SALONES BURREROS DEL CARNAVAL DE BARRANQUILLA
(final)

Segunda Parte


A De la E: Ahora que dijo el Trío Matamoros, también en esos primeros años que entre otras cosas entre los años 1929, 1930, 1931 hasta 1934 no hubo Reina del Carnaval. Hubo Carnaval pero no hubo reina. Eran Capitanas de los clubes. Después, en 1935, se puso de moda un tema de un mexicano, aquel de Negra consentida, Joaquín Pardavé. La Reina del Carnaval de ese año fue la Mona Falquez, entonces la gente cantaba en vez de Negra consentida, Mona consentida y se hizo muy popular. Y el Trío Matamoros que estaba de moda, en todo su apogeo, puso de modo en esos primeros años de la década, dos temas que fueron la locura: Buchipluma no ma’ eres tu, buchipluma no ma´ que duró toda la década y el otro tema fue Cuidaito compa gallo, cuidaito, también famosísimo tema de la época. Todas estas orquestas venezolanas los tienen en su repertorio y se siguen tocando porque no pasaran nunca de moda.

MC: Alfredo, estas eran las piezas que se prohibían en los clubes sociales. ¿Qué sucedía en el pueblo, la gente, en esa década, los veinte, en el treinta?

A. De la E: Ellos bailaban los porros, las cumbias y toda la música popular.

MC: Pero los Salones Burreros ya habían desaparecido.

A. De la E: Si, ya habían desaparecido pero habían los salones...

MC: Los salones se habían trasladados a las cines, a las salas de cine.

A. De la E: ¿Quién iba a ir a cine en el Carnaval? Entonces resolvieron levantar las silletas y poner también salones de Carnaval. Entonces Las Quintas, más allá del Carioca abrió su saloncito; el Granada, frente al cementerio, abrió el suyo; el Colombia, tenía unos bailes famosísimos los tres días del Carnaval. Los únicos que no quitaron sillas fueron el Apolo y el resto porque era muy difícil, pero aquellos tenían todas las facilidades del caso y se convirtieron en salones de baile durante el Carnaval. En la década de los treinta lo que batió records de records fue cuando la Cervecería Barranquilla construyó el Jardín Aguila. Eso fue un templo que no supimos aprovechar. Estaba Barranquilla muy pequeña todavía para ese tipo de cabaret, porque la firma del señor Santodomingo lo que quería era darle a Barranquilla un cabaret a la altura de los Jardines de la Habana, Jardines de Panamá. Pero no pudo, Barranquilla no correspondi&oacutE;. Y se trajo nada menos que a la Orquesta Casino de la Playa, con unas figuras todas de fama internacional, Miguelito Valdés que estaba de moda, y aquel que llamaban “Cascarita”. Y puso de moda muchas piezas. Pero entonces, el Club Barranquilla los contrató para que tocaran en una fiesta de Carnaval pero con la condición que no tocaran tres piezas que no sonaban muy bien todavía. La una era Con tu cara de para pan pin pin pun pam. Entonces, decirle a una niña: “Vamos a bailar con tu cara de para pan pin”, eso que es. La otra fue Ya tu no soplas como mujer.

Esas otras canciones hacen parte de la historia de Barranquilla porque en ese momento ya se ha metido otra música, no obstante que ya los compositores nuestros están proyectando increiblemente toda la música, entre otros aquí nuestro querido amigo (Rafael Campo Miranda) ya empieza a hacer sus primeros pininos, toca su música y él después nos va a contar otros detallitos. Empiezan los músicos, compositores nuestros. Hay una anécdota muy simpática que yo la guardo con mucho cariño, porque inclusive, no solamente pues la supimos porque se conocía de popular, sino porque yo fui muy amigo de ellos. En Bogotá en 1941, Pascual Del Veccio y Enrique Ariza fundaron en la Voz de la Victor “La Hora Costeña”, por vez primera en Bogotá empezaron a oírse los porros, las cumbias y otros. Y había tres compositores costeños allá, que tocaban. Uno era Antonio Peñaloza, el de “Te Olvidé”, el otro era Lucho Berm&ucaute;dez y el otro era José Barros. Y José Barros le compuso, precisamente, otro éxito de Carnaval a Pascual, que fue Don Pascual Del Veccio baila su morena que fue un éxito de Carnaval por los ańos 1940, 1941, poco más o menos. Y empiezan ya, ahí si, a entrar en los clubes. De Cartagena nos venía una orquesta muy buena que la contratábamos para Carnaval, que era la de Pianeta Pitalúa. Alternaba con las otras que estaban acá. Pero tenían pues, esos aires cubanos y sobre todo panameños y de toda esa área del Caribe que se fue metiendo y nos fue dando esa música que ya era sensación en Barranquilla, todos la conocimos y la seguimos bailando. Inclusive ahora, precisamente con motivo de los cincuenta años de la coronación, de la lectura del Bando, hicimos memoria de una gran obra de Campo Miranda, y el nos va a contar, que fue Playa, brisa y mar, que se puso de moda en esos días porque él acababa de componerla y se la acaban de editar. Echa el cuento.

Público: Risas.

MC: A ver maestro Rafa.

Rafael Campo Miranda: Lo primero que voy a contarles a ustedes después de estas semblanzas históricas de nuestro querido terruño, que ha hecho este gran amigo historiador, Alfredo De la Espriella, algo muy breve pero intensamente vivido, es un aporte más a la disertación que él ha hecho sobre los Salones Burreros. Los Carnavales de Barranquilla y de Soledad se efectúan en la misma fecha, entonces yo allá en mi lozana y sonriente juventud, solía irme para Soledad y venía con unos amigos a caballo por el camino viejo de Soledad, entrábamos por la carrera Vesubio...

MC: La diecisiete...

RCM: La diecisiete, y llegábamos entonces a la Calle de las Vacas. Ahí en esa parte, en Vesubio con la Calle de las Vacas, en la década del 30, tuve la oportunidad de apreciar la construcción de un Salón Burrero, una edificación hecha a base de pura madera de cativo, pero con tambos, un poco separado el piso que lo hacían con tablones de cativo, porque eso era un tierrerro, ahí no se podía bailar, entonces para que las parejas pudieran bailar y que los pies se deslizaran sobre las tablas hicieron ese asunto así. Bueno, ocurre que en la Avenida Boyacá había, me estoy refiriendo a la década del treinta, había un cordón de policía que no permitía que los caballos, mulos y burros pasaran a la Calle de las Vacas, que era el epicentro en el Barrio Arriba en el Carnaval de Barranquilla. Yo era en ese entonces ribeño, vivía por los lados esos de San Roque. Pero entonces el Saloacute;n Burrero, se le daba ese nombre porque venían muchos turistas de Malambo, de Sabanagrande, de Galapa, de Caracolí, venían en burro y eso eran unas recuas interminables por el camino viejo, y llegaban entonces a ese punto donde estaba el Salón Burrero y amarraban a los burros en rededor del Salón. Diga usted... ciento cincuenta burros.

Público: Risas.

RCM: Y traían su mazo de hierba y todo. Venían con el ánimo de pasar un rato, conocer, o naturalizarse más que todo con el Carnaval de Barranquilla. Yo recuerdo que nos metíamos ahí a bailar, eran papayeras las que tocaban ahí entonces. El trago lo traíamos en mochilas y la diversión era extraordinaria. Ese es el único aporte, me refiero pues. Eso para mi tiene un valor histórico porque es una vivencia a la cual yo me refiero para reforzar el argumento de mi amigo De la Espriella. Fue vivido, fue sentido, vivido intensamente. Las parejas las encontraba uno disfrazadas, uno bailaba con las monas y no sabía con que mona estaba bailando. A mí me pasó un chasco tremendo que yo no lo he podido olvidar y fue el siguiente: como uno cogía a la mona y bailaba y danzaba admirablemente y nos tomamos unos tragos, y resultó que era un hombre...

Público: Risas.

RCM: Esa es la experiencia que me dejó a mi el Salón Burrero de aquellos tiempos inolvidables de grata recordación.

Público: Risas.

MC: Bueno, vamos a escuchar un fragmento...

A. De la E: Una cosa que se me olvidaba, también del Salón Burrero, que se prohibía terminantemente y se advertía a los señores que iban en burro, que no llevaran burras.

MC: Bueno, vamos a escuchar un fragmento de Sebastián, rómpete el cuero, Daniel Mestre.

-Se oye fragmento de Sebastián rómpete el cuero-

MC: Bueno, esta era la pieza a la que se refiera Alfredo De la Espriella, de Daniel Mestre, que la mandó para ac&aaucte;, porque en Cartagena no la aceptaban. Vamos en seguida a escuchar otro fragmento de la Casino la Playa con su Cara para pan pin pin pum pam.

Bueno, mientras se cuadra aquí este tema, no se si alguno del público quiera preguntar algo o hacer alguna intervención con respecto al tema.

Hombre del público: Alfredo, como era el cuento de las pianolas.

A. De la E: Eran unos rollos comunes y corrientes que tenían unas perforaciones, yo tengo en el museo, se ponían a los pianos, tenían un mecanismo especial y tocaba el piano solo. Para darle sonido, no para tocar. Yo tengo ahí en el museo. Eran muy buenas, venía toda la música, porque los primeros discos que llegaron, eran de la la Columbia y la Victor, por supuesto. Cuando Pelletz Buitrago, en el año 1929 inauguró su emisora el 8 de diciembre, no era con disco sino con orquesta, entonces había tres compositores en Barranquilla y directores que tenían a su cargo los distintos grupos de cuerdas y de piano, que eran el profesor ya mencionado. Emirto de Lima, el profesor Alejandro Barranco que dirigió por muchos años la banda departamental y el profesor Manuel Ezequiel De la Hoz, que era el director de la Escuela de Música del Atlántico, que había sido fundada en el año 1914, se había graduado en Leipzing, fue uno de los barranquilleros más brillantes y que más títulos ha tenido en materia de estudios en Europa y especialmente en Leipzing de donde el vino. Esos eran los tres músicos que habían. Entonces los discos empezaron a llegar en el año treinta, y el primer disco que puso de música popular fue Tóqueme el Trigémino, yo lo tengo acá en el Museo, el original, el primero que se puso, porque los demás eran tocados por orquestas. Después se puso otro de moda que era Divina se ha perdido.

Divina se ha perdido en una noche oscura

Ese fue un tema muy popular de su época, y as&icute; fueron llegando todos los demás que ya ustedes conocen. Y hubo un concurso, inclusive, para ver que temas prefería el publico, y las tres canciones que más se ponían y escuchaban, llamaban por teléfono, era Lamento borincano de...

MC: Rafael Hernández

A. De la E: Rafael Hernández, el Jibarito. La otra era Celosa, que la cantaba una estrella argentina en su tiempo, Mercedes Simone, era muy linda; y la otra era... eran tres... bueno, no me acuerdo. Eran tres que todo el mundo pedía permanentemente, ah! aquella de los ojos...

MC: Aquellos ojos verdes.

A. De la E: Aquellos ojos verdes. Y después Sarita Herrera que se convirtió en la primera cantante barranquillera con éxito internacional, ella fue contratada después de un concurso que abrió la RCA Victor que estaba haciendo una gira por América para ver que cantantes había y Sarita se ganó el premio, precisamente cantando Celosa. Se fue y se quedó allá en los Estados Unidos, hizo una carrera brillantísima. Y después la otra que le siguió también en popularidad y que llevó nuestra música por ese tiempo fue Carmencita Pernett, que precisamente estamos con Comfamiliar coordinando a ver si la invitamos especialmente para que venga a Barranquilla para hacerle el homenaje que se merece, y ella llevó la música de otros compositores como Meyer, Luis Carlos Meyer, que fue la famosa Micaela, llevó en su repertorio la que acabamos de oír de este hombre, Pepe, también la llevó en su repertorio y otras más. Estas fueron las dos primeras que tuvieron mucho éxito y los discos estos conocidos.

MC: Bueno, escuchemos entonces la Casino con su Cara paran pan pin

Hombre Público: Mariano, al respecto de lo que dice el señor de Carmencita Pernett, yo tuve la oportunidad de convivir veinte años con ella en Lima...

A. De la E: Ah! bueno!

Hombre Público: Y una canción que sonó muchísimo por allá se llamaba La múcura.

A. De la E: Claro! Ella tiene un repertorio inmenso.

Hombre público: No se si la primera, pero quien llevó nuestra música a México fue Carmencita Pernett.

A. De la E: Claro!, por eso le queremos hacer el homenaje.

CM: Ella fue la cantante femenina, como vedette, de espectáculo, quizás más importante que ha dado Colombia en este siglo, y Barranquilla por supuesto.

Voz Hombre: Yo no sé si en Colombia han habido otras vedettes

MC: Porque antes de ella, en México ya Luis Carlos Meyer con Rafael de Paz habían dado a conocer la música colombiana, que fue en el año 46, 47, cuando se grabó Micaela con Rafael de Paz, después La puerca y después vinieron los temas de José Barros, los temas de Lucho Bermúdez, el tema de Escalona La historia; y Carmencita vuelve y graba con estas orquestas, con Rafael de Paz a comienzos de la década del 50 cuando ella se va para all´ y es un éxito rotundo. Toda la década del 50 tuvo un papel importante allá en México sobretodo.

Hombre Público: ¿Ella era barranquillera o cartagenera?

A. De la E: Naciá por allá pero no importa, Barranquilla no tiene límites.

MC: Una pregunta acá de este lado Alfredo.

Hombre público: La Opera del Mondongo en Barranquilla, ¿Cómo fue que se formó?

A. De la E: Ah no! Esa si fue una cosa que nació así, pintoresca, de la gente, de sacar esa expresión popular, pero no tiene nada.

Hombre público: ¿Cuándo es que sale?

A. De la E: Eso es más cerca, eso es para acá por los años 50, 55, 60, por ahí. Todavía no tiene historia.

Hombre público: Alfredo, explícanos que motivó el hecho de que de 1929 al 34, no hubo reina del Carnaval.

MC: La pregunta es ¿Por qué del 29 al 34 no hubo reina del Carnaval?

A. De la E: Había una situación dif&iacutE;cil económica, fue el gran crack internacional mundial, bajó un poco la cosa, la gente se solidarizó, que no se podía gastar plata, esas cuestiones, y los clubes dijeron que sí para que hacer los bailes suntuosos y todas esas cosas y no hubo reina; y después vino la guerra con el Perú, entonces todavía hubo más solidaridad, pues como se iba a hacer la guerra si Colombia estaba en ese trance tan pesado. Hasta que pasó eso y en Barranquilla se dispuso que en el año 35 que fue un año, por cierto, extraordinario para Barranquilla, fue el año cuando se realizaron las Terceras Olimpíadas en Colombia, que en realidad fueron las primeras porque fue cuando asistieron más de ocho departamentos, perdón, eso fue en el 46. Esto fue en el 35, cuando se construyó el Estadio Municipal, que fuimos campeones en todo, batimos récords en todos los deportes, Barranquilla se consagró. Y entonces se nombró reina, repito, a la Mona Falquez y hubo reina del deporte inclusive. Ese fue un año precioso. Se abrió la Exposición de Productos Nacionales con edificio propio, que es hoy Bellas Artes, se había convertido en la primera Feria Nacional, no se había hecho nunca en el país una feria como esa, permanente; se llamaba Exposición Permanente de Productos Nacionales; y se firmó el contrato para construir y se inauguró al año siguiente el Terminal Marítimo y Fluvial, con la terminación ya de la entrada de Bocas de Ceniza. Ese fue un año próspero para Barranquilla, que marcó hitos increíbles, fueron los años 35, 36 y 37, esos tres años fueron definitivos. Y después del 36 para adelante tampoco hubo reina, 37, 38, 39, 40 y 41 no hubo reina, hubo Capitanas en los Clubes; y se atravesaron los problemas con la Guerra de España, la Guerra Mundial, hasta que en el 42 la Sociedad de Mejoras Públicas se encargó de recuperar esa tradición. Ya estábamos un poquitico más calmados, ya estábamos más tranquilos de problemas. A partir del ańo 42 siempre ha habido reina, a excepción del año 48 que tambión por los problemas políticos de su tiempo hubo un recesito y no hubo más que capitanas. Después siempre ha habido reinas. Y el único año que se suspendió un Carnaval, pero por motivos obviamente muy duros para Barranquilla, fue en el año 47 cuando Ana María Emiliani fue reina, el 15 de febrero de 1947, estando en plena Batalla de Flores se conoció la noticia del avión que se estrelló en el tablazo, ahí se mataron más de 20 barranquilleros, muy distinguidos todos y por supuesto el Alcalde dictó un decreto: duelo en Barranquilla. No dijo “Acábese el Carnaval”, pero todo el mundo por respeto, por educación. Fue el único año que nada mas hubo hasta la Batalla de Flores y el año también que se coronó por primera vez a Ana María Emiliani en el Estadio Municipal. Ahí murió Romelio.

MC: Bueno, ahora sí escuchemos.

-Se oye la grabación de Cara para pan pin pin pum pam, por parte de la Casino la Playa-

MC: Bueno, ya del tema este nos comentaba Alfredo la prohibición que había tenido la letra más no el ritmo. El ritmo en ese momento debió ser bastante fuerte, sobre todo para los clubes sociales porque en los salones de cine, que era donde se realizaban los bailes populares era donde se gozaba la música nuestra que tenía unos ritmos muy cercanos a estos. Bueno, creo que por hoy podemos dejar el tema hasta allí. Este tema por supuesto no se agota aquí, apenas es tratar de acercarnos un poco históricamente a este tema, después vendrá lo que ha sucedido de la década del cuarenta hacia acá, hacia los años ochenta y noventa con respecto a los espacios bailables hoy en día. Antes de terminar quiero darle la palabra al Maestro Rafael Campo Miranda, quien en el año 49, según comentaba Alfredo cuando escribió su primer Bando de Carnaval, el tema de Playa, brisa y mar se convirtió en un éxito y el Maestro Campo Miranda quiere anotar algo al respecto.

RCM: Por sugerencias también de mi amigo Alfredo, él quiere que yo haga un breve recuento de una obra mía intitulada Playa, que estuvo muy de moda en aquellos tiempos pretéritos de tan grata recordación para nuestro Carnaval. Ocurre que una de las primeras composiciones que yo hice, que yo concebí, fue Playa. Pero en aquel entonces no ten&iacutE;amos aquí en Barranquilla casas grabadoras, y yo anduve con esa obra debajo del brazo caminando por todas partes de Barranquilla para ver quien me grababa esa obra. Al fin me encontré una vez con mi querido e inolvidable amigo, Francisco “Pacho” Galán, que en paz descanse y me dijo al leer la partitura, o sea el guión musical de la obra, me dijo “Rafa, esta obra vale la pena que la grabes” y entonces fuimos allá a la.... Foto Velasco, hablamos con Eliécer Velasco que era el representante aquí del sello Odeón. La obra fue arreglada por Pacho Galán y enviada a Buenos Aires y fue grabada con el sello....bueno de todas maneras, la orquesta Odeón, el sello Odeón, la orquesta que interpretó la obra fue la orquesta de Armani y su Orquesta cantando Marfil y Ebano. Esa obra llegó aquí a Colombia, pero entró por Bogotá, y una vez un amigo, compañero, locutor, me dijo “Mira Rafa, allá en Bogotá vi un disco que en la parte central, el círculo ese verde dice Rafael Campo Miranda.” Bueno aquello para mí fue acontecimiento extraordinario, casi inolvidable, que una obra mía hubiera sido grabada por primera vez. Luego llegó a Barranquilla y desde ese preciso momento empecé yo a darle el mérito que merecía mi trabajo compositivo que venía desarrollando desde hacía varios años. Fue Playa, esa que dice:

Playa, brisa y mar
es lo más bello de la tierra mía

Fue la obra que me abrió a mí la puerta para yo dedicarme a esta labor compositiva que tiene cincuenta años y que para mí ha constituido el gran patrimonio de mi vida porque es un regalo que yo le he dado a mi comunidad. Eso es todo lo que tengo que decir en relación con Playa que estuvo de moda en aquellos tiempos inolvidables.

A. De la E: Y a propósito, Rafael también ha escrito un libro donde ha recogido muchas de sus experiencias relacionadas con la música, está ya e imprenta y es probable que en abril esté listo para lanzarlo. Vamos a hacer también, aprovechar este lanzamiento, para hacerle un gran homenaje que se merece, quien ha sido uno de los cultores de la música barranquillera. Estén pendientes de eso.

FINAL


Playa, Brisa, Mar
Indice del libro
Música y coplas de Congos

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