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TRIANA. Un recuerdo
Año ’74. España vive los últimos años de
la Dictadura. Es un país poco abierto al exterior, tanto en música
como en
cualquier manifestación cultural. En las emisoras de radio Los
Diablos, Fórmula V, etc daban nombre y cuerpo a la
llamada canción del verano. No obstante, a pesar de este panorama,
un cambio se avecinaba. En las mentes más
inquietas Crimson, Hendrix, Zeppelin, Purple, etc empezaban a ser algo
más que una referencia. En Cataluña,
"Máquina", en Sevilla, "Smash", "Gualberto", y por supuesto
"Triana", el grupo que dio vida y nombre a todo un
movimiento, el "Rock andaluz", resultado de la mezcla a partes iguales
de King Crimson, Deep Purple y Camarón, o
dicho de otro modo, el rock progresivo se encuentra con el flamenco
de toda la vida. Muchos copiaron la fórmula
(Alameda, Guadalquivir), pero ninguno supo igualar la magia y el "feeling"
del trío sevillano.
Triana editó seis discos durante los casi diez años que
estuvo en activo. El primero de ellos se tituló "El Patio", y
apareció con timidez en 1975, después de que el grupo
buscase desesperadamente algún sello que lo editara.
Finalmente Movieplay se hizo cargo de ello bajo la producción
de Gonzalo Garciapelayo (que en esa época también
produjo "Pasaje del agua" de Lole y Manuel). El disco contiene seis
temas, seis piezas maestras donde la melancolía y
la poesía de Jesús de la Rosa (teclados y voz) se mezcla
con la excelente batería de Juan José Palacios, "Tele" y
la
guitarra flamenca de Eduardo Rodríguez (ex-Payos, sí,
los de "María Isabel"). De este impresionante debut destacan
sobre todo tres temas: "Abre la puerta", "Sé de un lugar" y
sobre todo "En el lago", que se convertiría en uno de sus
primeros clásicos. Tres temas imprescindibles, donde el estilo
de la banda y sus influencias progresivas quedan
claramente definidas, que sentarán las bases para lo que vendría
después. A pesar de su calidad, el disco se vende
poco, pero Triana logra hacerse un hueco en el circuito de conciertos
del país. La crítica se divide; a algunos les
desconcierta, a otros les apasiona, pero todos coinciden en una cosa:
nuca en este país se había hecho nada igual.
Tras dos años de espera, se edita el excelente "Hijos del agobio"
(1977), segundo paso en la trayectoria de la banda, y
con una impresionante portada del pintor Máximo Moreno. Los
ocho temas que contiene el disco son algo más cortos
que los de su anterior álbum, pero todos ellos son de gran calidad.
Las letras de Jesús de la Rosa alcanzan cotas a
veces emocionantes ("Sr. Troncoso", "Runor", "Sentimiento de amor"),
a veces trágicas ("Hijos del agobio"), aunque
siempre están cargadas de melancolía y lirismo. El trabajo
instrumental es perfecto y muestra el trío más comprenetado
que nunca. El disco se cierra con una composición de Eduardo
Rodríguez, donde él mismo se ocupa de la desgarrada
y flamenca voz solista ("Del crepúsculo lento nacerá
el rocío"), con un magnífico trabajo de Jesús a los
teclados y de
"Tele" a la batería.
Por primera vez empiezan a ser conocidos fuera de Andalucía,
incluso en el extranjero, donde la prestigiosa revista
"Record World" les considera el mejor grupo de toda el área
latina y tanto el Lp como el sinle "Rumor" con
considerados discos del año.
El año 1978 lo pasan dando conciertos por todo el país,
y en 1979 aparece el disco que les consagrará
definitivamente: "Sombra y luz", un importante éxito de ventas
que arrastrará a los dos anteriores. Triana consiguió,
entonces, un triple disco de platino. De su contenido, cabe destacar
la hermosa balada "Quiero contarte", y sobre todo
"Hasta volver", un tema elaborado, preciso, de larga duración,
y con un desarrollo casi inaudito para el rock español de
la época. Otro de los temas importantes del disco es "Una historia",
con su cadencia y aire típicamente "blues".
Tras estos tres discos, Triana editará tres más. El primero
de ellos fue "Un encuentro" (1980), donde se nota la
evolución del grupo hacia un sonido algo más comercial
y diferente. A pesar de ello, contiene temas excelentes como
"Tu frialdad". Después, el álbum "Triana" (1981) marcaría
el momento más bajo del grupo con temas simples y vulgares
como "Corre". No obstante, "Un mal sueño" o "Una noche de amor
desesperada" son excelentes, aunque sin llegar en
ningún momento al brillo de sus antecesores. Finalmente, en
1983 se edita "...Y llego el día", un álbum menospreciado
en su día per tan bello e intenso como alguno de sus primeros
discos, gracias sobre todo a temas tan hermosos como
"De una nana siendo un niño", o el tema que da nombre al disco,
una suite de catorce minutos donde las letras y la
poesía de Jesús vuelven a emocionarnos como antaño.
Este disco señalaría el epitafio de la banda y también
el de
Jesús de la Rosa, que ese mismo año moría víctima
de un accidente de circulación, llevándose la muerte consigo
a uno
de los poetas y letristas más sensibles de la música
española.
Desde entonces, los recopilatorios, los recuerdos y los homenajes se
han sucedido. Algunas grabaciones inéditas han
salido a la luz, los nuevos valores del flamenco-pop español
les citan como influencia (Ketama ha grabado "En el lego"),
e incluso "Tele", el batería, ha intentado mantener la llama
encendida, pero la voz y la sensibilidad de Jesús de la Rosa
seguirán en el ambiente...por muchos años.
Francisco Mullor