RAÚL MACÍN: POETA, MAESTRO, EDITOR, BOHEMIO, PASTOR, ENSAYISTA Y SOÑADOR
Bienaventurados
los que sueñan
porque de ellos
será la posibilidad
de seguir en la búsqueda
de la felicidad verdadera.
Raúl Macín Andrade
Por Héctor Cortés Martínez
Incansable, creativo, amable, sonriente, pero sobre todo convencido de que nunca ha carecido de nada y siempre ha hecho lo que ha querido, a sus 75 años de edad, cumplidos el 8 de noviembre, y con 45 libros de poesía, ensayos y cuentos de su autoría, Raúl Macín Andrade confía a Forum que fue a la edad de 10 años cuando gracias a su padre se inició en la lectura de libros, lo cual le ha permitido aprender y enseñar que aún se puede soñar con la búsqueda de la felicidad que a diario todos necesitamos.
"Nunca envidié nada en mi niñez, ni un juguete ni un regalo, mis padres me dieron su cariño y abrigo. Mi padre (don Roberto) aunque fue ferrocarrilero, logró dos cosas importantes: proveer a sus cinco hijos de libros para leer y luchar para que tuviéramos una carrera", señala con sonrisa evocadora de la infancia en que vivió en su natal Pachuca, Hidalgo, donde se encontró con sus primeras lecturas, entre ellas, de Víctor Hugo, de Michael Zevaco, de Emilio Salgari y otras.
De químico a pastor
Estudió zimología en la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas, del Instituto Politécnico Nacional (IPN, 1947-51). Relata el maestro Macín: "No ejercí y aunque en ese tiempo decían que era la carrera del futuro, hablé con mi padre y le dije: No me imagino hacer lo mismo durante 30 años sin que me guste, mejor prefiero buscarle. Él respetó mi decisión". Después estudiaría filosofía y teología en el Centro Evangélico Unido (1952-55), se especializó en estudios bíblicos en el Instituto Penzotti de la Sociedad Bíblica Americana (1956-57) y trabajó en la Sociedad Bíblica de México (1957-60).
A la par --quien rechaza que se le asigne el calificativo de intelectual--, narra que en su infancia heredó de su señora madre (doña Dora, de profesión pianista) el gusto por la música "aunque le dije a mi madre que la música no era mi vocación sino la literatura, de joven tocaba el piano en el templo metodista que se ubicaba junto al excine Arcadia, aquí en Balderas, y al estudiar filosofía y teología conocí a mi esposa Esther, quien era hija de un pastor".
A tres cuadras del mencionado cine, en la Casa de la Cultura de Tamaulipas se dieron cita el domingo 6 sus familiares y amigos para festejar sus tres cuartos de siglo de vida. Allí estuvieron las poetisas Norma Bazúa y Guadalupe Elizalde, los poetas Óscar Wong y Xorge del Campo. Además de Arnoldo Martínez Verdugo, Gonzalo Martré, Alberto Domingo, Marivilia Carrasco y Eduardo Ibarra Aguirre.
La responsabilidad social de la iglesia
En 1960 es nombrado pastor de la Iglesia Metodista en Mexicali, Baja California, después oficia en Torreón, Coahuila, y en Monterrey, Nuevo León. Sin embargo se retira en 1972: "Se utiliza a la religión para la política y los negocios. Hay obispos que ahora dicen que las limosnas se santifican en el templo, o sea, que hay lavado de dinero celestial.
Alguna vez un empresario en Monterrey me dijo "qué, los ricos no tenemos derecho al evangelio". Y le respondí: "Alguna vez Jesús dijo que los ricos debían renunciar a todo lo material y distribuirlo. Es o no es (usted) cristiano", le increpó ante el silencio de su interlocutor.
Por ello, el colaborador y amigo entrañable de Forum, El bule o El bulo como cariñosamente le llaman sus hijas, hijo, nietos y bisnieta, opina que la religión en la realidad llega al fanatismo o fundamentalismo. "La iglesia para justificar su presencia debe tener una responsabilidad social con acciones para los pobres y las mayorías ante la injusticia, decir la verdad, porque del dicho al hecho, hay mucho trecho".
En 1972 se separó de la Iglesia Metodista y fundó y formó parte de la dirección del movimiento Iglesia y Sociedad en México, hasta 1975 en que forma y dirige el Centro de Coordinación de Proyectos Ecuménicos (Cecope), hasta su desaparición hace cinco años.
¿Entonces fue acuñando su poética al mismo tiempo que creció con la lectura, la música y la religión?
--Sí, a los nueve años de edad escribía poemas en prosa malísimos y conviví con las obras de Honoré Balzac, Gutiérrez Najera, Manuel Acuña, Enrique González Martínez, Carlos Pellicer, Xavier Villaurrutia, Salvador Novo y sus sonetos.
¿Mucha de su formación la recibió por parte de la iglesia, pero en 1972 deja de ser pastor, se sintió decepcionado?
--No, no es eso. Simplemente que después de estudiar precisamente filosofía y teología, descubrí una actitud critica en todo y no aceptar por aceptar todas las enseñanzas, pero incluso por medio de Cecope viajé a Ginebra, Praga, Moscú y Roma, en ésta última acudí al Tribunal de los Pueblos (1976) donde alterné con Gabriel García Márquez, Julio Cortazar y expuse el tema de la migración, lo cual ocasionó que ellos me felicitaran.
¿Su deseo de justicia lo lleva al activismo social, cómo conjugó la religión y la creatividad?
--No había militado en partidos, sino hasta 1974 en el PMT, después, en 1977, en el Partido Comunista Mexicano (PCM). Colaboré en la revista Insurgencia Popular y dirigí dos años la editorial Hombre Nuevo, ambas del Partido Mexicano de los Trabajadores del que fui fundador. En 1976, en un mitin en Tlatelolco, Valentín Campa como candidato presidencial exigió, por primera vez, que los cristianos pudieran ser admitidos en el PCM sin renunciar a su fe, por lo que le dije "lo admiro compañero, mi padre fue ferrocarrilero" y así es como conocí a personas como Rubén Jaramillo y, con lo que sé hacer, colaboré, porque antes no existía el respeto a los derechos humanos.
¿Pero siempre se conservó como intelectual o literato?
--No es, ni nunca ha sido mi objetivo, más bien servir. Al principio era leer por leer, pero decía qué voy a hacer con esto, por eso cuando estudié teoría del conocimiento, epistemología, lo que me convenció fue el pensamiento marxista: "conocer para transformar al mundo" y luego vino lo que hoy llaman defensa de los derechos humanos, que por cierto no fue inventado por los suecos. Eso del ombusdman es porque lo reconocían como un cargo del gobierno y eso es peligroso, aunque valioso para la defensa ante los abusos o violaciones de los gobernantes. Eso hace falta para nuestros migrantes que al no saber sus derechos son abusados por los polleros y por las autoridades.
Creador de obras como Jaramillo: un profeta olvidado (1970); Méndez Arceo, ¿político o cristiano? (1973); Zapata 73 (1973); Eva no fue una mujer (1977); Una lectura revolucionaria de la Biblia (1979); Lefevbre: obispo maldito; Lutero. Presencia política y religiosa en México (1984); La iglesia hoy en América Latina; Los derechos de las minorías religiosas en México; y Casi cristiano. Además colaboró en la Enciclopedia de México y el anuario Todo México.
También es autor de los poemarios La ciudad sin horas (1979); Forma de canto, forma de vida (1984); Por siempre Laura (1986); Sobre la reconciliación (1986); La casa de todos (1989); A la vida; A la muerte; La Pascua del sólo tú; Una ciudad llena de ti; Desde mi monasterio y el más reciente Soñar un sueño, bajo el sello de nuestra casa editorial Forum Ediciones. Es coautor en la antología Hasta agotar existencias.
El poeta, cuentista, ensayista y provocador de reflexiones, esgrime una mirada fija y señala a este reportero: "Uno tiene que ser un convencido de todo lo que haga".
Licenciado en filosofía (1957), con maestría en sociología de la educación, doctor Honoris causa en 1990 por el Centro de Altos Estudios para la América Latina, Bogotá, Colombia, y con siete años como profesor de la Escuela Nacional de Enfermería del Instituto Politécnico Nacional y siete años de colaborador de la Dirección de Bibliotecas y Publicaciones del IPN, el poeta soñador que se asume como aprendiz permanente del conocimiento universal, asegura que aunque disfruta de la música de Bethoven, Bach, Mozart y Wagner, entre otros, lo que lleva al papel no proviene de una inspiración divina, sino de la interlocución con el mundo real y --en una servilleta de la mesa del café La Habana, donde se realiza la charla-- regala a su entrevistador una frase: "Del Adán al Edén y del Edén al mundo, con una sola consigna: transformarlo".
El futuro y la política
Pero Macín Andrade no se encuentra aislado del mundo en su literatura y responde sobre la injusticia social: "Bueno, injusticia es la violación parcial o total a los derechos de los demás, pero para la teología, también dice que es lo malvado contra la voluntad de Dios".
¿Para eso debe servir la política en estos momentos?
--Debería estar inspirada, no sé, en la verdadera democracia, pero sobre todo en la justicia.
¿Entonces cómo ve a los candidatos presidenciales?
--De (Roberto) Madrazo, ni hablar; a (Felipe) Calderón no le creo; (Andrés Manuel) López Obrador ya que él, como Lenin, quiere hacer alianzas hasta con el diablo. Me preocupan sus alianzas, porque dudo que las pueda controlar. El 2006, será difícil si no hay cambio. (El maestro Macín, por cierto, fue candidato a diputado federal por el PCM, en 1979).
¿Sin cambio, cuál es el futuro de las nuevas generaciones?
--La juventud tiene el futuro muy difícil. La derecha en su proyecto globalizador de la economía cerró los caminos formales y por eso es que se pierde al no contar con opciones ni oportunidades de formarse y buscar lo que quiere.
Así, la obra prolífica de Raúl Macín Andrade no se puede contabilizar en el número de libros, ensayos, cuentos, sonetos o poemas que ha engendrado, sino en la particular forma de percibir la vida, de disfrutarla, de no conformarse con nada: "Cada día agradezco a la vida la oportunidad de aprender", señala con un entusiasmo digno de un escolapio incansable, el maestro y aprendiz que tiene ya en el tintero materiales como La nota roja en México 1995-2004 y un estudio comparativo de las cartas desde la prisión de Dietrich Bonhoeffer (teólogo alemán opositor a Adolfo Hitler y condenado a morir en un campo de concentración) y de Antonio Gramsci, teórico, fundador y dirigente del Partido Comunista Italiano (preso también en un campo de concentración bajo el mando de Benito Mussolini).
Además de su propia obra poética y ensayística, Macín Andrade ha sido un enérgico promotor de la publicación de libros tanto desde las direcciones de Hombre Nuevo, Ediciones de Cultura Popular, Claves Latinoamericanas y ahora desde Forum Ediciones.
Los semanarios Punto, Impacto y ¡Viva!, la revista trimestral Zurda y Lectura Alternada, el diario Unomásuno y, sobre todo, Forum registran buena parte de su comprometida obra periodística.