QUERÍAMOS UN REFUGIO UNA HOGUERA

 

Queríamos un refugio una hoguera

el atardecer

habitado de colibríes

y la tranquilidad de los manantiales.

 

Queríamos el maíz y los cerezos.

 

Pronunciamos el idioma del sol

en la época

soñada

del vino.

Del abismo regresó la abuela

y tibios panes

alegraron la fiesta de la mesa.

 

Pero el rancho visitado por los demonios

se incendió

las avispas

huyeron del verano

dejándonos el susto de las bestias...

 

Perdimos los frutos

el sendero que nos conducía al pozo

el escondite de las garzas...

 

Nadie impidió

la furia del diluvio

y no hubo barcas

ni delfines.

 

Autor: Agustín Labrada Aguilera. Chetumal, Quintana Roo. México.

agustinlabrada@hotmail.com

 

 

 

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