Precisiones: ¿don Porfirio en México?
AL VUELO DEL AGUILA... ¿O SOL?
Por Raúl Espinosa Gamboa
Déjenme que les comente que hemos leído con mucho cuidado e interés el artículo "la otra historia... El vuelo del águila", escrito por don Humberto Gaona, en el número 34 del semanario Luces del Siglo y por la importancia de este tema histórico, que expresa además la amplia información que tiene el autor, con todo respeto permítaseme hacer algunas precisiones, aunque nos limitaremos a los aspectos que nos parecen más significativos.
En la retrospectiva de los hechos, don Humberto Gaona afirma que "El presidente Díaz, envió su renuncia a la Cámara de Diputados un 28 de mayo de 1911", lo cual es inexacto, pues como podremos ver por la copia facsimilar que esto se realizó el día 25 de mayo de 1911.
Existe otra precisión que es necesaria hacer: según don Humberto Gaona, "Las últimas palabras del general Díaz, a punto de embarcar, pisando aún tierra mexicana, dirigidas al general Victoriano Huerta, miembros de su escolta y al subordinado militar antes prodigarle el abrazo del adiós" fueron: "Ya se convencerán, por la dura experiencia, que la única forma de gobernar bien el país es como yo lo hice".
Estas palabras Enrique Krause, las señala antes de llegar a Veracruz, hechas al general Huerta, cuando él lo entera que el ejercito está a sus órdenes. Empero, lo que podemos afirmar, es que si estas palabras fueron dichas así, quedan en el beneficio de la duda, pues don Porfirio no las hizo públicas.
En lo particular tenemos la duda sobre el momento en que sitúan tal afirmación, pero su reconocimiento que sobre las mismas que hizo el propio don Porfirio se encuentra en la famosa Entrevista Díaz-Creelman realizada en 1908 cuando entre otras cosas dijo que "Es una equivocación suponer que el futuro de la democracia en México haya peligrado por la permanencia en funciones de un presidente durante un largo período de tiempo. Puedo decir con toda sinceridad que el ejercicio del poder no ha corrompido mis ideales políticos y creo que la democracia es el único principio de gobierno justo y verdadero, aunque en la práctica sólo sea posible para los pueblos suficientemente desarrollados".
Más adelante señaló: "Es verdad que cuando un hombre ha ocupado el poder por largo tiempo, lo probable es que se sienta inclinado a empezarlo a considerar como su propiedad personal, y es bueno que un pueblo se ponga en guardia hacia las tendencias de la ambición individual".
"Sin embargo –apuntó-, hay que advertir que las teorías abstractas de la democracia y la efectiva y práctica aplicación de las mismas, necesariamente y con frecuencia son diferentes, esto es, acotó, cuando se mira a la sustancia más bien que a la mera forma".
"Aquí –continuó más adelante- hemos tenido condiciones muy diferentes. Yo recibí el gobierno de las manos de un ejercito victorioso en un tiempo en que el pueblo estaba dividido y poco preparado para el ejercicio de los extremos principios del gobierno democrático. Haber arrojado sobre las masas desde luego toda la responsabilidad del gobierno, habría producido condiciones que hubieran quizás desacreditado la causa de las instituciones libres".
Más adelante señaló: "Hemos conservado la forma republicana y democrática de gobierno. Hemos preservado la teoría conservándola intacta. Sin embargo, hemos adoptado una política patriarcal en la actual administración de los negocios de la nación, guiando y restringiendo las tendencias populares, con una fe completa en que una paz forzada permitiría la educación y a la industria y al comercio desarrollar elementos de estabilidad y unidad en un pueblo que es por naturaleza inteligente y sensible".
Así, después de responderle al señor Creelman sobre diversos aspectos de su gobierno, don Porfirio reconoció que: "Fuimos muy duros, algunas veces hasta llegar a la crueldad; pero todo esto fue necesario para la vida y progreso de la nación; si hubo crueldades, los resultados las han justificado".
Así justificó que: "Fue mejor derramar un poco de sangre para salvar mucha. La sangre derramada era mala sangre; la que se salvó, buena".
"La paz, una paz forzada, era necesaria para que la nación tuviera tiempo de reflexionar y trabajar. La educación y la industria han completado la tarea comenzada por el ejercito".
La síntesis de estas ideas expresadas en la famosa Entrevista Díaz-Creelman pudieron ser comentadas en otras oportunidades por el propio Díaz, pero durante el último trayecto que hizo don Porfirio antes de abordar el "Ipiranga", guardó la acostumbrada compostura protocolaria, por lo que no hizo ninguna declaración en esos momentos y los honores de ordenanzas que recibió correspondía a su rango y al innegable papel que jugo al servicio de la patria principalmente durante la intervención francesa y no a los deseos del general Huerta.
Efectivamente, don Porfirio fijará en París su residencia en el exilio donde falleció el 2 de julio de 1915 a los 84 años de edad.
El año de 1935 "doña Carmelita Romero Rubio de Díaz regresa del exilio francés a México", en compañía de los hijos y nietos de don Porfirio, pero debemos recordar que estos fueron de su primer matrimonio con la señora Delfina Ortega con quien contrajo matrimonio el 15 de abril de 1867, tras la victoria de la República sobre el imperio de Maximiliano. Doña Carmelita contrae matrimonio en noviembre de 1881con don Porfirio siendo muy joven y no tuvieron hijos, sin embargo recibió y cuidó de los hijos del general Díaz como propios. Establecieron su residencia en la ciudad de México, tal como se puede observar en la foto, donde aparece en primer plano junto al coronel Porfirio Díaz Ortega, hijo del general Porfirio Díaz Mori.
¿Don Porfirio en México?
El trabajo de don Humberto Gaona que hoy nos ocupa afirma que los "restos mortales (de don Porfirio Díaz Mori fueron) rehinumados (sic) para siempre en el Templo de la Soledad en Oaxaca" y, con todo respeto, permítaseme ponerlo en duda.
Don Humberto Gaona afirma que "Las gestiones ante los gobiernos post revolucionarios para traer los restos mortales no tuvieron éxito" y después de un recuento apunta que "Los primeros mandatarios Cárdenas y Avila Camacho autorizaban a doña Carmelita la reinhumación (sic) de los restos mortales de don Porfirio en México, pero sin rendirles los honores inherentes a su rango. Ella no lo acepta jamás".
En este sentido permítaseme hacer la primera precisión al respecto: el problema no es autorizar la repatriación de los restos mortales del general Porfirio Díaz Mori, sino que es imposible realizarlo sin rendirle los honores inherentes a su rango y a su papel histórico. Pero de eso hablaremos más abajo.
Así don Humberto señala que "Culminarían las gestiones de los otros deudos (sic) durante el sexenio de don Adolfo López Mateos (1958-1964). Ellos si aceptan el traslado de los restos mortales a México sin rendirles los honores correspondientes a su envestidura". La precisión aquí sigue siendo en el mismo sentido arriba señalado.
Después de otras consideraciones sobre este asunto, don Humberto comenta que el entonces Secretario de Relaciones Exteriores del régimen del presidente López Mateos, don Manuel Tello, lo entera de manera extraoficial que "los restos mortales de don Porfirio Díaz Mori, yacen en Oaxaca desde 1960".
La segunda precisión que quisiéramos hacer es que de ser cierta tal afirmación se estaría poniendo al descubierto un Secreto de Estado bien guardado durante más de 40 años, pero esto tendría más consecuencias de faltar a la verdad histórica, de todos los gobiernos siguientes, incluyendo al actual, que afrontar la situación que prevalece en este caso de don Porfirio. Pero no sólo eso, una acción de tal naturaleza, o sea la repatriación en secreto de los restos mortales de don Porfirio, sólo hubiera sido posible si se hubiera contado con la aprobación y/o complicidad también del gobierno francés, razón por la cual dudamos de tal afirmación.
Existen elementos para afirmar que los restos mortales del general Porfirio Díaz Mori, aún se encuentran en París, en el cementerio de Montparnasse. Uno de estos fue dado a conocer en la edición del miércoles 29 de noviembre de 2000 del periódico La Jornada en donde informa que La repatriación de los restos de Porfirio Díaz debe esperar.
Dicha información señala que "Fueron subastados ayer objetos del dictador y No se reunió el millón de pesos necesario para traer el ataúd (y que por lo tanto) los restos del general Porfirio Díaz Mori tendrán que seguir en el cementerio de Montparnasse de París, Francia".
Apunta además que "Para el traslado del ataúd -de casi una tonelada de peso- que resguarda los restos embalsamados, se requiere más de un millón de pesos. Anoche, los objetos más valiosos y caros del general no se vendieron, y su bisnieto Porfirio Díaz Pizarro apenas logró recabar la cuarta parte de esa cantidad: 245 mil 100 pesos"... "Porfirio Díaz Pizarro dijo anoche –señaló La Jornada- que no habrá otra subasta. Lo que se vendió, bien. Lo que no, seguirá en su poder".
"En el afán de que los restos de su bisabuelo sean repatriados, aún si no es con honores -como exige el resto de la familia- está solo. Declaró que se ha reunido con el presidente electo, Vicente Fox Quezada, para "informarle" de su intención, pero no para pedir apoyo económico del gobierno federal".
"Yo no voy a andar pidiendo limosna a nadie", aseguró.
Otras personas, comentó, se han acercado para expresarle su respaldo en esta faena. "No creo -expresó- a que un gobierno de la Revolución quiera financiar, y menos hacerle un homenaje, a alguien que consideró un dictador".
Así, pues -consideró La Jornada-, los restos del general permanecerán en el cementerio parisiense, pues, además de la falta de recursos, en medio persiste un pleito familiar...(mientras) -dice Manuel Díaz que sin su autorización no pueden traer los restos del general".
La repatriación, problema de Estado
En lo particular nos parece que el asunto de la repatriación de los restos mortales del general Porfirio Díaz Mori es un problema de Estado, por eso la supuesta exigencia familiar de "que sean repatriados, aún si no es con honores", nos parece más una justificación que una traba. Pero es y se convirtió en un problema de Estado debido al fundamentalismo de la llamada Ideología de la Revolución Mexicana que se negó siempre a reconocer a profundidad el rol que le corresponde en la historia de México. Por otra parte, no creemos -como dice don José Herrera- que "La repatriación de los restos de Porfirio Díaz será el pivote para glorificar su figura. Especial importancia tendrá el aspecto mediante el cual el ilustre oaxaqueño empezó como adalid de la "no reelección" y terminó –treinta años después- como artífice de la "reelección indefinida". Su enaltecimiento histórico será absolutamente indispensable para apoyar la propuesta de la "reelección inmediata" de los legisladores, que el secretario de Gobernación Santiago Creel acaba de dar a conocer", sino que para que sea posible su repatriación tendrá que revalorarse toda su actuación... o como afirma el propio Díaz en su carta de renuncia a la presidencia, sólo con "un estudio más concienzudo y comprobado haga surgir en la conciencia nacional, un juicio correcto...".
Y es verdad: a don Porfirio se le debe ubicar en su exacta dimensión principalmente en sus tres perfiles que se dejan ver ante la historia: como soldado de la patria, como estadista y también como dictador.
Creemos para concluir que, los restos mortales del general Porfirio Díaz Mori siguen en el cementerio de Montparnasse de París, Francia, y que la opinión expresada por el entonces Secretario de Relaciones Exteriores, don Manuel Tello, fue una "simpática salida" que -con respeto- le dio en ese momento a don Humberto Gaona, pues el Estado Mexicano no estaba ni siquiera lo mínimamente presionado para tomar una medida tan drástica de traer "en secreto" los restos mortales de don Porfirio.
Por lo demás el caso de don Porfirio difiere de muchas otras dictaduras, por ello no es casual que existan cientos de trabajos de investigación al respecto, no solo por nacionales, sino también extranjeros... y es que finalmente no se pueden negar muchos otros aspectos como lo son la consolidación de Estado nacional y su territorio, la creación del territorio de Quintana Roo y el rescate e integración a la soberanía del territorio nacional de la Isla de Clipperton que después le fuera arrebatada a México... por descuido de sus detractores fundamentalistas.
No dudamos que don Porfirio regresará a México, pero tendrá que ser con el pleno consentimiento de este pueblo
que -como él mismo reconoció ante James Creelman- "es por naturaleza inteligente y sensible".