Noticias de AOBO: Nº 6 - enero de 2001
Mirando un poquito hacia el futuro
La siguiente charla de Urgyen Sangharákshita fue dada en la Convención
Internacional de la Orden Budista Occidental, en agosto de 1999.
He estado aquí en la convención en el Colegio Wymondham
durante los últimos diez u once días. He estado en convención,
por supuesto, con las Dharmacharinis. Y debo decir que, para mí,
estos diez días con tantas Dharmacharinis han sido una experiencia
muy feliz y excepcionalmente positiva. Creo que he almorzado o cenado más
o menos con ciento cincuenta y seis de ellas, lo cual constituye una de
las ventajas de ser el fundador de un movimiento espiritual. Y, según
me dicen, he visto de manera individual a un par de docenas de ellas. Fuera
de eso, no he hecho mucho con ellas, aparte de haber leído algunos
poemas. No obstante, estaba muy consciente de ellas mientras continuaba
con mi trabajo. Estaba muy consciente que ellas estaban meditando, estudiando,
realizando su práctica de postración, y haciendo su práctica
de meditación yoga kalyana mitra. Estaba muy consciente de la atmósfera
positiva, serena y feliz que se estaba generando; y pienso que los demás
miembros de la Orden, los Dharmacharis, son muy afortunados de poder venir,
por decirlo así, a una atmósfera preparada.
Así que durante los últimos diez u once días
he estado en un mundo bastante distinto, por así decirlo. El otro
mundo, el exterior, me ha parecido más bien distante, incluso como
un sueño. No he escuchado las noticias, no he leído los periódicos,
no he escuchado la radio, así que el mundo exterior me ha parecido
más bien diferente, distante, remoto. Aunque, por supuesto, tengo
algunos recuerdos de él, algunas memorias de aquel mundo; recuerdo
algunas cosas que estaban sucediendo antes de venir aquí, y que
sin duda aún están sucediendo. He estado muy al corriente
de algunos temas que han estado presentes en la cabeza de la gente, aquí
en Gran Bretaña y en otras partes del mundo, y que sin duda aún
están ahí. Y de una de las cosas sobre las cuales he estado
al corriente, durante bastante tiempo, un año, dos años,
tal vez más, es que la gente en Gran Bretaña, como en cualquier
otro lado, se está preparando para celebrar el milenio. No se puede
escapar del milenio, ¡incluso en esta convención no se puede
escapar de él! Parece en verdad imposible escapar del milenio.
La gente en Gran Bretaña, como en otras partes, se está
preparando para celebrar el supuesto nacimiento de Jesucristo, hace dos
mil años. Y digo supuesto porque incluso aquellos que creen que
en realidad existió, ahora en general parecen aceptar que nació
por lo menos cuatro años antes de la fecha aceptada generalmente.
Por eso digo el supuesto nacimiento de Jesucristo. Se están preparando,
en otras palabras, para entrar en el tercer milenio de la era cristiana.
Y creo que es importante que aunque estemos conscientes de todo lo que
está ocurriendo, nosotros como Budistas no nos dejemos llevar por
toda esa excitación, por esa moda. Creo que es importante que debamos
recordar que este milenio no es nuestro milenio. Por supuesto no estoy
diciendo que no acudan a ver el famoso domo, (monumento al fin del milenio
en Londres) en el que tanta energía, habilidad y dinero se ha invertido,
además, en todo caso, las exposiciones ahí mostradas no serán
de ninguna manera enteramente cristianas. De hecho, algunos cristianos
se han quejado bastante ruidosamente de que a la cristiandad no le ha sido
otorgado suficiente espacio dentro del domo. Parece que los han metido
en un pequeño rincón de una exposición multicultural
o de múltiples creencias, y no se encuentran muy felices al respecto,
y en cierta manera uno puede entenderlo. Después de todo, es su
milenio. Pero de todos modos, ese es otro problema.
Los budistas, por supuesto, celebramos hace cuarenta años
un medio milenio más. De mayo de 1956 a mayo de 1957. Celebramos
dos mil quinientos años de budismo. Yo estaba en la India en aquel
momento y tomé parte en aquellas celebraciones, que por cierto recuerdo
muy bien. No solo participé en las celebraciones, sino que ayudé
a organizar una pequeña parte de ellas. Fue un año altamente
memorable, un año muy colorido y emocional para todos los budistas.
Los cristianos ven en el nacimiento de Jesucristo un viraje decisivo
dentro de la historia, y todos sabemos, si leemos nuestros libros de texto
ordinarios, por lo menos los viejos, que la Historia se divide en lo que
sucedió a.C. y lo que sucedió d.C., aunque últimamente
los historiadores no cristianos ya no utilizan aquella manera particular.
Han sugerido que si tal distinción ha de hacerse, debería
ser en términos de la 'era común' y 'antes de la era común'.
Ciertos académicos han sugerido que si existiera un hito decisivo
en la historia, éste no se encuentra en un año en particular,
sino en todo un periodo, el mismo que se encuentra alrededor del año
500 a.C. En otras palabras, un periodo entre doscientos y ochocientos años
antes de la era común. Como creo que la mayoría de ustedes
saben, este periodo se ha denominado la Era Axial, y de acuerdo con Karl
Jaspers, el filósofo alemán, en ese período se establecieron
los cimientos espirituales de la humanidad, simultánea e independientemente,
en China, India, Persia, Palestina y Grecia. Era la época de los
grandes individuos, Individuos con "I" mayúscula. La época
de Confucio e Isaías, de Sócrates y Platón, de los
sabios del Upanishad y de los poetas griegos trágicos. Y por supuesto,
lo que es más importante para los budistas, fue la época
del Buda.
Los budistas ciertamente ven al Buda en el escenario histórico
como un hito. Sin embargo ellos no ven la aparición, la vida del
Buda como un viraje de la misma manera que los cristianos ven la aparición
de Cristo. Para los cristianos, Jesucristo es absolutamente único.
Él es el logos encarnado, el hijo encarnado de Dios y Su muerte
mediante el sacrificio en la cruz es el evento central de toda la historia
mundial, de todos los seres humanos. Esa historia, según la tradición
cristiana, comienza con la creación y termina con el juicio final,
cuando la trompeta suene en el cielo y toda la raza humana sea convocada
ante el trono de Dios para ser juzgada por Cristo.
Sin embargo, para los budistas el Buda no es absolutamente único;
Shakyamuni, Gautama, no es absolutamente único. Podríamos
decir que es relativamente único, si es que de hecho se puede emplear
tal expresión. Es relativamente único en el sentido que es
único dentro de un cierto periodo de mundos, un determinado kalpa.
De acuerdo con la tradición budista, ha habido otros Budas antes
de él, y habrá otros Budas después de él en
futuros períodos de mundos. Un Buda como tal, un Samyaksambuda,
es aquel que redescubre el camino hacia la iluminación después
de que se ha perdido para la humanidad.
La historia lineal o cíclica
Así pues, el cristianismo y el budismo tienen dos diferentes
visiones de la historia, del proceso histórico. Se puede decir que
la visión cristiana es lineal: comienza con la creación y
la caída del hombre, alcanza su clímax en la vida y muerte
de Jesucristo y termina con el juicio final. Antes de la creación
y después del juicio final, está, por decirlo de alguna manera,
sólo la eternidad. Esta visión lineal de la historia ha dominado
el pensamiento occidental cuando menos desde la ascensión del cristianismo,
y dentro del pensamiento moderno la misma visión lineal encuentra
una expresión en el marxismo. El Marxismo puede ser descrito, y
de hecho se ha descrito, desde un cierto punto de vista, como una versión
secularizada de la visión cristiana del tiempo. Y esta visión
lineal de la historia, sirve de base para ciertas nociones modernas acerca
del progreso infinito. Sin embargo, algunos sucesos en el presente siglo
han más bien socavado aquella noción de progreso infinito
de la raza humana, el infinito progreso de la civilización. Ahora
tenemos menos confianza de la que solíamos tener, digamos, desde
hace cien años en la idea de que la historia de la humanidad
es la historia de progreso ininterrumpido en todos los frentes. Actualmente
nos damos cuenta que puede haber regresiones, puede haber un retroceso
a un estado anterior, primitivo, e incluso menos civilizado.
Esta visión lineal de la historia también es compartida
por el Islam. Para el Islam también, la historia es una sola historia,
con un comienzo y un final definitivos. Su clímax no es por supuesto
el curso de vida de Jesucristo, a pesar de que los musulmanes tienen un
gran respeto por Jesucristo, sin llegar a reconocerle como el hijo de Dios
encarnado. Para los musulmanes el clímax del proceso histórico
es la vida de Mahoma y la revelación del Corán seiscientos
años después de la aparición de Cristo. Para ellos,
el punto de viraje en la historia es la Hégira, la partida de Mahoma
de La Meca a Medina en el año 622 de la era común. Por supuesto
ambas visiones, la cristiana y la musulmana, tienen su raíz en el
judaísmo. Por lo tanto, se puede hablar de la visión lineal
de la historia, como una visión semítica. Es la visión
común a las tres religiones o fés abrahámicas, es
decir, el judaísmo, el cristianismo y el Islam, así como
el Marxismo y gran parte del pensamiento moderno.
Al contrario, la visión budista es una visión cíclica.
El Budismo ve que la historia procede no como una línea recta o
relativamente recta, y ciertamente no como una sola línea de fenómeno
de existencia, sino como un gran océano, un océano sin principio
y fin, un océano sin límites, sin fronteras. Y sobre este
gran océano, este infinito océano, millones y millones de
olas surgen y caen constantemente, y éstas olas son universos o
mundos. Y en estas olas que son universos, que son mundos, hay millones
y millones de olas más pequeñas, que surgen y caen. Y tales
olas son civilizaciones, o imperios o religiones o naciones o individuos.
Ellos también surgen y caen constantemente, ellos también
atraviesan por el proceso de crecimiento, madurez y decadencia. Ahora tenemos
un punto notable: el Cristianismo y el Islam se ven a sí mismos
como continuos, triunfantes, o quizá no tan triunfantes hasta el
final de los tiempos, es decir, hasta el Juicio Final. Presumiblemente,
el judaísmo se ve a sí mismo de manera continua hasta la
llegada del Mesías. Sin embargo, el Budismo se ve a sí mismo
como una religión organizada, como el sasana, como una institución,
y como tal sujeta al mismo proceso cíclico que todo lo demás.
El Budismo también, como religión organizada, nace, se desarrolla,
madura, decae y muere. Muchos textos budistas predicen o pretenden suponer
este decaimiento, y de hecho en muchas partes del mundo budista este decaimiento
ha llegado a suceder.
Pasó hace siglos en Asia Central, en India y en Indonesia,
que alguna vez albergaron pujantes civilizaciones y culturas budistas.
En todas estas áreas el budismo ha atravesado el ciclo completo.
En épocas más recientes ha decaído seriamente en China
y Tíbet, lo mismo que hasta cierto punto en el resto del Oriente.
Podemos decir que en Oriente en general, el budismo ha estado en decadencia
cuando menos durante mil años, lo cual constituye un pensamiento
preocupante. Con esto no quiero decir que no haya habido individuos budistas,
o incluso pequeños grupos de budistas por aquí o por allá,
que hayan perseguido el camino hacia la Iluminación, y que incluso
lo hayan perseguido hasta el final. No obstante, cada vez ha habido menos
individuos o pequeños grupos así, y el budismo mismo durante
siglos ha ejercido cada vez menos influencia en las culturas o civilizaciones
circundantes.
Pero el proceso cíclico es complejo, existen olas y más
olas, y hay olas más pequeñas en las olas más grandes,
hay ciclos dentro de los ciclos, y justo detrás de una ola grande
que cae, puede haber una pequeña ola que se levanta. En un ciclo
de decadencia, dentro de lo que es el ciclo completo de decaimiento, puede
haber un ciclo de crecimiento. En otras palabras, dentro del Budismo en
decaimiento vemos movimientos de resurgimiento y reforma. Y tales movimientos
están asociados con la vida y trabajo de un individuo grande, prominente
y sobresaliente. Por ejemplo, en el Tíbet tenemos la excepcional
figura, el sobresaliente logro de Atisha, el fundador de la tradición
Kadampa. En Japón está Hakuin, el revitalizador del Zen Rinzai.
En tiempos recientes tenemos, en China, a la notable figura del abad Tai
Tzu, que hizo mucho por el resurgimiento del budismo en aquel país
tras el colapso de la dinastía Manchú, de hecho hizo tanto
que los budistas chinos le conocen como el Bodhisattva Tai Tzu.
Durante el presente siglo el budismo en general ha estado en declive.
Todos sabemos lo que ha sucedido en China y Tíbet. En esos lugares
ha sido abiertamente atacado por las fuerzas del marxismo militante, y
en el resto del Oriente ha sido minado por el proceso de industrialización
y urbanización. También ha sido debilitado por las incursiones
cristianas, a tal grado que algunos de los líderes budistas en algunos
de los países tradicionalmente budistas se han alarmado seriamente.
Así, en el siglo actual, la ola de budismo sobre el mundo en general
ha estado en descenso. Pero detrás de aquella ola hay otras olas
más pequeñas, y aquellas olas se están elevando. Dos
de aquellas olas son, creo yo, de particular importancia y significación.
Una de esas olas ha surgido en la India, donde el Budismo había
estado virtualmente muerto por cerca de mil años, y la otra se ha
elevado en Occidente, en Europa y las Américas, donde el Budismo
hasta hace muy poco, era desconocido. El movimiento AOBO, incluyendo la
OBO, son parte de esa ola, son parte también de esa ola que se ha
elevado en India, donde por supuesto se le conoce como TBMSG. Uno podría
decir que ambas olas, la ola occidental y la India, están hechas
de una multitud de otras pequeñas olas. Claro que nosotros no seríamos
ninguna de estas olas en el sentido 'colectivo', puesto que AOBO/TBMSG
se componen en sí mismos de cientos, incluso miles de olas. Esas
olas son los distintos capítulos, centros en las ciudades, centros
de retiro, comunidades, negocios de subsistencia correcta, coros, etc.
Incluidos están los miembros de la orden, mitras, amigos, y tengo
la confianza que todos ellos están experimentando, en general, un
proceso ascendente de crecimiento y desarrollo, en otras palabras, que
están realizando algún progreso en el camino espiritual.
Desde luego, dicho progreso será llevado a cabo por su consciencia,
su cita, a falta de un mejor término, incluso cuando su cuerpo físico
puede estar en un proceso de decaimiento. Si este es el caso, y este será
el caso para la mayoría de nosotros tarde o temprano, habríamos
de adoptar la actitud del poeta William Butler Yeats, que dice:
Un viejo no es más que una miseria,
un harapo en un bastón,
a menos que el alma aplauda y cante
y cante más alto por cada jirón de su mortal vestido.
Como budistas, como hombres y mujeres que han ido a Refugio a las Tres
Joyas, tenemos suficiente motivo para aplaudir y cantar, tanto literal
como metafóricamente, sin importar el estado en que se encuentre
nuestro mortal vestido.
Pero regresando a mi imagen de la ola. Existen tanto olas grandes
como olas pequeñas, e incluso algunas muy pequeñas, pero
todas se componen de agua. Y todas las olas del océano se componen
de agua, sólo de agua, H2O, ¡sin sal!. Y de la misma manera,
todas las diferentes sectas, escuelas, tradiciones y formas del budismo
se componen, pues, de budismo. Se componen del Dharma. Todas son expresiones,
bajo diferentes condiciones y circunstancias, del Dharma. Algunas abarcan
una gran amplitud, otras son más limitadas. Algunas son unidimensionales
de una u otra forma, pero todas son manifestaciones del Dharma, todas son
parte de la gran ola que llamamos budismo. Todas tienen el sabor de la
liberación. Y AOBO/TBMSG es parte de esa ola. O mejor dicho, es
parte de una parte de esa ola. Es parte de la ola que se eleva, tanto en
Occidente como en la India. Como tal, tiene mucho en común con aquellas
olas, tanto las grandes como las pequeñas. Tiene enseñanzas
y prácticas en común. Entre aquellas enseñanzas se
encuentran las referidas a las tres marcas de la existencia condicionada,
las Cuatro Noble Verdades, el Noble Sendero Octuple, las doce o veinticuatro
nidanas, las seis paramitas, y muchas otras. Entre las prácticas
que tenemos en común se encuentran la meditación, el ritual,
la devoción, el canto de mantras, la peregrinación, la observancia
de los preceptos, el estudio y muchas otras. Y por supuesto están
los símbolos, como la imagen del Buda, la rupa, la rueda de la vida,
el mándala - todas estas y muchas más que compartimos con
el resto del mundo budista.
Seis características de aobo
Pero AOBO/TBMSG tienen sus propios rasgos y énfasis distintivos,
y son éstos los que les dan su individualidad en particular; una
individualidad que se ha desarrollado como resultado de nuestro intento
de practicar el Dharma bajo las condiciones de una forma de vida industrializada,
urbanizada y secularizada; condiciones que rápidamente se están
volviendo mundiales. En algunas ocasiones he resumido los diferentes énfasis
del AOBO en seis encabezados. No siempre lo hago necesariamente en el mismo
orden exactamente, pero los mencionaré solo para recordar cuáles
son.
En primer lugar, AOBO/TBMSG es un movimiento ecuménico.
Ecuménico no es realmente la mejor palabra en este sentido, pero
por lo menos en nuestra lengua no parece haber otra. Esta palabra significa
que en principio aceptamos toda la tradición budista tal y como
se ha desarrollado a través de los siglos en Oriente. Significa
que no nos identificamos exclusivamente con ninguna secta o tradición
oriental. Aprendemos de todas, las apreciamos a todas, y nos inspiramos
en todas. Como es sabido, estudiamos textos en Pali, como el Sutta
Nipatta, el Dhammapada, y el Udana. También estudiamos
los grandes sutras Mahayana, y obras tales como las 'Canciones de Milarepa',
y la 'Vida y liberación de Padmasambhava'. Al mismo tiempo los estudiamos
de manera crítica. No aceptamos necesariamente todo, o cada palabra
que contienen, como si fuese un evangelio. Tratamos de entender a lo que
quieren llegar. Nos preguntamos qué es lo que realmente quieren
decir, expresar, comunicar. Y tratamos de aplicar ese significado, hasta
donde seamos capaces de entenderlo, para vivir nuestra vida como Budistas.
Tenemos la misma actitud hacia la totalidad de la tradición budista,
o sea, hacia las sectas y escuelas budistas orientales. Nuestra actitud
es de apreciación crítica; no necesariamente las aceptamos
en sus propios términos, y ciertamente no confundimos el Dharma
en sí mismo con las culturas nacionales en las cuales las varias
sectas y escuelas orientales se encuentran inmersas. Sobre todo tratamos
de ver lo que dichas sectas tienen en común entre sí y con
nosotros mismos. Esto es en pocas palabras lo que quiero decir al referirme
a la actitud ecuménica de AOBO/TBMSG.
En segundo lugar, somos un movimiento unificado en un sentido
general, y en un sentido específico. En el sentido general, ser
miembro de AOBO/TBMSG es algo abierto a todos, sin importar nacionalidad,
raza, color, educación, clase o casta, antecedentes culturales,
género, orientación sexual, o edad. Espero haber cubierto
a todos, de lo contrario, ¡alguien seguramente encontrará
que algo falta! Todos son aceptados y bienvenidos, todos tienen un lugar.
Todos son considerados y valorados, por sí mismos y por otros, principalmente
como individuos. En un sentido específico somos un movimiento unificado,
en el sentido que formar parte de la Orden, que constituye el corazón
del movimiento, está abierto tanto a hombres como a mujeres en términos
iguales. No siempre nos damos cuenta de lo realmente revolucionario que
es esto dentro del contexto del budismo oriental. En el budismo oriental
tradicional, la ordenación (o su equivalente) no está abierta
a las mujeres. Esto es cierto para el Theravada, es cierto para el budismo
tibetano, y para el Zen. Sólo en tiempos recientes han sido realizados
algunos cambios muy pequeños al respecto, y de hecho en la periferia.
En el caso de nuestra propia orden, ha sido uno de nuestros principios
básicos, uno de nuestros énfasis fundamentales, desde el
principio. Y debemos estar orgullosos de ello. De hecho, a veces pienso
que es irónico que el AOBO y la orden en particular, seamos criticados
por hacer retiros y formar comunidades de un mismo sexo, por personas que
no dan la ordenación a las mujeres en los términos que se
la otorgan a los hombres, o quizás no la dan en lo absoluto. Tales
críticas las encuentro extremadamente irónicas, considerando
su procedencia.
En tercer lugar está el acto central de Ir a Refugio en
la vida espiritual budista. Es el Ir a Refugio de las Tres Joyas lo que
nos hace budistas. En la medida que vamos a Refugio, en esa medida somos
budistas. El acto de Ir a Refugio se encuentra, por supuesto, en todas
las formas del budismo, o por lo menos se encuentran referencias. Pero
por desgracia frecuentemente se habla, por lo menos en inglés, de
'tomar Refugio'. Esto no solamente contradice el simple lenguaje de las
escrituras, donde la palabra es gaccami, 'yo voy', sino que también
tiene una connotación errónea: el de apropiarse y de poseer,
e incluso de intentar apegarse. Así que tengamos cuidado de nunca
hablar de 'tomar Refugio'. Pero a pesar de que el Ir a Refugio se encuentra
en todas las formas de budismo, muy rara vez ocupa un espacio central en
ellas. Dicho lugar lo toma, en la mayoría de los casos, otra cosa,
ya sea la ordenación monástica, por ejemplo, o un tipo particular
de meditación, o alguna otra forma de práctica espiritual.
Sin embargo, en nuestra tradición, el acto de Ir a Refugio es central.
Buscamos colocar a las Tres Joyas en el centro, en el corazón de
nuestras vidas, y orientar todas nuestras actividades hacia ellas, ya sea
directa, o por lo menos, indirectamente. Y todo esto, por supuesto lo sabéis
muy bien, no hay necesidad que diga más al respecto. Pero quisiera
recordarles de los cuatro niveles de Ir a Refugio. En primer término
está el Ir a Refugio étnico o cultural, en segundo lugar
se encuentra Ir a Refugio provisional, en tercer lugar está Ir a
Refugio Efectivo, y en cuarto lugar Ir a Refugio Real. La comprensión
de éstos cuatro es absolutamente fundamental.
La Ordenación representa el reconocimiento, por parte de
nuestros amigos espirituales, de que estamos efectivamente yendo a Refugio.
Mas la Ordenación no es suficiente. No debemos dormirnos en nuestros
laureles; como miembros de la orden no estamos efectivamente yendo a Refugio
a menos que hagamos un serio esfuerzo para lograr Ir a Refugio Real, es
decir, lograr la entrada en la corriente, o lograr el surgimiento del Bodhicitta
real. Más adelante diré algo sobre el Bodhicitta.
Por lo tanto, debemos preguntarnos a nosotros mismos si realmente estamos
haciendo el esfuerzo de mantener viva la llama de tal aspiración.
Porque si no vamos hacia delante, inevitablemente regresaremos al principio,
y tal vez, al Ir a Refugio meramente provisional, incluso solamente formal.
Obviamente una convención es buen contexto para pensar acerca de
estas cosas. Un buen momento para hacer un mayor esfuerzo a fin de hacer
real nuestra ida a Refugio. No es tan solo una ocasión para socializar,
o para ponerse al día con las noticias, aunque sean del AOBO, aunque
claro que aquello también tiene su lugar, hasta cierto punto, especialmente
si no has visto a algún compañero de la Orden durante mucho
tiempo.
Luego tenemos en cuarto lugar, el cuarto énfasis, nuestro
énfasis distintivo: la importancia de la amistad espiritual. La
amistad es una necesidad humana básica. La relación entre
amigos es una de las seis principales relaciones de las que se ocupa el
Buda en el Sutta Siggalavada, donde el Buda tiene mucho que decir
al respecto, especialmente como distinguir entre buenos y malos amigos.
Sin amigos, buenos amigos, uno es apenas humano, y sin amigos espirituales
difícilmente se es un budista practicante. Los amigos espirituales
nos ayudan a progresar espiritualmente: nos alientan cuando estamos abatidos,
nos retan cuando holgazaneamos, nos inspiran cuando perdemos contacto con
el ideal, nos ayudan con cosas prácticas, aún mundanas. De
hecho, la amistad espiritual, kalyana mitrata, constituye en sí
misma una forma de progreso espiritual, es en sí una práctica
espiritual. En la amistad espiritual aprendemos a olvidarnos de nosotros
mismos, de nuestros propios intereses y preocupaciones insignificantes.
Comenzamos a trascender la diferencia entre nuestro ser y los demás,
tal vez llegamos a tener una vislumbre del Bodhicitta. Por supuesto,
esto ustedes lo saben bien. Todos ustedes se han beneficiado en algún
momento, muy probablemente ahora mismo, de la amistad espiritual, y quizá
hayan sentido a veces la falta de la ella. Así que ya saben de que
se trata, no diré más al respecto.
Nuestro quinto punto de énfasis reside en la subsistencia
correcta realizada en equipo. Los negocios de subsistencia correcta en
equipo, junto con los capítulos, centros públicos, y las
comunidades espirituales, constituyen una de las instituciones fundamentales
de AOBO/TBMSG. Recientemente descubrí que solamente en el Reino
Unido, existen treinta y un negocios de tales características, que
tienen entre ellos doscientos treinta y dos empleados, y cuarenta y ocho
de tiempo parcial. Es una cifra impresionante, representa un magnífico
logro, especialmente si uno considera lo difícil que resulta establecer
y operar un negocio de este tipo. Todos los involucrados, ya sean miembros
de la Orden o mitras deben ser felicitados calurosamente y de todo corazón
por sus esfuerzos. Ellos son pioneros, no únicamente dentro de su
propio movimiento, sino dentro del contexto de la sociedad en general:
apuntan hacia el desarrollo de un orden económico mucho más
ético.
Los negocios de subsistencia correcta en equipo tienen cuatro
características distintivas. En primer lugar, proveen a su personal
con lo necesario para mantenerse. No pagan remuneraciones o salarios y
cada empleado recibe lo que necesita de acuerdo con sus circunstancias
particulares. Dos, realizan solamente actividades que se consideran éticas,
es decir, que estén en acuerdo con los preceptos. Más aún,
los negocios de subsistencia correcta en equipo se manejan de una manera
ética, y el trato entre los empleados es así mismo ético.
En tercer lugar, proveen la oportunidad para el desarrollo de la amistad
espiritual dentro del ámbito de trabajo. Este caso se da particularmente
donde los empleados no únicamente trabajan juntos, sino que viven
juntos en una comunidad. Cuarto y último, las ganancias del negocio
son distribuidas como dana, para el beneficio de las diversas actividades
del AOBO/TBMSG.
La mayoría de ustedes probablemente está familiarizada
con estas cuatro características distintivas, aunque probablemente
no podría enumerarlas si se le pidiera, por esta razón les
he dado este pequeño recordatorio.
En el Dhammapada - he de mencionar que en el transcurso
de esta convención he vuelto a trabajar en mi larga y no completada
traducción del Dhammapada, la cual espero terminar al finalizar
el año. Bien, en el Dhammapada, el Buda dice que 'el no repetir
los versos sagrados equivale a su corrupción '. En otras palabras,
si uno no los repite, no los tiene en su cabeza, tal vez incluso en sus
labios, tarde o temprano los olvidará. Por lo tanto el no repetir
los versos sagrados equivale a su corrupción. Algunos miembros de
la Orden tienen grandes huecos en el conocimiento del Dharma, incluso huecos
muy grandes en el propio conocimiento del movimiento. No es sólo
importante que aprendamos, es importante no olvidar lo aprendido. Debemos
repetir por lo tanto, todo lo aprendido, repasarlo por nuestras mentes
y reflexionarlo cuando tengamos la oportunidad. Debemos convertirlo en
parte de nosotros mismos, por así decirlo.
Sexto y último, dentro de AOBO / TBMSG enfatizamos la importancia
de las artes en la vida espiritual. Enfatizamos la importancia de la cultura,
la gran música, literatura, drama, pintura, escultura, arquitectura-
todas ellas ayudan a ampliar nuestra capacidad de simpatizar con otros
y extender nuestra experiencia. Engrandecen nuestra imaginación,
refinan y dirigen nuestras emociones. En su mejor expresión pueden
ser portadoras de valores espirituales, que en principio son idénticos
a los valores del Dharma, valores que nos pueden ayudar a transformar nuestras
vidas. Y ya que toco el tema del papel que las artes pueden jugar en la
vida espiritual, debo expresar lo mucho que aprecio la stupa creada
por Chintamani, creo que con la ayuda de algunas otras personas, que se
encuentra en el centro de nuestra sala de meditación. Estoy seguro
que todos aquellos que la hayan visto y meditado en su presencia se habrán
sentido muy inspirados y agradecidos a Chintamani y demás responsables,
por la creación de algo tan maravilloso para nuestra convención.
Entonces, estos son los seis puntos de énfasis de AOBO/TBMSG.
Somos un movimiento ecuménico, un movimiento unificado, especialmente
una orden unificada; vemos el acto de Ir al Refugio de las Tres Joyas,
como el centro de la vida espiritual budista; reconocemos la vital importancia
de la amistad espiritual; procuramos transformar la vida económica
a través del trabajo de subsistencia correcta en equipo, y damos
un importante lugar a las Artes en la vida espiritual. Estos seis énfasis
son los que hacen diferente a la AOBO/TBMSG de otras tradiciones budistas,
es decir, del resto del mundo Budista. Es por lo tanto muy importante que
tengamos un entendimiento profundo de estos énfasis particulares,
que seamos capaces de explicarlo a personas nuevas y a otros budistas,
pues son razones que motivan nuestra fe. Al mismo tiempo debemos recordar
que tenemos mucho en común con otras tradiciones budistas, debemos
recordar que somos parte del mundo budista.
Ahora, dentro de nuestros seis grandes énfasis, el más
importante es el tercero, según los he enumerado esta vez, es decir,
el énfasis central del acto de Ir a Refugio en la vida espiritual
budista. Es el más importante, tanto teórica, como prácticamente.
Todo lo demás fluye a partir de allí, ya sea directa o indirectamente.
Como ya les he recordado hay cuatro niveles de Ir a Refugio: étnico
o cultural, provisional, efectivo y real. Y dentro de AOBO/TBMSG, los miembros
de la Orden son aquellos que por lo menos están yendo a Refugio
de manera efectiva, por lo menos la mayor parte del tiempo. La aceptación
dentro de la Orden, o la ordenación, consiste en el reconocimiento
ritual de que un hombre o mujer va efectivamente a Refugio, y que él
o ella tiene la intención de continuar haciéndolo.
La responsabilidad de los preceptores públicos
La última palabra con respecto a si alguien está listo
para la ordenación la tienen los preceptores públicos, es
decir, aquellos miembros ordenados con gran experiencia que conducen la
ceremonia de ordenación. Originalmente, en mí recaía
tal responsabilidad, yo era el único preceptor público, yo
conducía las ordenaciones, tanto privadas como públicas.
Sin embargo, como ustedes saben, hace ya algunos años que comencé
a delegar esa responsabilidad. La he delegado a algunos miembros experimentados
y actualmente hay siete de ellos.
En orden de antigüedad en la Orden ellos son: La primera
de todas, Dhammadinna, ordenada en agosto de 1973; luego Subhuti, ordenado
en noviembre 1973; después Sona, ordenado en 1974; Srimala, en 1975;
Padmavajra, en 1976; Sanghadevi, 1977, y Suvajra, en 1978. Todos ellos
tienen más de veinte años de haber sido ordenados, y todos
ellos han estado cerca de mí por más de veinte años,
lo que constituye mucho tiempo, una cantidad considerable en la vida de
cualquiera. Y entre ellos, estas siete personas son crucialmente responsables
del proceso o procesos de ordenación. En conjunto con los presidentes
de algunos de los centros constituyen el Colegio de Preceptores, y el Consejo
de la Orden Budista Occidental, Trailokya Bauddha Mahasangha. Las particularidades
en tanto a las diferentes funciones y deberes de los preceptores y presidentes,
se presentan de forma tabular muy apropiada, en la primera edición
de Madhyamavani, y no hay duda de que ustedes ya han de estar familiarizados
con ellos, así que no entraré en eso ahora.
Sólo quiero enfatizar una cosa, que la responsabilidad
que he delegado a los preceptores públicos es de mucho peso. Yo
lo sé, puesto que la tuve yo solo durante más de veinte años.
Finalmente en ellos recae la responsabilidad de aceptar nuevos miembros
en la Orden, lo que significa que son ellos quienes determinan, hasta cierto
punto, el carácter, incluso el futuro de la Orden. No es que los
demás miembros no tengan un papel incluso importante, sino que los
preceptores públicos desempeñan un papel muy especial. Por
consiguiente, quiero aprovechar esta oportunidad para declarar que tengo
completa confianza en ellos, tanto individual, como colectivamente, por
decirlo así. Estoy seguro que llevarán a cabo la responsabilidad
que les he encomendado, con una total fidelidad e integridad. Sin embargo,
ellos podrán llevarla a cabo con confianza sólo con el apoyo
y cooperación de todos y cada uno de ustedes. Por ello, les exhorto
a dar ese apoyo y cooperación a las personas que he mencionado de
manera sincera y de todo corazón. Aunque he delegado muchas de mis
responsabilidades, sobre todo las concernientes a la ordenación,
aún no he delegado la totalidad de mis responsabilidades. Aún
soy, tal parece, quien encabeza la Orden, pero también quisiera
delegar esa responsabilidad. Después de todo, estoy cerca de los
setenta y cuatro años, y para cuando tenga setenta y cinco quisiera
también traspasar la dirección de la Orden. Cómo lo
haré y a quién será no lo he decidido aún,
pero espero anunciarlo dentro de, digamos, un año, al cumplir los
setenta y cinco, si es que aún estoy vivo, claro. Mientras tanto,
confío en que ustedes continuarán profundizando su Ir a Refugio.
Ahora sí, por fin, estoy mirando un poquito hacia el futuro.
Esto significa que creo que la Orden, el movimiento, tienen futuro,
lo cual no necesariamente significa que la pasarán muy fácil.
Puede ser que se encuentren con bastante oposición. El Budismo en
sí mismo podría encontrarse con mucha oposición, no
sólo el AOBO. Como ya mencioné, el mundo del budismo en general
está en declive, ha estado en declive durante cerca de mil años.
Unicamente en la India y Occidente forma parte de la ola ascendente. Y
para que dicha ola continúe elevándose, ya sea en India o
en Occidente, tendrá que luchar y trabajar muy duro. El AOBO tendrá
que luchar y trabajar muy duro, y en particular la Orden tendrá
que hacerlo, ustedes tendrán que hacerlo. En la India ustedes tendrán
que trabajar muy duro contra la implacable influencia del hinduismo, contra
la implacable presión para hinduizar el budismo, o por lo menos
a los budistas. Luchar contra la presión para regresarles al sistema
de castas. En Occidente tendrá que luchar en contra de lo que yo
llamo pseudo-liberalismo, en contra de algunos aspectos de la ideología
de la Nueva Era, y en contra de los intentos de mezclar el Budismo
con el Cristianismo. Tendrán que luchar contra el materialismo y
consumismo, lo cual significa que a menudo tendrán que estar solos.
Tendrán que arriesgarse a ser impopulares, tal vez incluso perseguidos.
Pero a la gente no le gusta la impopularidad, le gusta caer bien a los
demás, le gusta estar dentro de un grupo, y así se ve tentada
a poner en entredicho su compromiso, el compromiso de sus principios, sus
ideales, incluso sus ideales budistas, y ustedes, seguramente, tendrán
que afrontar tales tentaciones. Quizá ya actualmente estén
afrontándolas de vez en cuando. Sin embargo, para que la Orden y
el movimiento tengan un futuro, ustedes tendrán que resistir tentaciones
de este tipo. Tendrán que ser verdaderos individuos, no tener miedo
de estar en la minoría como budistas, no tener miedo de afrontarlo
solos como budistas. Tendrán que tener coraje en sus convicciones,
el coraje de su experiencia y de su claridad de visión.
Hasta ahora he hablado sólo de oposición externa,
pero hay otro tipo de oposición que se debe enfrentar, otro peligro
que es aun mayor que los que vienen de fuera, se trata del peligro que
viene desde adentro, es decir, desde el interior de la Orden. El peligro
es, en una palabra, la desarmonía. No es suficiente que la Orden
esté unificada, tiene que ser una Orden unida. Tiene que ser una
Orden espiritualmente unida, unida en su compromiso común con las
Tres Joyas. Los seres humanos, siendo como son, tendrán siempre
diferencias de opinión, siempre habrá choques de personalidad,
pero éstos deben ser resueltos en cuanto se susciten. Resolverlos
debe ser una prioridad absoluta, lo que por supuesto no significa simplemente
seguir hablando de ellos. A veces hablar simplemente prolonga el conflicto.
A veces es más sencillo simplemente intensificar nuestra práctica
del Dharma, y dejar que el conflicto se resuelva por sí solo.
Como miembros de la Orden, ustedes están, en cualquier
caso, esforzándose para ir del Refugio Efectivo, al Refugio Real,
y es ahí donde reside la verdadera solución del problema.
Si un número suficiente de miembros de la orden alcanzan a Ir a
Refugio Real, o tan sólo hacen el esfuerzo genuino para alcanzarlo,
entonces habrá armonía en la Orden. Si los miembros de la
Orden están en armonía, si ustedes están en armonía,
la orden será fuerte, será capaz de resistir tanto los peligros
externos como los internos. Más aún, si la orden está
espiritualmente unida, si está en armonía, entonces algo
verdaderamente maravilloso sucederá. La orden será entonces
el lugar donde se manifieste el Bodhicitta. Como todos ustedes ya
saben, a veces comparamos a la Orden con la manifestación de Avalokitesvara
con sus once cabezas y mil brazos. Creo que anoche Subhuti se refirió
a esta gran figura, este gran símbolo. Pero no es solamente una
manera de decirlo, no es un giro lingüístico, lo debemos tomar
muy en serio, incluso literalmente.
La visión altruista de "ir a refugio"
Regresemos un momento a los cuatro niveles del acto de Ir a Refugio.
Los miembros de la Orden van a Refugio efectivamente, esto es, realizan
un esfuerzo de todo corazón para lograr Ir a Refugio Real, dicho
de otra forma, para lograr la entrada a la corriente. Cuando esto sucede
surge una radical transformación en la naturaleza del acto de Ir
a Refugio. Éste cesa de ser 'mi' ida a Refugio, (mi entre comillas).
Otra cosa asume su lugar, cuando menos en cierto grado. En los términos
del Mahayana a esto se le llama el Bodhicitta real.
Existen cuatro niveles en el surgimiento del Bodhicitta,
que corresponden a los cuatro niveles del acto de Ir a Refugio. En primer
lugar existe un nivel de tipo étnico o cultural. No es del todo
un verdadero surgimiento. Este consiste en la aceptación formal
del Ideal del Bodhisattva, simplemente como la herencia cultural del Budismo
Mahayana. En segundo lugar, contamos con el surgimiento provisional del
Bodhicitta, y este ocurre cuando uno trata de actuar de acuerdo con el
Ideal del Bodhisattva, es decir, actuar de manera altruista, aunque tan
solo sea de manera intermitente. Y en tercer lugar está el surgimiento
efectivo. Aquí se está comprometido de todo corazón
a actuar en concordancia con el Ideal del Bodhisattva, y se realiza un
serio esfuerzo de practicar las seis paramitas. Pero existe aun
la posibilidad de un retroceso, incluso de desertar totalmente del Bodhicitta.
En cuarto lugar, existe el surgimiento Real del Bodhicitta. En este punto
se ha obtenido por lo menos, un cierto grado de Sabiduría real,
y se está practicando este paramita, así como los demás
paramitas, y su práctica constituye una práctica trascendental
y por consiguiente no hay posibilidad de retroceder o desertar.
Como ustedes saben, he hablado del alcance del surgimiento del
Bodhicitta como la visión altruista del acto de Ir a Refugio. Estrictamente
hablando, esto se aplica solamente a los primeros tres niveles del surgimiento.
En el caso del cuarto, la distinción entre el 'yo' y los otros ha
comenzado a erosionarse seriamente. El verdadero Bodhicitta no es por lo
tanto, ni individualista ni altruista. De este modo, no se trata de que
el surgimiento del Bodhicitta Real sea 'mi surgimiento. Ni que sea 'yo'
quien desarrolle el Bodhicitta real, ni que sea 'yo' un Bodhisattva, de
la misma manera que no sería 'yo' quien estuviese yendo a Refugio,
ni 'yo' quien llegase a entrar en la corriente.
En ambos casos podemos describir que un flujo de energía,
quizás incluso de consciencia, espiritual, ha empezado a surgir.
El Hinayana no tiene mucho que decir sobre esto. Quizá el mismo
Buda no haya tenido mucho que decir al respecto, quizá a él
le bastaba con demostrarlo con su vida. Pero el Mahayana tienen mucho que
decir sobre esto, los sutras del Mahayana tienen mucho que decir al respecto,
especialmente en lo concerniente a su enseñanza del Ideal Bodhisattva.
No voy a entrar en ese tema por ahora. Ya lo he expuesto en otras ocasiones,
como en mis exposiciones sobre el Ideal Bodhisattva en 1967 o 1968, las
cuales aparecerán próximamente en forma de libro. Sólo
quisiera enfocar en lo que sucede cuando un número de personas logra
Ir a Refugio de manera no egoísta, cuando aquel flujo de energía
espiritual no egoísta comienza a manifestarse en numerosas personas
simultáneamente. Esta gente se convertirá literalmente en
las manos o brazos, incluso en los rostros de Avalokitesvara; no habrá
problemas ni conflictos entre ellos: funcionarán en perfecta armonía.
Llegará a existir algo, cuyo significado no tiene expresión
en nuestro idioma. Será una verdadera Sangha, una Arya Sangha,
y la Orden Budista Occidental, Trailokya Bauddha Mahasangha, tiene
futuro sólo en la medida en que se convierta en dicha Sangha, o
en la medida en que tenga en su núcleo a una Sangha así.
Es por lo tanto imperativo que todos y cada uno de ustedes busque la transformación
del Ir a Refugio Efectivo al Ir a Refugio Real, que busque
lograr entrar en la corriente, o el surgimiento del Bodhicitta Real.
De ustedes depende; el futuro de la Orden y del movimiento está
en sus manos.
Está de sobra mencionar cuán necesario es el Dharma
para el mundo, y cuánto se necesita una Orden y un movimiento como
el nuestro. Yo he hecho lo que he podido. He comenzado la Orden, he comenzado
el movimiento; y tal como lo he mencionado, el próximo año
traspasaré la dirección de la misma. Entonces dejaré
de tener responsabilidades formales, lo que no significa que tenga que
salir de circulación. Me dará mucho gusto ver gente. Y no
hay duda que me apareceré en los centros, sí así me
apetece, y por supuesto espero seguir escribiendo. No puedo decirles si
estaré presente en la próxima convención, de cualquier
forma me siento muy feliz de haber asistido a las tres convenciones, de
haber tenido la oportunidad de compartir con ustedes algunos de mis pensamientos,
feliz de haber tenido la oportunidad de ver un poquito hacia el futuro.
Editorial por Moksananda (6k)
Conferencia del cumpleaños de Sangharákshita
(15k)
"Aceptamos la responsabilidad" – respuesta
de Subhuti (55k)
"Todo en Orden" – entrevista con Sangharákshita
1999 (28k)
> “Mirando un poquito hacia el futuro”
– ponencia de Sangharákshita 1999 (51k)