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¿SIMULACIÓN 1? Políticamente, en el actual escenario electoral: ¿dónde la situamos?. Suponemos, en el mejor de los supuestos, que cada uno de los aspirantes a la presidencia de la República tiene un plan de su actuación, más o menos elaborado, previendo sus ataques, los contraataques y los medios a ser usados. Ese plan debe ser su estrategia, mientras que las acciones y las réplicas deben constituir sus tácticas. Ahora: ¿cuántos y quienes conocen esa estrategia y tácticas?. Examinemos un poco el escenario electoral. Porque la lucha política no se realiza del mismo modo dentro de un sistema democrático bipartidista, en donde adopta la forma de un duelo entre dos, que dentro de un sistema democrático multipartidista, en donde los adversarios son varios y pudieran aliarse de muchas maneras. Podemos simplificar el enfrentamiento político actual entre quienes están totalmente satisfechos dentro del orden existente, además su creación y sustento, y por lo tanto quieren y desean conservarlo, y quienes están insatisfechos con el actual orden de cosas y que, en consecuencia, quieren cambiarlo. Lo que nos llevaría a una generalización: en todo grupo humano viviendo en comunidad, existirán siempre satisfechos y no satisfechos. Pero no es tan simple. Porque los objetivos de los partidos y candidatos participantes en la contienda electoral podemos agruparlos por su objetivo: conservar el régimen actual o cambiarlo y para lograrlo existen diferentes medios, y el uso de cada uno de esos medios define un tipo específico de estrategia. El método revolucionario plantea que el régimen existente puede ser cambiado brutalmente, de un golpe. El método reformista apunta el cambio poco a poco, progresivamente, paulatinamente, por ámbitos, e instalación del nuevo orden por partes. Existe mucha literatura sobre estos aspectos y sus ejemplos históricos, así como teorías. Sin embargo, podemos sintetizar, sobre la base de la estrategia política adoptada por la definición de uso de los medios y los fines de cada uno de los actuales actores políticos, que los podemos ubicar así: de extrema derecha, derecha moderada, izquierda reformista y de izquierda revolucionaria. Le dejo a usted, amigo lector, el ejercicio de ubicar cada uno de los candidatos, así como las posibles alianzas que pueden surgir luego de las elecciones del 8N98 Reformismo y revolución son estrategias que sólo se pueden aplicar dentro de la democracia multipartidista. La simulación, medio estratégico, se emplea en todos los regímenes políticos. Disimular los fines y motivos reales de la acción política detrás de pseudofines y pseudomotivos forma, además, parte del goce y diversión de mayorías populares y es un medio antiquísimo usado por personas, partidos y grupos, en su lucha por la conquista del poder y, por éste, para obtener obediencia. La simulación se presenta de múltiples maneras. Aquí me referiré a una sola, a la que exhiben, por todos los medios y con gran despliegue, quienes están satisfechos y no quieren cambio, no quieren salir de su comodidad, y que consiste en hacer creer a los venezolanos que sus genuinos intereses y su sistema democrático está en peligro, que salió un demonio que se los va a comer fritos, asados, cuando en realidad, el cambio afecta a una minoría, afecta a quienes durante 40 años han usufructuado beneficios para ellos y sus familiares, para las cúpulas de sus organizaciones y que han permitido el crecimiento desmesurado de la pobreza, de todas las carestías de las cuales sufre hoy todo el pueblo de Venezuela. La forma de esta simulación es la de ahí viene el coco, te va a comer. El espantapájaros. El enemigo, exagerando la importancia de un enemigo real, justificando las medidas y respuestas que se tomen(incluyendo la no-realización de elecciones, saboteo, golpe de estado, etc.) sobre la base del interés de los grupos que detentan el poder por su necesidad de defensa. Al grito de viene el lobo feroz se trata de distraer a la población del objetivo básico y fundamental como es el cambio por medio del voto. El miedo al comunismo, a las guerrillas, al conflicto. A pesar de que todas las encuestas reafirman el deseo de un cambio en paz, sin violencia. A pesar de que no hay movimientos armados como en otros países. A pesar de que existe una manifestación clara por votar. Digno de tomar en cuenta por las características peculiares de nuestro desenvolvimiento social con respecto a la simulación. Aquí es muy posible que tenga bastante cabida, sobre todo, cuando no se tiene suficiente información sobre el adversario para desemmascararlo rápida y eficazmente; para desmitificarlo. Recordemos que existen en nuestro medio personas ciegas y crédulas políticamente, a sí mismas. Fanáticas. No quieren ver, ni oír, ni saber de otras ideas, de otros partidos, de otros candidatos. Sin embargo, conociendo el escenario electoral, sus actores, sus estrategias y sus tácticas, es mucho cuanto se puede hacer, es mucho cuanto se puede disminuir la simulación, cuanto se puede reducir, aún cuando no se puede desaparecer. ¿Conoce usted algún simulador?
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Lic. Nelson Maica C nmaicac@starmedia.com |