UN VERANO DE VIOLENCIA Y CRIMEN

PREPARA LA OPOSICIÓN VENEZOLANA

 

La oposición venezolana, encabezada por el líder de Un Nuevo Tiempo, excandidato presidencial y gobernador del estado Zulia, Manuel Rosales, ha decidido iniciar una oleada de manifestaciones masivas, cuidadosamente preparadas y financiadas, para agravar la situación política y social de Venezuela mediante la violencia, incluso armada y hasta el crimen político, a fin de precipitar una situación de ingobernabilidad, como camino hacia la desestabilización.

Esta es la evaluación de analistas y politólogos latinoamericanos, convocados por el Círculo Latinoamericano de Estudios Internacionales (CLAEI), una organización privada, no lucrativa, de análisis, reflexión, investigación e intercambio de información, con sede en la ciudad de México.

La oposición venezolana actúa de común acuerdo y con el respaldo de los exiliados antichavistas establecidos en Miami, así como de algunas organizaciones no gubernamentales, que detrás de un supuesto apoliticismo y una aparente vocación de defensa de la democracia y los derechos humanos, forman parte de una estrategia diseñada y financiada por el gobierno de Estados Unidos.

Al enarbolar la bandera de la defensa de la democracia, la libertad de expresión y la propiedad privada, esperan llenar las calles de las principales ciudades de Venezuela y, sobre todo, de Caracas, de cada vez más personas dispuestas a dejarse seducir por planteamientos que si bien son impecables en su formulación, esconden un designio intervencionista que se basa en la intolerancia hacia vías políticas ajenas a las concepciones y las exigencias geopolíticas y geoestratégicas de Washington.

Así, consideran los especialistas consultados por el CLAEI, el pretexto ideal ha sido la decisión del gobierno del presidente Hugo Chávez de no renovar la concesión al consorcio Radio Caracas Televisión (RCTV), que ha sido presentada, dentro del país y en el extranjero y particularmente ante los organismos internacionales vinculados con los derechos humanos, como un ataque a la libertad de expresión, el silenciamiento autoritario de una voz disidente.

La verdad, subrayan los expertos, es que el gobierno venezolano procedió estrictamente conforme a derecho; no renovó una concesión, de acuerdo con las facultades soberanas del Estado venezolano. Pero no expropió las instalaciones del consorcio, ni le impide continuar sus actividades por la televisión transmitida por cable o por la internet. La verdad es que RCTV dista mucho de estar sometida, silenciada o avasallada: más bien al contrario.

El propósito inmediato de esta campaña, que, es preciso reiterarlo, no es venezolana en su origen, sino auspiciada por intereses transnacionales, es presentar al gobierno de Chávez como represor, autoritario y violador contumaz de los derechos humanos, a fin de que sea objeto de aislamiento y de sanciones internacionales, tanto por organismos como las Naciones Unidas, la Organización de Estados Americanos (OEA) y la Unión Europea, como por países individuales, a la cabeza de los cuales figuraría, por supuesto, Estados Unidos.

Ciertamente, reflexionan los expertos del CLAEI, la tentación de la unanimidad mediática es un riesgo que debe evitar a toda costa el gobierno venezolano; pero lo peor es que la oposición venezolana liderada por Rosales, ha decidido que para alcanzar una repercusión amplia y decisiva en sus movilizaciones, es necesario recurrir a las provocaciones, en forma de enfrentamientos violentos, incluso armados, con las fuerzas policiacas y de seguridad.

Dentro de este esquema perverso, se contempla incluso el asesinato de algún personaje destacado de la oposición, como detonador de un estallido generalizado de indignación popular, que pueda servir como cobertura para la acción de comandos paramilitares, cuyas acciones tendrían que ser contenidas con el mayor rigor por las fuerzas del orden –incluso las fuerzas armadas--; de lo cual derivaría la secuela inevitable de arrestos masivos, posible ley marcial o estado de sitio y la denuncia del gobierno de Chávez en todos los foros internacionales, mediante el incremento paralelo de la estrategia mediática de desprestigio.

Ante este panorama, que los especialistas del CLAEI consideran inminente, es preciso alertar a la opinión pública internacional y convocar a las fuerzas verdaderamente democráticas, para que alcen su voz, constituyan un amplio frente plural e impidan el logro de los designios intervencionistas y hegemónicos de Estados Unidos y sus peones venezolanos.

 

Autor: Luis Gutiérrez Esparza. México, Distrito Federal.

mexluis@hotmail.com

 

 

 

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