ARTE VERDADERO Y ARTE FALSO
Los medios masivos de comunicación, entre
sus muchos pecados, cometen con frecuencia el de alabar o fomentar obras
estrafalarias presentándolas como artísticas, y como en nuestra
sociedad el número de "marías" y de borregos es infinito
y, por el contrario, el número de personas con capacidad de análisis
y de criterio propio es infinitamente menor, sucede que las bazofias así
celebradas en los medios de comunicación, son vendidas profusamente
a pesar de su escaso valor. Un ejemplo de esto son algunos de los famosos
premios literarios concedidos y entregados con bombo y platillo. La gente
no sabe los vergonzosos chanchullos que tras bastidores se cometen con
tales condecoraciones. Pero basta que los medios de comunicación
anuncien quién ha sido el ganador, para que una nube de ingenuos
se lance con frenesí a comprar las obras del galardonado, como si
se tratasen de libros sagrados.
¿Dónde queda el verdadero arte en
todo este tajureo? El pseudoarte, convertido en pesos, va a engrosar la
cuenta del editor o de los promotores de la obra premiada.
LOS CRÍTICOS DE ARTE
Y en cuanto a los críticos -otra falsa hechura
de los medios de comunicación- erigidos en jueces omnisapientes
acerca de tal o cual arte, su vaciedad ha quedado demostrada en más
de cuatro ocasiones.
No hace muchos años un famoso autor inglés,
con el premeditado fin de hacer un experimento, presentó anónimamente
una obra suya al mismo editor que ya le había publicado varias con
gran éxito. El editor la rechazó por defectuosa. Siguiendo
en su experimento, el autor se la presentó también con un
seudónimo a varios editores más, que igualmente la rechazaron.
Cuando posteriormente los editores supieron quién era el autor,
se lamentaron muchísimo de no haberla publicado, y su propio editor
le pidió mil disculpas antes de publicarla. Los mismos críticos
que antes la habían laído y la habían menospreciado,
posteriormente, una vez publicada, la cubrieron de elogios. Toda una comedia
de comerciantes.