Páginas de Historia
RICARDO PALMERÍN
* Sus Canciones siguen vigentes
Ricardo Palmerín Pavía nació en Tekax el
3 de abril de 1887, en la casa ubicada en la calle 50 y 52, fue hijo de don
José Bernabé Palmerín Pavía y doña Feliciana Pavía Herrera. En su natal Tekax
aprendió sus primeras letras hasta 1897, y posteriormente se trasladó a la
ciudad de Mérida, para ampliar los estudios hasta entonces realizados.
En la ciudad de México cursó el
bachillerato, e inició el primer año de medicina, pero pronto abandonó para
dedicarse de lleno a la música.
Fue la capital yucateca, donde pronto
entra en contacto con poetas y músicos como Luis Rosado Vega, quien para 1909
publicó el primer cancionero de autores yucatecos, que contenía 31 canciones,
entre las que se contaban algunas colaboraciones de colombianos, que hermanó la
trova yucateca con la trova colombiana en esos tiempos. De hecho, es notorio
que algunas canciones populares de Colombia como es el bambuco “La Espina”
lleven letra del vate Luis Rosado Vega.
Palmerín es, como todos los poetas y
compositores de ese tiempo, coparticipe del movimiento evolutivo que trae la
revolución cuya presencia en Yucatán se hizo sentir fuertemente, pues es en esa
entidad en donde se da una de las chispas precursoras del movimiento
emancipador, en Valladolid.
En los años siguientes a la Constitución
de 1917, la renovación estará con el pensamiento y no fue una casualidad que en
1923 a petición de Felipe Carrillo Puerto, compusieran “Peregrina”, una de las
canciones más bellas y populares de México, en homenaje a la periodista
norteamericana Alma Reed, con letra del poeta Luis Rosado Vega y música de
Ricardo Palmerín.
Ricardo Palmerín forma parte de la
pléyade excelsa de compositores de la Península de Yucatán que le correspondió
el honor de consolidar una nueva etapa musical en la región. Con el nombre de
“Trova Yucateca” se denomina a ciertos aires musicales mestizos típicos de esta
península de México, cuyo origen se remonta a finales del siglo XIX y
principios del XX.
Los géneros propios de la trova yucateca
son básicamente tres: el bambuco, el bolero y la clave. Los compositores de
este género incluyen en ocasiones valses, pasillos propiamente dichos,
habaneras e incluso jaranas. A partir de los años veintes, será la época de oro
de la trova yucateca, cuando toda una generación de compositores, poetas y
trovadores penetrados por las ricas tradiciones literarias y musicales de la
península, llegaron al auge de su creatividad artística.
Las serenatas musicales estaban de moda
y el estilo de cantar a dueto con acompañamiento rítmico de guitarra,
evolucionó como un verdadero arte popular.
Junto con Ricardo Palmerín Pavía, se
encontrarán Pepe Domínguez Zaldívar, Enrique Galaz Chacón y Guty Cárdenas
Pinelo quienes combinaron sus talentos con los mejores poetas de la región:
Rosario Sansores Pren, Ermilo Padrón López, Ricardo López Méndez, Manuel Díaz
Massa y José Díaz Bolio, por nombrar solamente algunos.
Entre las composiciones mas conocidas de
Ricardo Palmerín Pavía figuran, además de “Peregrina”, “Flores de mayo”,
“Languidece una estrellita”, “El rosal enfermo”, “Estrellita azul”,
“Golondrinas yucatecas”, entre otras.
En la ciudad de México, Ricardo
Palmerín, fue inspector de espectáculos y trabajó en la Secretaría de
Comunicaciones. Dio clases de guitarra casi toda su vida, hasta poco antes de
morir. Era de carácter afable, por eso sus amigos lo apreciaban mucho. Siempre
fue hombre sencillo y modesto; escuchaba todo tipo de música, en especial la
romántica.
Con su esposa e hijos perennemente
mantuvo una relación ejemplar. Falleció en la ciudad de México un 30 de enero
de 1944. Actualmente el compositor, en su natal Tekax, Yucatán, da nombre a una
avenida (al igual que varias ciudades de nuestro país), a un parque y la casa
natal, ubicada en la calle 50 y 52 se encuentra deshabilitada desde el
fallecimiento de su último propietario.
Golondrinas Yucatecas
Por Ricardo Palmerín
Llegaron en tardes serenas de estío
cruzando los aires con vuelo veloz,
y en tibios aleros formaron sus nidos,
sus nidos formaron, piando de amor.
Que blancos sus pechos, sus alas que
inquietas,
que inquietas y leves abriéndose en cruz
y como alegraban las tardes aquellas,
las tardes aquellas bañadas de luz.
Así en la mañana jovial de mi vida,
llegaron en alas de la juventud,
amores y ensueños...como golondrinas,
como golondrinas bañadas de luz...
Más trajo el invierno su niebla sombría,
la rubia mañana llorosa se fue...
se fueron los sueños y las
golondrinas...
y las golondrinas se fueron también...
Autor: Raúl Espinosa Gamboa. Cancún,
Quintana Roo, México.