VICTOR HUGO RUIZ ALONSO

Biografía Exposiciones Comentario a su obra Galería


Víctor Hugo Ruíz nació en Barranquilla. Es Licenciado en filosofía e Historia (Universidad Gran Colombia, Bogotá, 1981) con una Maestría en Filosofía (Universidad Incca de Colombia, Bogotá, 2002). Realizó cursos de Dibujo Técnico (Escuela Superior de Diseños Industriales, Bogotá, 1978-1972), Dibujo y Pintura (Taller David Manzur, Bogotá, 1952-1984), Grabado (Taller de Margarita Monsalve, Bogotá, 1994).

DISTINCIONES


EXPOSICIONES INDIVIDUALES

2005 "Desierto Inesperado", Centro Cultural Comfamiliar, Barranquilla.
1997 "Sagrado y Profano", Sala de Exposiciones de Fenalco, Bogotá.


EXPOSICIONES COLECTIVAS

2000 Salón de Pintura Alejandro Obregón, Teatro Amira De la Rosa, Barranquilla.
2000 Salón de Pintura Alejandro Obregón, Teatro Amira De la Rosa, Barranquilla.
1997 "Juguetes", Fundación Gilberto Alzate Avendaño, Bogotá, 1997.
VIII Salón Regional de Artistas Colcultura, Estación de la Sabana, Bogotá.
Salón de Pintura Alejandro Obregón, Teatro Amira De la Rosa, Barranquilla.
1995 XXXVI Salón Nacional de Artistas Colcultura, Bogotá.
V Salón de Nuevos Artistas Costeños, Teatro Amira De la Rosa, Barranquilla.
VII Salón Regional de Artistas, Colcultura, Museo de Arte Moderno, Cartagena.
1994 Ayer y Hoy del Arte Colombiano. IV Cumbre de Presidentes de Iberoamérica, Museo Naval, Cartagen.
XXXV Salón Nacional de Artistas Colcultura, Bogotá.
1993 VI Salón Regional de Artistas, Colcultura, Bogotá.
1980 Nuevos Maestros del Arte Colombiano, Biblioteca Luis Angel Arango.



A PROPOSITO DE LA EXPOSICIÓN "DESIERTO INESPERADO"

"En el Ojo de la Tormenta" podría titularse el conjunto de Pasteles y Acrílicos de la Exposición del Artista Barranquillero Víctor Hugo Ruíz en la Galería de Arte del Centro Cultural Comfamiliar, pues remite a imágenes asociadas a la tensa calma del centro del huracán, pero así mismo evoca la soledad de las megápolis contemporáneas, fábricas de masas y multitudes que transitan frenéticamente sus cales en busca de sosiego y certezas. Sorprende el retrato psicológico del habitante de nuestras grandes urbes que andan errante entre la búsqueda de entretenimiento y el vacío interior que lo desvela.

Y como todo artista que se respete, Víctor Hugo Ruiz desvela una realidad que nos cubre, desocultando lo que queda del consumo. Despojado de los objetos del deseo, temporales y efímeros, sólo presenciamos nuestros fantasmas, especialmente el de nuestra identidad fragmentada.

Sin pretender ilustrar o testimoniar acerca de la soledad del hombre de hoy, que se esconde en el movimiento perpetuo de adquirir cosas y prestigio, el artista presenta a través de su Obra una inquietante y poética visión de nuestra realidad ontológica.

Obras que golpean contundentemente y nos anonadan por los efectos que logra al proponer el espacio pictórico como paisaje de fondo para una figura humana, creando una "acontecimiento" que retrata una relampagueante intuición: la de nuestra desolación interior a pesar de la red de instituciones e ideologías que nos cobijan. Países con figuras diminutas es lo que registra la mirada, y un sentimiento estético: lo Sublime.

Retomando la filosofía del Romanticismo, el ansia de ir más allá del Hombre-Masa, convertido por la Técnica y el Mercado en paradigma del Progreso, la producción artística "Desierto inesperado" recrea su postura, reivindicando la Poética del Arte, no convertido en mercancías para adornar paredes, sino como la penumbra erótica que nos revela un mundo visceral, el del desorden amoroso del conocimiento sensible.

A pesar de su participación en eventos artísticos importantes del país, como Salones Nacionales, Salones Regionales, Salones de Artistas Costeños, Cumbres Presidenciales, Premios, Distinciones y varias Colectivas e Individuales, ha preferido estar al margen del flash y el parloteo seudo-intelectual para perseverar con recogimiento y precisión en noches con neblina el filón de su tesoro, que ha encontrado maravillado desde el balcón de su apartaestudio en el piso 12 de un céntrico edificio de Bogotá donde descubre esos transeúntes solitarios que deambulan por su propuesta artística; o capturar las imágenes fulgurantes de su memoria para transfigurarlas en obras delirantes cargadas de magia y poesía, mientas escucha la trompeta de Jon Hassel, el saxo de Jan Gabarek o el piano de Satie. Indudablemente un artista que prefiere el murmullo o el silencio a la bulla mediática y la algarabía de la Doxa. En la indagación de los simple encuentra lo complejo. Mirando lo transitorio intuye lo eterno. Definitivamente hay que mantenerse callado mientras se mira esta exposición, porque es un oasis en este desierto donde sólo se escucha el ruido de los media.

ERIC PLAYOUT, PARIS 2005


GALERIA

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última actualización, Julio 14 de 2005.


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