosión de la selección española, dirigida en aquella época por Domingo Barcenas y con Emilio Alonso como segundo entrenador.

El 9 de Octubre de ese año, in el escenario del Palau Blau Grana, en una jornada histórica, España derrotaba a Suiza por 24-18 y conquistaba por primera vez hasta el momento, un título mundial. La formación del cuadro hispano en aquella jornada memorable merece destacarse; los héroes fueron: Pagoaga, De Miguel, Cecilio Alonso, Eugenio Castellví, Albisu, Juan de la Puente, Calabuig, Nacho Novoa, De Andrés, Quico López Balcells, Eugenio Serrano, Goyo (q.e.p.d.), Uría, Mifrán y Sagarribay.

España pasó fácilmente la fase previa de este Mundial B con sendos triunfos ante Austria y Holanda, para luego, en la fase definitiva, derrotar a Checoslovaquia, y ya en la gran final los suizos fueron unos "blandos" rivales. Fueron derrotados por un elocuente 24-18. El Mundial sirvió de rampa de lanzamiento de varios jugadores españoles, que llegaron a su techo deportivo en esta competición. Se consagraron jugadores de la talla de Goyo, Cecilio Alonso, Pagoga, López Balcells, entre otros.

En Barcelona se adquirió el pasaporte para el Mundial A. En la edición de 1982, España pudo codearse con la elite mundial. La competición se disputó en Alemania Federal. Precisamente con los anfitriones. El equipo hispano tuvo que luchar por la séptima plaza, perdiendo, por

lo que se terminó en octavo lugar, aunque se consiguieron resultados notables, como vencer en la fase de clasificación a Rumanía por 22-20, privando a los rumanos de la posibilidad de acceder al medallero. En la fase anterior se había ganado a Suecia, y con Hungría se logró empatar. El título mundial en aquella ocasión lo obtuvo la URSS al vencer en una interesante final a Yugoslavia por 30-27. Hubo necesidad de jugar prórroga pues al finalizar el período reglamentario en el marcador lucía un empate a 23 goles.

Con esa octava posición en Alemania Federal, España regresaba a la categoría B, junto con la RFA y Hungría. Estas tres selecciones se volvieron a ver las caras en el Mundial de Holanda, al año siguiente, donde había en juego dos puestos para formar parte les grupo de privilegiados que iba a competir en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles, meta que España, en un principio, no pudo alcanzar. No se pudo pasar de la sexta plaza, situándose España detrás de Hungría, Checoslovaquia, RFA, Suecia, y Suiza. Sólo húngaros y checos podían estar por méritos propios en Los Ángeles, entonces sobrevino el boicot de los países del Telón de Acero. Pudieron más esta vez los intereses políticos y no viajaron a Estados Unidos, Polonia, URSS, RDA, Hungría y Checoslovaquia. Las deserciones de última hora fueron cubiertas por Suecia. RFA, Suiza, España e Islandia.

porterin1.jpg (11251 bytes)La mala actuación de España en la Olimpiada de Los Ángeles, de la que luego trataremos más extensamente en un apartado dedicado a la participación del balonmano español a lo largo de la historia de los juegos Olímpicos, abrió una fuerte crisis en el seno de la selección nacional, lo que provocó cambios importantes en el banquillo. Roberto Tendero, por aquel entonces presidente de la Federación Española de Balonmano, contrató al técnico yugoslavo Branislav Pokrajac, que sustituyó a Juan de Dios Román en la dirección de la selección nacional. El entrenador balcánico dirigió a los españoles en el Mundial de Noruega, en 1985, donde, con el sexto puesto, se ascendió de nuevo a la categoría A. Fue una competición de alto nivel, en la que intervinieron todos aquellos países que no acudieron a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles por meras cuestiones políticas. España subió junto con la URSS, RDA, Polonia, Checoslovaquia y Hungría.

Un año más tarde, Juan de Dios Román vuelve a encargarse directamente del destino de la selección nacional. Dirige el equipo en el Mundial de Suiza, categoría A, conquistando la quinta plaza, en una actuación magnífica de todos los seleccionados. Los principios en esta competición no fueron muy brillantes y tan sólo un gol en los últimos instantes ante Polonia hizo que el partido se empatara, lo que daba el pase a la siguiente eliminatoria.

El panorama cambió para España en la siguiente fase. En un encuentro histórico se ganaba a la URSS por 25-17 y también se obtenía la victoria ante la RDA por 21-19, resultados que nadie pensaba que fueran a hacerse realidad. Frente a Yugoslavia se perdió por 18-17 y la quinta plaza se alcanzaba al derrotar en el último partido del Mundial a Islandia por 24-22. este Mundial suizo guarda aún malos recuerdos para algunas de las potencias que pagaron caro el no haber intervenido en la cita olímpica de Los Ángeles. Entre otros viejos conocidos, fracasaron estrepitosamente selecciones de la talla de Polonia, Checoslovaquia, URSS, y la propia Rumanía.

Otra mala actuación en unos Juegos Olímpicos, esta vez en Seúl, condujo a España de nuevo al "pozo" de la categoría B, por lo que irremediablemente la selección nacional tuvo que participar en el Mundial del 89, organizado por Francia. En esta ocasión, la historia se volvió a repetir. El fracaso en Seúl provocó que en la Federación Española se perdiera la confianza en el seleccionador, Juan de Dios Román. Este quedó relegado en sus funciones, y un minuto antes de que le cesaran presentó su dimisión. El vacío en el banquillo fue ocupado por un tándem de emergencia, constituido por los técnicos Emilio Alonso y César Argilés. Fue una solución provisional, pero que sirvió para salir del paso. Se logró la cuarta plaza, detrás de Islandia, Polonia y Rumanía. El gran fracaso lo protagonizó la RFA, que descendió a la categoría C.

 

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