"SOMOS IGUALES SÓLO SI
TENEMOS LAS MISMAS OPORTUNIDADES"
La Constitución Política de Costa Rica, así
como, diversos Tratados Internacionales, reconocen un conjunto de derechos inherentes a todas las personas sin distingo
de sexo, nacionalidad, lengua, raza o convicciones políticas o religiosas.
En la práctica, las personas que no son
jóvenes, caucásicos, varones y sin discapacidad, se encuentran muchas veces en
una condición desigual, que el Estado intenta disminuir con iniciativas como la
promulgación de la Ley 7600 de
"Igualdad de Oportunidades",
para las personas con Discapacidad.
Andrea Vargas Carmiol, presenta
Parálisis Cerebral Moderada, y sus
padres, se apersonaron a la escuela pública de San Blas de Moravia, para ver si
los directores, autorizaban su matrícula en ese centro educativo.
No existían baños adaptados ni rampas de
acceso, pero, si "le hacían el favor de aceptarla", se vería muy mal,
si reclamaban mejores condiciones.
Al matricularse en el Liceo Laboratorio,
solicitó que construyeran rampas no como una obligación legal, sino, como un aspecto de sensibilidad.
"Tuve que acostumbrarme a aguantarme los deseos de orinar, hasta que
llegara a la casa, porque, los baños no eran adaptados", recuerda Andrea.
En su aula, tenía un compañero no oyente
y tanto los profesores como los compañeros, los integraron sin problemas.
Andrea ingresó a la Universidad de Costa
Rica cuando la Ley 7600 era una realidad,
afirma, que esto, fue más duro para ella.
En la escuela y el colegio, sentía que
la gente era muy buena al concederle la oportunidad de estudiar, por el
contrario, en la universidad, luchaba por el cumplimiento de sus derechos,
pero, la frustraba comprobar la resistencia que ponían las autoridades.
En la Escuela de Lenguas Modernas, donde
estudió inglés, no había ascensor y algunas lecciones eran en un segundo piso,
la lucha era constante hasta lograr que las brindaran en la primera planta.
Durante dos años, (1998-2000), el único
baño adaptado que podía utilizar, era
el de los varones.
Luego de graduarse, encontró que para
trabajar, necesitaba transporte accesible, condición que, pese, a la
obligatoriedad que tienen los empresarios de buses y taxis para adaptarlos, son
escasas las unidades que cumplen con este requisito.
Además, el edificio debe ser accesible,
lo que explica el bajo porcentaje de personas con discapacidad en edad laboral
que cuentan con un trabajo remunerado.
¿QUÉ HACER PARA QUE SE CUMPLA LA LEY
7600?
Para el Licenciado Otto Eduardo Lépiz,
profesional de defensa del área de
Protección Especial de la Defensoría de los
Habitantes, es cada vez más frecuente
que las personas con discapacidad,
acudan a diversas Instancias a ejercer su derecho.
Afirmó que, entre los mecanismos de mayor recurrencia, se
encuentran: la Sala Constitucional, la Defensoría de los Habitantes y las Contralorías de Servicios. Explicó que
esos mecanismos de defensa de derechos, contrario a otros tipos de procesos
judiciales o administrativos, no están sujetos a muchos requisitos, no se
requiere la firma de un abogado, ni que se invoque las normas violadas, aunque,
sí se requiere la descripción de la violación del derecho con claridad.
Andrea Vargas, prefiere que la opinión
pública conozca la violación a los derechos de las personas con discapacidad,
por eso, denuncia a los infractores por la prensa, porque, es más efectivo someterlos
a la vergüenza pública, que "enfrascarse en largos procesos
burocráticos", afirmó.
Denunció que a un usuario de silla de ruedas, le hicieron un parte por
estar en la calle, pues, las aceras no reunían condiciones para desplazarse por
ellas.
Señaló, que los Moteles no son
adaptados, porque, la sociedad concibe a éste segmento de la población, como
seres "sin necesidades sexuales", y agregó, que no se puede hablar de
igualdad, si algunos no pueden abordar
un bus o un taxi, si las iglesias no son accesibles, la sociedad los trata como
seres diferentes e inferiores.
Cuenta, que se apersonó a un banco a
realizar una transacción, y la cajera le preguntó que si venía por la pensión,
lo que demuestra la falta de conocimiento de algunos funcionarios, respecto, a
las personas con discapacidad.
Pidió respeto para la población, que no hablen de ella como si no
estuviera, escuchara, viera o sintiera.
Exigió consideración a la privacidad, presentar una discapacidad,
"no faculta a los demás para inmiscuirse en su vida", aclaró.
"Nosotros no tenemos derecho a
equivocarnos, porque, la gente nos está viendo para señalarnos, tampoco, podemos enojarnos, porque, piensan que es
porque no camino. Yo me enojo, porque,
tengo carácter y me río, porque, tengo buen humor", concluyó.
Autor: Roberto Sancho Álvarez. San José,
Costa Rica.