"El planeta de los ciegos"
Resumen
Nota de introducción
A todos los amigos lectores, con toda la dedicación y pasión por la lectura.
Quiero compartir con ustedes una reseña de un libro que me ha gustado e impactado mucho. Quizás porque su autor es una persona con problemas visuales, y, seguramente, porque tiene una muy particular forma de vivir, o eludir esa discapacidad.
La reseña es deliberadamente breve. Los detalles y anécdotas más interesantes los encontrarán en el propio libro. Espero que este trabajo sea lo suficientemente elocuente para acicatearlos y provocar su lectura.
He enviado el libro corregido a Tiflolibros, y, por su puesto, continuará entre mis archivos personales.
ˇA la lectura!
Síntesis del argumento
Stephen Kuusisto nació 3 meses antes de cumplirse la fecha; por ello, su hermano gemelo murió y él sufrió las consecuencias de permanecer meses en incubadora: retinopatía del prematuro, nistagmus, fotofobia, etc.
A fines de los años 50 aquella condición de ceguera legal, no era sencilla. Para su madre la ceguera siempre será una desgracia y motivo de negación y, por lo tanto, lo es para él también. Se desplaza desde su más corta edad velozmente, simulando que ve más de lo que ve en realidad; incluso anda en bicicleta en su afán de parecerse a los otros niños.
Una de las decisiones que marcará su vida será la de enviarlo a una escuela común, aunque no ve lo suficiente para leer un libro normal. Esa decisión se toma después de discutir con una asistente social ciega que trata de convencer a su madre de que debe asistir a una escuela para ciegos, aprender sistema braille, a manejar el bastón, etc.
Stephen entra en la escuela común. No tiene ayuda de nadie, no hay libros especiales ni nada de eso. Los gruesos lentes telescópicos que lleva permanentemente lo hacen víctima de las burlas de sus compañeros. La maestra, observando su memoria, interés, se compromete a enseñarle a leer. Necesita muchas horas extra para hacerlo, sus ojos, en realidad sólo uno de ellos, percibe con muchas dificultades las letras impresas; debe ponher la página a dos centímetros de sí para capturar, trabajosamente, las palabras.
Recuerda que, a causa de la fatiga producida al leer, en tercer grado de primaria ya está encorbado.
Su única compañera de juegos es su hermana, Carol, 4 años menor que él. Lo acompaña en su fascinación por los objetos y la música, sin reparar en sus dificultades.
Stephen comienza a tomar clases de mecanografía, esa actividad se convierte en primordial para él. Así comienza a escribir, cuando tiene la suficiente práctica con el teclado, historias, retroalimentadas por lo que oye en la radio y los libros grabados.
Describe, luego, la paradoja de su vida, lo terrible que resulta el día, los compañeros de la escuela que se burlan, y, a su vez, la placidez que siente en los rincones oscuros, desenvolviendo y tocando objetos.
No le permiten participar en las clases de gimnasia del colegio. Así, sin ejercitarse y comiendo helados y galletas sin control, se vuelve obeso en el cuarto grado.
Sigue oyendo libros grabados y la radio, memoriza frases y párrafos enteros hasta que sus compañeros empiezan a llamarlo el diccionario andante.
Sus padres son excéntricos. Su madre ve fantasmas permanentemente; habla de ellos con mucha naturalidad y lee constantemente libros de naufragios. Su padre es profesor, no sabe nada de lo práctico, ni colgar un cuadro. Ambos, a su manera, perpetúan la negación, lo obligan a moverse rápidamente, memorizar cada detalle y parecer siempre vidente.
Así, terribles, transcurren los años. Se convierte en un adolescente de 13 años, obeso, pálido. Comienza a pensar en las chicas, a temer que con su aspecto ninguna querrá acercarse a él.
Cuando llega a sus 17 años comienza a no comer. Quiere ser delgado, aprieta la cara contra los discos de los delgados Rollins Stones. Llega a pesar menos de 50 kilos. Deja de ir a clases. Fuma marihuana, consume L S D, aguardiente. Parece que tiene amigos, de alguna forma es aceptado.
Se niega sistemáticamente a comer. Sus padres se preocupan, le hacen exámenes médicos; no tiene ninguna dolencia física, es anorexia.
Un día un compañero le cuenta que uno de sus profesores les ha pedido que recen por él; les ha dicho que puede morir. Pasan los días. Stephen no sabe cómo, pero vuelve a comer y a asistir a clases.
Cuando tiene veintitantos años asiste a la universidad. Sigue con su paradoja, no puede leer, se agota, tiene una carta del oftalmólogo que dice que leer demasiado le hace daño. Sin embargo, las palabras que captura son para él como su alimento diario.
Asiste a la universidad y la úhnica ayuda que le dan es un dormitorio en la planta baja ante la eventualidad de un incendio. Constantemente está atrasado con las lecturas. Un profesor le consigue una lectora; le dan un sitio donde suponen que nadie los oirá. Así, ante esa chica que lee con fluidez, él pierde su timidez. Comienza a relacionarse con otras estudiantes. Tiene una relación con una de ellas y pierde su virginidad. También tiene amigos con los que nunca es totalmente sincero. Vive experiencias con ellos fingiendo que ve para que no deban ser excesivamente descriptivos.
Se embarca en un avión y viaja con sus compañeros de universidad a Grecia. Está muerto de miedo; va tenso como un niño. Su novia va con él, pero cree que con leerle los carteles basta. Recorren ruinas. La luz del día le resulta excesiva, sufre bómitos. No puede sincerarse con su novia ni con nadie.
Están a punto de graduarse. Kuusisto está retrasado en sus lecturas; no puede leer, descifra lentamente. No resulta que otros le lean…
Entretanto, busca un lugar donde ir después de graduarse. Piensa en seguir a otros, pero, es demasiado orgulloso para eso.
Finalmente se gradúa con buenas notas y consigue un lugar para seguir estudiando. Iowa es el lugar. Acepta, a sugerencia de su padre, un subsidio para minusválidos. Así conoce a Barry, un joven ciego que lo aconseja y le consigue libros grabados en cinta, un circuito cerrado de televisión, etc. Pero, las cosas continúan siendo difíciles; sus compañeros son irritables, no tienen paciencia para leerle, y, si lo hacen, no pueden evitar hacer consideraciones personales sobre los textos.
Sigue bebiendo y fumando por las noches. En un episodio de esos, comienza a correr, patina y cae en cemento fresco. El capatás que lo levanta le habla de usar perro guía. Barry, a su vez, le habla del bastón blanco; caminan juntos y Kuusisto entiende algunas de las ventajas de éste, entonces, acepta llevar un bastón plegable, pero, doblado en su maletín.
El mismo concejero le habla de una máquina de lectura para ciegos; van a la biblioteca y la prueban. Es el año 1980 y Kuusisto elige un libro demasiado complicado para ser leído (tiene fragmentos en diferentes idiomas y otras dificultades), pero, la máquina lee, letras, palabras, y finalmente fragmentos con una voz muy metálica.
Al graduarse en Iowa, consigue una beca para estudiar en Finlandia. Sigue los pasos de su padre que ha estado allí un par de veces. Dice que quiere traducir poemas al inglés, pero, no puede acceder a los diccionarios.
Por otra parte, Helsinki es una ciudad oscura donde nieva constantemente y las aceras son resbaladizas.
En la universidad, conoce a Carina, una compatriota suya que también realiza estudios allí. La seduce, pero, como siempre, no es totalmente sincero con ella. No puede asumirse como minusválido; lee los carteles con un telescopio que esconde rápidamente. En la biblioteca, lee con una lupa, pero, cuando alguien lo ve, finge dormir sobre los libros, avergonzado de la misma…
Sigue bebiendo, fingiendo que ve, seduciendo a las personas para que lo ayuden…
Vuelve a viajar, lo hace nuevamente por sugerencia de su padre. Se matricula en varias materias para realizar un doctorado en literatura. Le sobra interés, pero no puede leer más de 20 minutos corridos.
En un accidente pierde la visión de su ojo útil. Piensa en las habilidades que no ha adquirido. En el hospital, ayudado por una enfermera, telefonean a un consejero que promete ayudarlo. Pero los dolores son constantes, la herida se reabre una y otra vez. Debe permanecer meses en cama y no puede estudiar. Decide llamar a su hermana que lo lleva con ella a Nueva York, pero, su falta de independencia hace imposible que pueda permanecer allí.
Se muda a vivir con sus padres en una pequeña ciudad donde consigue un puesto como profesor adjunto. Sigue contando escalones, guardando detalles en su memoria. Cuando esta le falla, vuelve a tropezar y caer. Sus alumnos le dan lecciones con sus historias de vida, pero eso no es suficiente.
La universidad hace recortes y eliminan su puesto de adjunto después de 7 años. Cae en depresión; no puede dormir, no puede leer. Escucha discos de ópera. Hasta que al fin decide buscar ayuda; solicita un subsidio de desempleo y trata de conseguir uno nuevo. La asistente social le explica que es difícil encontrar trabajo para minusválidos. En su depresión, recuerda a sus viejos amigos; todos están muy lejos, no puede llamarlos, además, no puede pagar sus facturas, incluida la del teléfono.
Finalmente llama a la Comisión para minusválidos. Lo visita otra asistente social. Le enseña a usar la aspiradora. Pero, él necesita mucho más que eso, necesita básicamente ayuda para orientarse. Así conoce a un instructor de orientación y movilidad; le explica su situación y éste le da un bastón blanco. Lo toma y empieza a utilizarlo; se sorprende, no pasa nada terrible. La gente se aparta de su camino o le ofrece ayuda…
Con su instructor, Kuusisto camina entrenándose; de repente, un conductor que no obedece las reglas se les viene encima. El instructor empuja a su alumno hacia atrás y ambos quedan paralizados.
Más tranquilos, café de por medio hablan de los perros guía. El profesor le explica que el perro evaluará si sus decisiones son acertadas o no… Decide contactarse con la escuela de perros guía y envían una persona para que evalúe su forma de andar. Kuusisto está entusiasmado; llama a sus amigos desparramados por todo el mundo para compartir la noticia.
Cuando llega a la escuela de entrenamiento donde le otorgarán un perro guía se encuentra, por primera vez en su vida, con un grupo de personas ciegas. Conversan animadamente compartiendo anécdotas.
Él está asombrado, es la primera vez que está en un sitio donde todo está adaptado para ciegos. Encuentra que los números de las habitaciones están en relieve grande. La gente que trabaja allí está capacitada para hacerlo con personas ciegas. El moviliario se mantiene exactamente en su lugar; las puertas nunca quedan entornadas, etc.
Kuusisto y sus compañeros se entrenan durante días, hasta que llega el día en que les entregarán a sus perros definitivos.
Recibe una perra grande y hermosa. Llora de felicidad… Cuando se repone le habla y, lentamente descubre la seguridad que nunca antes había tenido. Se pregunta por qué no ha recurrido a esto antes. Tiene 39 años y está asumiéndose como ciego, caminando erguido por primera vez. Descubre que Corki, su perra, no se asusta ante una taladradora; que es inteligente y cuida de él. Así que decide viajar con ella, viajar seguro como nunca en su vida.
Kuusisto y Corki viajan por todo el país. Llaman la atención de la gente que hace todo tipo de comentarios, mitos que creen y repiten sobre la ceguera.
A veces está optimista, quiere decirles que la ceguera no es una maldición, que los ciegos no son todos iguales. Otras veces, es difícil, Corki le otorga seguridad, pero sigue desempleado y haciendo compras al azar.
Se pregunta una y otra vez qué es la fe…
Después de pasar años desempleado, consigue un puesto para trabajar en una de las escuelas de perros guía de los Estados Unidos. Él y su perra viajan con asiduidad, así tropiezan con las supersticiones de la gente sobre la ceguera y los perros guía. No es fácil, pero siguen adelante.
Laura Soto de Ferro.