LOS VALORES ÉTICOS EN LAS ORGANIZACIONES DE LA SOCIEDAD CIVIL

Personalmente, considero que este tema es un gran desafío porque es muy complejo y amplio, pero de vital trascendencia para la construcción de una sociedad democrática, participativa, solidaria y justa. Y, en este sentido, es que aporto este pequeño grano de arena o "estrella de mar".

Actualmente existe una abundante proliferación de O.S.C. en la región, algunas cumplen con las formalidades legales exigidas, en cuanto a su constitución y funcionamiento; y otras son mera ficción. Diversos factores atentan contra su sustentabilidad en el tiempo. Pero en realidad, se ignora el amplio espectro de creencias y principios que sostienen y orientan la política, estrategias y acciones de estas organizaciones. En muchas ocasiones, no se advierte el desempeño de su rol de actor social, que realiza esfuerzos mancomunados con otros, hacia un futuro mejor.

Todos sabemos del alto grado de corrupción reinante en Argentina, tanto en el orden público como privado, pero a pesar de ello, existen numerosas organizaciones de la sociedad civil que se encuentran fuera de ese círculo corrupto y que trabajan dentro de serios lineamientos éticos.

Las OSC tienen muchos aspectos positivos para ofrecer y transformar la realidad que tanto nos duele. Sólo es necesario conocerlas con profundidad e involucrarse para enamorarse de ellas y preservarlas. Y la cuestión de los valores es uno de sus aspectos más destacables.

Una conducta ética significa para una OSC, tener la aptitud para saber qué es correcto de lo que no lo es y poder obrar en consecuencia. Su identidad, su ser, y la forma de desenvolverse están impregnados de este concepto.

Al perseguir el bien común y no el ánimo de lucro, los miembros de la sociedad confían en ellas y no merecen ser defraudados en su buena fe. Ahora bien, el sentido altruista no implica la utilización de cualquier clase de medios para la consecución de sus fines. Por el contrario, deben arbitrar todo lo necesario para desenvolverse de la forma más transparente.

La gestión de la OSC debe estar regida, interna y externamente, por principios, que se tornan prioritarios y no pueden ser dejados de lado en momentos decisivos y determinantes. Cada miembro de la OSC, debe conocer y cumplir con sus correspondientes obligaciones, deben sentirse en comunión con la visión y misión, valorar el trabajo de todos, aceptar la diversidad de personalidades, saber comunicarse con los otros, ser eficientes, aceptar los errores, y no ser ambiguos o individualistas. Todos deberían revisar su propia escala de valores, dentro de sí mismos, y luego interrelacionarse con los otros con claridad de definiciones. La adopción de nuevos paradigmas, modelos de pensamiento y actuación, sirven para mejorar personal y socialmente. Siempre se debe estar abierto al cambio y a la recepción de alternativas innovadoras.

Todo esto siempre en miras de un mañana mejor y un mundo más justo.

Autora: Analía Espinosa.

Ciudad de Resistencia, provincia del Chaco, Argentina.

analiavespinosa@argentina.com

 

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