MISTERIOS del
SANTISIMO ROSARIO
- Misterios
Gozosos (Lunes, Jueves, los domingos de Adviento y domingos
después de la Epifanía hasta la Cuaresma)
1° La anunciación del Angel a María
2° María visita a su prima Santa Isabel
3° El nacimiento del niño Jesús en Belén
4° La presentación del niño Jesús en el Templo
5° El niño Jesús perdido y hallado en el templo
- Misterios
Dolorosos (Martes, Viernes y los domingos en Cuaresma.)
1° La oración de Jesús en Getsemaní
2° Nuestro Señor Jesucristo es condenado a muerte
3° La coronación de espinas de Neustro Señor Jesucristo
4° Jesús con la cruz a cuestas
5° La crucificción de Nuestro Señor Jesucristo
- Misterios
Gloriosos (Miércoles, Sábado, y los domingos desde la Pascua de
Resurrección hasta Adviento.)
1° La resurrección de nuestro Señor Jesucristo
2° La ascensión de nuestro Señor Jesucristo
3° La venida del Espíritu Santo
4° La Asunción de la bienaventurada Virgen María
5° La coronación de la Santísima Virgen María en el cielo
1.- La anunciación del
Angel a María
- Al cabo de seis meses, Dios envió el ángel
Gabriel donde una joven virgen llamada María que vivía en una ciudad de Galilea llamada
Nazareth y que era prometida de José de la familia de David. Entró el ángel a su casa y
le dijo: «Alégrate, tú la Amada y Favorecida; el Señor está contigo.»
Estas palabras la impresionaron muchísimo y se preguntaba que querría decir ese saludo.
Pero el ángel le dijo: «No temas, María, porque has encontrado el favor de Dios. Vas a
quedar embarazada y darás a luz un hijo, al que pondrás el nombre de Jesús. Será
grande entre los hombres, y con razón lo llamarán Hijo del Altísimo. Dios le dará el
trono de David, su antepasado. Gobernará por siempre el pueblo de Jacob y su reinado no
terminará jamás». María entonces dijo al ángel: «¿Cómo podré ser madre si no
tengo relación con un hombre?» Contestó el ángel: «El Espíritu Santo descenderá
sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso tu hijo será Santo y
con razón lo llamarán Hijo de Dios. Ahí tienes a tu parienta Isabel: en su vejez ha
quedado esperando un hijo, y la que no podía tener familia se encuentra ya en el sexto
mes del embarazo; porque para Dios nada es imposible.» Dijo María: «Yo soy la
servidora del Señor; que haga en mí lo que has dicho.» Después de estas
palabras el ángel se retiró. (Luc. 1,26-38)
2.- María visita a su prima Santa Isabel
- Por esos días, María partió
apresuradamente a una ciudad ubicada en los cerros de Judá. Entró a la casa de Zacarías
y saludó a Isabel. Al oír Isabel su saludo, el niño dio saltos en su vientre. Isabel se
llenó del Espíritu Santo y exclamó en alta voz: «Bendita eres entre todas las
mujeres y bendito es el fruto de tu vientre. ¿Cómo he merecido yo que venga a
mí la madre de mi Señor? Apenas llegó tu saludo a mis oídos, el niño saltó de
alegría en mis entrañas. ¡Dichosa por haber creído que de cualquier manera se
cumplirán las promesas del Señor!» María dijo entonces: Celebra todo mi ser la
grandeza del Señor y mi espíritu se alegra en el Dios que me salva porque quiso mirar la
condición humilde de su esclava, en adelante, pues, todos los hombres dirán que soy
feliz. En verdad el Todopoderoso hizo grandes cosas para mí reconozcan que Santo es su
nombre, y su misericordia es de generación en generación a los que le temen. Hizo
proezas con su brazo; esparció a los soberbios en el pensamiento de sus corazones. Quitó
de los tronos a los poderosos, y exaltó a los humildes. A los ambrientos colmó de
bienes, y a los ricos envió vacíos. Socorrió a Israel su siervo, acordándose de la
misericordia de la cual habló a nuestros padres, para con Abraham y su descendencia para
siempre. Y se quedó María con ella como tres meses; después se volvió a su casa. (Luc.
1,39-56)
3.- El nacimiento del niño Jesús en Belén
- Cuando estaban en Belén, le llegó el día
en que debía tener su hijo. Y dio a luz a su primogénito, lo envolvió en pañales y lo
acostó en una pesebrera, porque no había hallado lugar en la posada. En la región
había pastores que vivían en el campo y que por la noche se turnaban para cuidar sus
rebaños. El ángel del Señor se les apareció, y los rodeó de claridad la gloria del
Señor, y todo esto les produjo un miedo enorme. Pero el ángel les dijo: «No teman,
porque yo vengo a comunicarles una buena nueva que será motivo de mucha alegría para
todo el pueblo. Hoy nació para ustedes en la ciudad de David un Salvador que es Cristo
Señor. En esto lo reconocerán: hallarán a un niño recién nacido, envuelto en pañales
y acostado en una pesebrera.» Y repentinamente apareció con el ángel una multitud de
las huestes celestiales, que alababan a Dios, y decián: «¡Gloria a Dios en las
alturas, y en la tierra Paz, Buena Voluntad para con los hombres!» (Luc.
2,6-14).
4.- La presentación del niño Jesús en el Templo
- Cumplidos los ochos días para circuncidar al
niño, le pusieron por nombre Jesús, el cual le había sido puesto por el ángel antes
que fuese concebido.Y, cuando llegó el día en que, de acuerdo a la Ley de Moisés,
debían cumplir el rito de la purificación de la madre, llevaron al niño a Jerusalén.
Ahí lo consagraron al Señor, tal como está escrito en la Ley: Todo varón primogénito
será consagrado al Señor. Además ofrecieron el sacrificio que ordena la Ley: una pareja
de tórtolas o dos pichones. Había en Jerusalén un hombre llamado Simeón, que era muy
bueno y piadoso y el Espíritu Santo estaba en él. Esperaba los tiempos en que Dios
atendiera Israel y sabía por una revelación del Espíritu Santo que no moriría antes de
haber visto al Cristo del Señor. Vino, pues, al Templo, inspirado por el Espíritu,
cuando sus padres traían al niñito Jesús para cumplir con él los mandatos de la Ley.
Simeón lo tomó en brazos, y bendijo a Dios con estas palabras: Señor, ahora, ya puedes
dejar que tu servidor muera ¨ en paz, como le has dicho. Porque mis ojos han visto a tu
Salvador ¨ que tú preparaste para presentarlo a todas las naciones. Luz para iluminar a
todos los pueblos ¨ y gloria de tu pueblo Israel. Su padre y su madre estaban
maravillados por todo lo que decía Simeón del niño. Simeón los felicitó y después
dijo a María, su madre: «Mira, este niño debe ser causa tanto de caída como de
resurrección para la gente de Israel. Será puesto como una señal que muchos
rechazarán, y a ti misma una espada te atravesará el alma. Pero en eso los hombres
mostrarán claramente lo que sienten en sus corazones.» (Luc. 2,21-35)
5.- El niño Jesús perdido y hallado en el templo
- Los padres de Jesús iban todos los años a
Jerusalén para la fiesta de la Pascua y cuando cumplió doce años fue también con ellos
para cumplir con este precepto. Al terminar los días de la Fiesta, mientras ellos
regresaban, el niño Jesús se quedó en Jerusalén sin que sus padres lo notaran.
Creyendo que se hallaba en el grupo de los que partían, caminaron todo un día, y
después se pusieron a buscarlo entre todos sus parientes y conocidos. Pero como no lo
hallaron prosiguieron su búsqueda, volvieron a Jerusalén. Después de tres días lo
hallaron en el Templo, sentado en medio de los maestros de la Ley, escuchándolos y
haciéndoles preguntas. Todos los que lo oían quedaban asombrados de su inteligencia y de
sus respuestas. Al encontrarlo, se emocionaron mucho y su madre les dijo: «Hijo, ¿por
qué te has portado así? Tu padre y yo te buscábamos muy preocupados.» El les
contestó: «¿Y por qué me buscaban? ¿No saben que tengo que estar donde mi
Padre? Pero ellos no comprendieron lo que les acababa de decir. Volvió con ellos
a Nazaret, donde vivió obedeciéndoles. Su madre guardaba fielmente en su corazón todos
estos recuerdos. Y Jesús crecía en sabiduría y en estatura, y en gracia para con Dios y
los hombres. (Luc. 2,41-52)
Inicio
1.- La oración de
Jesús en Getsemaní
- Entonces llegó Jesús con ellos a un lugar
que se llama Getsemaní, y dijo a sus discípulos: Sentaos aquí, entre tanto que voy
allí y oro. Y tomando a Pedro, y a los dos hijos de Zebedeo, comenzó a
entristecerse y a angustiarse en gran manera. Entonces Jesús les dijo: Mi alma está muy
triste, hasta la muerte; quedaos aquí, y velad conmigo. Yendo un poco adelante, se
postró sobre su rostro, orando y diciendo: Padre mío, si es posible, pase de mí esta
copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú. (Mat 26,36-39)
Y estando en agonía, oraba más intensamente; y era su sudor como grandes gotas de sangre
que caían hasta la tierra. (Luc. 22,44)
2.- Nuestro Señor Jesucristo es condenado a muerte
- Venida la mañana, todos los principales
sacerdotes y los ancianos del pueblo entraron en consejo contra Jesús, para entregarle a
muerte. Y le llevaron atado, y le entregaron a Poncio Pilato, el gobernador. Pilato
les dijo: ¿Qué, pues, haré de Jesús, llamado el Cristo? Todos le dijeron: ¡Sea
crucificado! Y el gobernador les dijo: Pues ¿qué mal ha hecho? Pero ellos gritaban aún
más, diciendo: ¡Sea crucificado! Viendo Pilato que nada adelantaba, sino que se hacía
más alboroto, tomó agua y se lavó las manos delante del pueblo, diciendo: Inocente soy
yo de la sangre de este justo; allá vosotros. Y respondiendo todo el pueblo, dijo: Su
sangre sea sobre nosotros, y sobre nuestros hijos. Entonces les soltó a Barrabás; y
habiendo azotado a Jesús, le entregó para ser crucificado. (Mat. 27)
3.- La coronación de espinas de Nuestro Señor
Jesucristo
- Los soldados romanos llevaron a Jesús al palacio del gobernador y
reunieron a toda la tropa en torno a él. Le quitaron sus vestidos y le pusieron una capa
de soldado color rojo. Después le colocaron en la cabeza una corona que habían trenzado
con espinas y en la mano derecha una caña. Doblaban la rodilla ante Jesús y se burlaban
de él diciendo: «¡Viva el rey de los judíos!» Le escupían la cara y, quitándole la
caña, le pegaban en la cabeza. (Mat. 27,27-31)
4.- Jesús con la cruz a cuestas
- Cuando lo llevaban, tomaron a un tal Simón
de Cirene que volvía del campo, y le cargaron la cruz de Jesús para que la llevara
detrás de él. Lo seguía muchísima gente, especialmente mujeres que se golpeaban el
pecho y se lamentaban por El. Jesús volviéndose hacia ellas, les dijo: «Hijas de
Jerusalén, no lloren por mí. Lloren más bien por ustedes mismas y por sus hijos. Por
que va a llegar el día en que se dirá: Felices las madres sin hijos, felices las mujeres
que no dieron a luz ni amamantaron. Entonces se dirá: ¡Ojalá que los cerros caigan
sobre nosotros! ¡Ojalá que las lomas nos ocultaran! Porque si así tratan al árbol
verde, ¿Qué harán con el seco? Junto con Jesús llevaban también a dos malhechores
para ejecutarlos. (Luc. 23,26-34)
5.- la crucificción de
Nuestro Señor Jesucristo
- Junto a la cruz de Jesús estaba su madre y
la hermana de su madre, y también María, esposa de Cleofás, y María de Magdalena.
Jesús al ver a la madre y junto a ella a su discípulo más querido, dijo a la Madre:
«Mujer, ahí tienes a tu hijo.» Después dijo al discípulo: «Ahí tienes a tu madre.»
Desde ese momento el discípulo se la llevó a su casa. (Jn. 19,25-27)
Inicio
1.- La resurrección de Nuestro Señor Jesucristo
- Pasado el Sábado, al despertar el alba del
primer día de la semana, fueron María Magdalena y la otra María a visitar el sepulcro.
De repente, se produjo un gran temblor: el Angel del Señor bajó del cielo y, llegando al
sepulcro, hizo rodar la piedra que lo tapaba y se sentó encima. Su aspecto era como el
relámpago y sus ropas blancas como la nieve. Al verlo, los guardias temblaron de miedo y
quedaron como muertos. El Angel dijo a las mujeres: «Ustedes, no teman, porque yo sé que
buscan a Jesús crucificado. No está aquí. Ha resucitado tal como lo había anunciado.»
( Mat. 28,1-6)
2.- La ascensión de Nuestro Señor Jesucristo
- Mientras estaban hablando de todo esto,
Jesús se presentó en medio de ellos. Les dijo: «Paz a ustedes.» Estaban atónitos y
asustados, pensaron que veían a algún espíritu. Pero les dijo: «Por qué se asustan
tanto, y porque les vienen estas dudas? Miren mis manos y mis pies, soy yo. Tóquenme y
fíjense bien que un espíritu no tiene carne ni huesos, como ustedes ven que yo tengo.»
Y al mismo tiempo les mostró sus manos y sus pies. Y como en medio de tanta alegría no
podían creer y seguían maravillados, les dijo: «¿Tienen aquí algo que comer?» Ellos
le ofrecieron un pedazo de pescado asado y él lo tomó y comió ante ellos. Jesús les
dijo: «Todo esto se lo había dicho cuando estaba todavía con ustedes. Tenía que
cumplirse lo que está escrito en la Ley de Moisés, en los Salmos, y en los Profetas
respecto a mí.» Entonces les abrió la mente para que lograrán entender las Escrituras
y les dijo: «Esto estaba escrito: los sufrimientos de Cristo, su resurrección de entre
los muertos al tercer día y la predicación que ha de hacerse en su nombre a todas las
naciones, comenzando por Jerusalén, invitándoles a que se conviertan y sean perdonadas
de sus pecados. Y ustedes son testigos de todo esto. Ahora yo voy a enviar sobre ustedes
al que mi Padre prometió. Por eso, quédense en la ciudad hasta que hayan sido revestidos
de la fuerza que viene de arriba.» Jesús los condujo hasta cerca de Betania y,
levantando las manos, los bendijo. Y mientras los bendecía se alejó de ellos y fue
llevado al cielo. (Luc. 24,36-51)
3.- La venida del Espiritu Santo
- Cuando llegó el día de Pentecostés,
estaban todos reunidos en un mismo lugar. De pronto vino del cielo un ruido, como el de
una violenta ráfaga de viento, que llenó toda la casa donde estaban. Se les aparecieron
unas lenguas como de fuego, las que, separándose, se fueron posando sobre cada uno de
ellos; y quedaron llenos del Espíritu Santo y se pusieron a hablar idiomas distintos, en
los cuales el Espíritu les concedía expresarse. (Hechos 2,1-4)
4.- La asunción de la bienaventurada Virgen María
- Ozías por su parte dijo a Judit: «Hija
mía, que Dios Altísimo te bendiga más que a todas las mujeres de la tierra. Y ¡bendito
sea el Señor, Dios, Creador del cielo y de la tierra, que te condujo para que cortaras la
cabeza del jefe de nuestros enemigos! Jamás los hombres olvidarán la confianza que has
demostrado. Siempre recordarán el poder de Dios. Que Dios te colme de bienes y que los
hombres te glorifiquen, pues no vacilaste en exponer tu vida al ver la humillación de
nuestra raza. Por tu perfecta sumisión a Dios has alejado la ruina que nos esperaba.»
Todo el pueblo respondió: Amén. (Jdt. 13,18-20; 15,10)
5.- La coronación de la
Santísima Virgen María en el
Cielo
- Apareció en el cielo una señal grandiosa:
una Mujer, vestida del sol, con la luna bajo los pies y en su cabeza una corona de doce
estrellas. Está embarazada y grita de dolor, porque llegó su tiempo de dar a luz. (Apo.
12,1)
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