RECORDANDO A ALFONSO REYES

 

* Uno de los más grandes escritores hispanoamericanos del Siglo XX

 

Alfonso Reyes y Ochoa nació en Monterrey, Nuevo León, el 17 de mayo de 1889; sus padres fueron el General Bernardo Reyes y doña Aurelia Ochoa de Reyes. Realizó sus estudios hasta concluir la Preparatoria en Monterrey, y en la Facultad de Derecho en la ciudad de México, en donde se recibe como abogado el 16 de julio de 1913.

En 1902, escribe su primer poema, y en 1905 en un periódico de Monterrey le publican tres sonetos. Durante el año de 1909 fundó con Antonio Caso, Julio Torri, Martín Luis Guzmán, José Vasconcelos, y otros jóvenes la Asociación del “Ateneo de la Juventud”, a la que proclamaron como “una Sociedad de Jóvenes que luchaban en pro de una nueva cultura intelectual, artística y una nueva educación”. Allí, junto con Pedro Henríquez Ureña, Antonio Caso y José Vasconcelos se organizaron para leer a los clásicos griegos.

Durante el año de 1910 publica su primer libro de ensayos “Cuestiones Estéticas”, que recibe muy buenas críticas, y contrae matrimonio con la señorita Manuela Mota, con quien tuvo su único hijo al que se le puso su mismo nombre.

En agosto de 1912 es nombrado Secretario de la Escuela Nacional de Altos Estudios de la Universidad Nacional de México en la que ejerció la cátedra de “Historia de la Lengua y Literatura Españolas”, hasta el 17 de junio de 1913, en que fue designado Segundo Secretario de la Delegación de México en Francia, puesto que desempeñó hasta octubre de 1914. A partir de ese año vive Exiliado en España donde se integró a la escuela de Menéndez Pidal y posteriormente en la estética de Benedetto Croce, además de escribir en prestigiados periódicos y revistas.

Durante un largo período de su vida se dedica al servicio diplomático, siendo embajador, ministro y representante de México en Francia en dos ocasiones; en 1913, y de nuevo de 1925 a 1927; en España, como encargado de negocios 1920-1924. Posteriormente es embajador en Argentina durante dos periodos: 1927-1930; 1936-1937. Brasil, de la misma manera de 1930-1935, y en 1938. También fue comisionado y representante de México en diversos eventos oficiales a través del mundo. Para 1939 se retira del servicio diplomático mexicano.

Alfonso Reyes publicó numerosos ensayos sobre la poesía del siglo de oro español, entre los que destacan: “Barroco” y “Góngora”; además, fue uno de los primeros escritores en estudiar a Sor Juana Inés de la Cruz. Editó “Cartones de Madrid”, su magistral obra “Visión de Anáhuac” y “El Suicida”, los tres en 1917, y “El cazador” en 1921.

En 1919 fue nombrado Secretario de la Comisión Mexicana “Francisco del Paso y Troncoso”, también en este año efectuó la prosificación del poema del Mío Cid.

De 1924 a 1939 se convirtió en destacada figura intelectual del mundo hispanoamericano, como lo atestiguó el propio Borges. Entre sus ensayos de esos años se cuentan “Cuestiones Gongorinas” (1927), “Simpatías y Diferencias” (ensayos, 1921-1926), “Homilía por la cultura” (1938), “Capítulos de Literatura Española” (1939 y 1945) y “Letras de la Nueva España” (1948).

En abril de 1939 fue presidente de la Casa de España en México, miembro de la Academia Mexicana de la Lengua Española, y cofundador del Colegio Nacional.

Maestro del lenguaje, de 1939 a 1950, llegó a la cumbre de su madurez intelectual y escribió una larga serie de libros sobre temas clásicos, como “La Antigua Retórica” y “Ultima Tule” (1942), “El deslinde” (1944), “La Crítica en la Edad Ateniense” (1945), “Junta de Sombras” (1949).

En 1941 es Catedrático de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM y para 1945 obtuvo el Premio Nacional de Literatura en México. También escribió temas muy variados tales como: “Tentativas y Orientaciones” (1944), “Norte y Sur” (1945), “La X en la Frente” y “Marginalia”, en 1952.

Entre sus traducciones se encuentra parte de “La Iliada” de Homero, en 1951. Su obra sobre el mundo clásico es “una reinvención de metáforas poéticas y hasta políticas que definen nuevas perspectivas para articular la realidad de México”, como su “Discurso por Virgilio” (1931). En “Ifigenia Cruel” (1924), “poema dramático con estilo del teatro clásico, el mito contado por Eurípides que se reinventa, y se transforma en una reflexión sobre la identidad y el pasado, una alegoría de su propia vida personal y también la del México surgido de su propia Revolución”.

El gran humanista y escritor mexicano don Alfonso Reyes y Ochoa fallece en la ciudad de México el 27 de diciembre de 1959. Sus restos reposan en la Rotonda de las Personas Ilustres, en el Panteón de Dolores. Toda su obra ha sido publicada por el Fondo de Cultura Económica en 26 volúmenes y traducida a varios idiomas.

 

Autor: Raúl Espinosa Gamboa. Cancún Quintana Roo, México.

raesgam@yahoo.com.mx

 

Regresar.

 

 

 

1