Valdemoro y Valdemorillo,
Pajarón y Pajaroncillo,
Cañete y Salvacañete
y la Huérguina que son siete.
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Salvacañete, que pertenece dentro de las tres zonas naturales en las que se divide la provincia de Cuenca a la Serranía, es un pueblo de 130 kilómetros cuadrados, a 1.100 metros sobre el nivel del mar, y que hace límite con las provincias de Teruel y Valencia (el famoso Rincón de Ademuz). Se dispone de un núcleo poblacional principal, Salvacañete, donde se dispone de los mínimos servicios disponibles, aunque Cañete, Cuenca y Teruel también están relativamente cerca. Dependiendo del núcleo se hallan varias aldeas, como La Hoya del Peral, El Masegar, Masegarejo, Casas Nuevas, La Hondonada, la Nogueruela, etc.
La principal vía de comunicación del pueblo es la carretera nacional 420 (Tarragona-Córdoba), que enlaza el pueblo con Cuenca y Teruel. Por la población pasa una línea de autobuses (La Rápida), que puede trasladar a los lugareños a las capitales antes citadas una vez al día. Otras carreteras enlazan al pueblo con Albarracín por El Cañigral y con El Cubillo por Alcalá de la Vega.
Aunque es de suponer el establecimiento o paso de antiguas civilizaciones prerromanas (lusones, beribraces y/u olcades) en el término de Salvacañete, los primeros restos constatables de presencia humana en la zona pertenecen a la época romana, de los que destaca el llamado Tesoro. Su descubrimiento se hizo público en 1.934, así como su composición: catorce denarios romanos, el más moderno fechado entre 100- 95 a.C.; dos dracmas de Arse y sesenta y tres denarios ibéricos. La fecha de su ocultación gira en torno al 95 a.C., época que se enclava en el periodo de levantamiento de los íberos (98-94 a.C.). Una parte de este hallazgo arqueológico está expuesto en el Museo Histórico Provincial
. También en Salvacañete y junto a la ermita de la patrona (Virgen de Valdeoña) hay restos de una villa romana en la cual existe un mosaico con decoración de tipo geométrico.Debe efectuarse un salto hasta la Edad Media para poder hallar referencias históricas relacionadas con Salvacañete. Según Trifón Muñoz Soliva, durante las numerosas incursiones del Cid Campeador contra las tropas sarracenas en su paso por Aragón hacia Valencia, objetivo claro de su conquista, llevó a cabo un pacto con su aliado Abu Mernan Huzeil de Aben Razin. Creyendo lo más conveniente efectuar su paso desde Toledo por estas tierras conquenses, edificaría una fortaleza en el pueblo de La Frontera, pasando desde este punto a Aragón por Beteta y Molina. Luego por Cañete y Castiel Fabit, que intentó reconstruir, para llegar a Valencia y cercar la ciudad del Turia. La ruta más lógica entre estos dos pueblos debe pasar obligatoriamente por el pueblo.
Documentalmente está probado que estaba considerado como aldea de Moya durante el siglo XV (1459), aunque con la constitución del marquesado de Moya en 1475 pasa a considerarse pueblo y formar parte del mismo:
"Comprendía el Marquesado de Moya los siguientes pueblos: Henarejos, Cardenete, Carboneras, San Martín de Boniches, Villar del Humo, Pajaroncillo, Campillos Sierra, Huerta y Laguna Marquesado, Zafrilla, Tejadillos, Salinas, Salvacañete, Boniches, Alcalá de la Vega, El Cubillo, Algarra, Garcimolina, Talayuelas, Aliaguilla, Narboneta, Garaballa, Campillos de Paravientos, Santa Cruz de Moya, Campalbo, Casas de Pedro Alonso, Santo Domingo y los Huertos."
Sin embargo, es importante destacar que pasó a formar parte del marquesado de Cañete tras la desaparición del de Moya.
No vuelve a cobrar importancia histórica Salvacañete hasta el siglo XIX, cuando la guerra de Independencia afecta a sus habitantes. En sus parajes actúa la cuadrilla del Tío Pedro frente al invasor francés, realizando numerosos ataques sorpresa a los ejércitos napoleónicos. Tras el final de esta contienda bélica, pululan por estos confines cuadrillas de antiguos guerrilleros, ahora bandoleros, de entre la que destaca la cuadrilla del Viejo, que hace estragos por la zona de la sierra de Teruel, el Maestrazgo y la Serranía conquense.
A partir de 1822 se adscribe definitamente al corregimiento o partido de Cañete.
Durante las guerras carlistas, en las que el territorio conquense jugó un papel decisivo, la serranía fue foco de acción de algunos sucesos de gran trascendencia. Durante el ataque y llegada de los carlistas a Cuenca en 1874 se produjo un episodio de singular importancia, que se detalla según la pluma de uno de sus protagonistas principales, el brigadier López Pinto:
Teruel, 20 de julio de 1874. La brigada de mi mando obtuvo en la mañana de ayer en Salvacañete, provincia de Cuenca, una importante victoria sobre gran parte de las facciones de D. Alfonso, que custodiando los 700 prisioneros de todas las armas e institutos hechos en la toma de Cuenca, se hicieron fuertes en dicho pueblo, logrando rescatar a todos ellos, derrotando completamente al enemigo, causándole muchos muertos, bastantes prisioneros, entre ellos a siete jefes y oficiales y el principal que mandaban aquellas, barón de Benicarló, cogiéndoles armamento, municiones, caballos y efectos de guerra. Con todos he regresado a ésta para cumplimentar orden superior del Excmo. Sr. Capitán General.
La historia más reciente de Salvacañete incluye los acontecimientos desarrollados durante el siglo XX. Es a principios de este siglo cuando alcanza su cenit poblacional (1.641 habitantes); durante el segundo cuarto de siglo se constituye en territorio propicio para las actividades de los maquis de la Agrupación Guerrillera de Levante, debido a lo intrincado del terreno y a los numerosos caseríos y aldeas dispersos por su término.
Ya durante la segunda mitad del siglo padece uno de los fenómenos sociológicos más frecuentes del desarrollismo franquista: una gran parte de los lugareños en edad laboral parte hacia los grandes núcleos industriales (Barcelona, Valencia, Madrid) en búsqueda de un porvenir. A resultas de este hecho, la población desciende hasta el medio millar de habitantes durante los 70, situándose ahora entre los 350 y 400 habitantes.
Hoy en día constituye un apacible lugar, que se convierte en destino estival de numerosos salvacañeteros que regresan durante las vacaciones laborales a la tierra que les vio nacer.
Al referirse a la Virgen de la Zarza, patrona de Cañete, el licenciado D. José Julián Mayordomo comenta:
Sin embargo, cita la tradición, que la acusación de robo de la imagen por parte de la villa valenciana de Castiel-Fabit, que pertenece al obispado de Segorbe (Reino de Valencia), distante de Cañete a unas cinco leguas aproximadamente, determinó el acontecimiento de varios sucesos de carácter violento, entablándose una dura batalla entre los habitantes de una y otra población en el lugar llamado Fuentes Claras, donde lograrían vencer los cañeteros gracias a la valiosa colaboración de los vecinos del citado lugar, que desde entonces y en su honor a tal acontecimiento, pusieron el nombre de SALVACAÑETE.
El número de habitantes según los últimos censos se sitúa sobre los 350, dando como densidad de población 2'5 hab/kilómetro cuadrado. El pueblo se vio inmerso en los flujos migratorios, decantándose los emigrantes hacia dos grandes urbes: Madrid y Barcelona, aunque Valencia también registra un buen número de nacidos en Salvacañete.
El habitat es rural ya que resulta un conjunto de formas y acciones vinculadas a la vida del campo. La forma del pueblo es la más idónea para la defensa. Comparte la estructura de gran parte de los pueblos castellanos: plaza central redonda en medio del pueblo, casas dispuestas en orden cerrado y contiguas, así como calles estrechas.
El principal río de la población es el Cabriel, afluente importante del Júcar. Nace en la Muela de San Juan (provincia de Teruel), cerca de los ríos Tajo y Turia. A escasa distancia de su nacimiento, y en una zona montañosa forma pequeños valles de fuerte pendiente, en uno de los cuales está enclavada una aldea de Salvacañete conocida como El Vallecillo. A su paso por la población, yendo encajado entre piedemontes, su corriente es bastante rápida.
Foto del río Cabriel junto al núcleo habitado.
Aunque en la actualidad se ha iniciado con relativo éxito el sector hostelero, la principal fuente de recursos del pueblo siguen siendo las labores tradicionales. Estas se pueden agrupar según la siguiente división:
Agricultura |
Ganadería |
Cultivos de regadío. La zona de regadío ocupa principalmente el paraje denominado la Vega. En ella los cultivos son variados y necesitan bastante del cuidado de los habitantes de la población. Hay árboles frutales, sobre todo el manzano, considerado como gran riqueza, maíz, remolacha, calabazas, patatas, tomates, cebollas, pimientos, pepinos, y como forraje la alfalfa. El sistema de regadío es aún bastante rudimentario. Los caces y acequias son pequeños en dimensión, aunque la distribución es la adecuada entre los agricultores. |
El pueblo es relativamente rico en ganado ovino. Tiene aproximadamente -sumando sus aldeas y caseríos- unas cinco mil cabezas de ganado que realizan la típica trashumancia mediterránea: durante el verano pastan en rastrojos y laderas de las montañas y en invierno son llevadas a Valencia. A una escala inferior también se da la apicultura, y como en el caso del ganado ovino, también se traslada a Valencia durante el invierno |
Cultivo de secano. Es principalmente el del trigo, avena y cebada. En las tierras más pobres se agrupan en dos grandes hojas de rotación bianual. Las labores de la siembra se hacen todavía con un arado tirado por dos mulas, siendo el arado aún rudimentario. La siega, en cambio, se realiza con dos o tres máquinas segadoras excepto en algunos sitios en que es imposible la entrada a estas máquinas y donde todavía se siega con hoces. |
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En construcción.
Salvador Valero
svalero@hotmail.comÚltima modificación: 12/11/1997