SIMBOLO, RITO, INICIACION: La cosmogonía masónica. * 
Siete Maestros Masones. Ed. Obelisco. Barcelona, 1992. 280 págs. 

A medida que se penetra en la lectura de esta obra, surge la evidencia de ser este un trabajo realizado desde dentro de la Orden Masónica, ya que como indica el prólogo son "trazados leídos en Logia", por lo que es claro que la obra fue escrita especialmente para formar parte de las enseñanzas e instrucción simbólica impartidas en la actualidad en los talleres masónicos, por lo que queda patente que dicha Orden continúa siendo una organización iniciática viva y actual.  
  
Herederos del mensaje de la Tradición, como dicen considerarse sus autores, no hay duda de que desde estas páginas logran transmitir un saber que por su coherencia y didáctica abre de forma gradual y progresiva la inteligencia del lector hacia la idea que transmiten: la concepción de la cosmogonía y su conocimiento. Aunque sus anónimos autores no se refieren tan sólo a la simbólica de la Masonería, sino que integran y se refieren asimismo a los códigos simbólicos de otras tradiciones, mostrando así la identidad esencial entre todas ellas.  
  
Diríamos que el trabajo de estos Siete Maestros Masones resuelve a través de la simbólica de esta Orden, la analogía existente entre todas las vías iniciáticas, tanto de Occidente como de Oriente, constituyendo (por su universalidad) el lenguaje de los símbolos y los ritos masónicos el punto de encuentro en el que todas ellas se integran y resuelven, lo cual demuestra que el lenguaje masónico no es distinto al revelado por otros pueblos y culturas tradicionales. Pueden variar los modos y formas de expresión, pero lo fundamental de sus símbolos, ritos y mitos permanece idéntico, lo cual nos conduce inevitablemente a considerar que estamos ante una Cosmogonía Perenne o Tradición Unánime, de las que todas las demás proceden por adaptación al tiempo y al espacio que les toca vivir. "Trataremos de repetir -dice el texto- con nuestra forma particular, ideas tradicionales, universales y eternas".  
  
El libro, con los matices propios de un trabajo colectivo, en nada merma la unidad de pensamiento de sus autores, sino que por el contrario las voces que lo componen se entretejen armoniosamente configurando los tonos que dan forma a su contenido trascendente. Por otro lado, no es extraño que este libro se presente como un trabajo colectivo, ya que ello es una característica de la tradición masónica ya desde sus orígenes, dándonos la oportunidad de comprobar cual es la práctica y el tema de estudio de las logias tradicionales, las cuales -y aquí queda patente- continúan conservando intacto el legado y la energía espiritual que desde siempre ha conformado a la Masonería.  
  
Debemos señalar también el interesante estudio de los gráficos y grabados simbólicos que insertados entre líneas complementan la obra formando parte del texto, conjugándose con él, no tan sólo como mera ilustración del mismo, sino como un verdadero soporte de meditación y concentración, configurando entre ambos (texto y grabados) la visión de ser la Masonería un verdadero "Arte Real, claramente vinculado con el conocimiento de la cosmogonía".  
  
Incurriendo en la pasión que esta obra ha suscitado en nosotros, debemos decir que se trata de un libro escrito con amor, pero también con rigor, pues siendo difícil dirigir un mensaje de estas características al corazón del hombre actual, sin que la mente analítica y racional lo interprete, estos siete autores lo logran, pues consiguen poner la inteligencia al servicio de la verdadera intuición del lector, que aun no aprehendiendo quizás la totalidad de las enseñanzas transmitidas, sí recibe un shock que le sitúa frente a una realidad otra, descubriendo, si con discernimiento intelectual se aplica a su lectura, que esta realidad no le es del todo desconocida. Es por ello que podemos aseverar que no es este un libro dirigido a los masones exclusivamente, sino a todo receptor cualificado y con ganas de descubrir el misterio de la vida, que es también su realidad más profunda.  
  
Desde aquí recomendamos su lectura y nos alegramos comprobar que en este tiempo de obscurantismo que nos ha tocado vivir a las generaciones actuales, existen verdaderos transmisores del Conocimiento, capacitados y dispuestos para despertar la conciencia de aquellos por los que la Tradición podrá seguir conservando y vehiculando su mensaje.  
                                                                                                        Mª. A. Díaz 

Nota 
*  Publicado en el Nº 4 de la revista  SYMBOLOS 
 
 
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