Páginas de Historia
EL PLAN DE GUADALUPE
Por Raúl Espinosa Gamboa
* Promulgado el 26 de marzo de 1913
Como consecuencia de los sucesos del 9 al 19 de febrero de 1913, conocidos como la Decena Trágica, tras ser detenidos violentamente en Palacio Nacional, violando el artículo noveno de la Constitución de 1857, el presidente Francisco I. Madero y el vicepresidente José María Pino Suárez fueron obligados a renunciar bajo una amañada fórmula constitucional. Bajo la presión de las armas ese día 19 entregaron la siguiente misiva:
"Ciudadanos Secretarios de la Honorable Cámara de Diputados:
En vista de los acontecimientos que se han desarrollado de ayer acá en la Nación, y para mayor tranquilidad de ella, hacemos formal renuncia de nuestros cargos de Presidente y Vicepresidente, respectivamente, para los que fuimos elegidos. Protestamos lo necesario.
México, 19 de febrero de 1913.
Francisco I. Madero (firmado), José M. Pino Suárez (firmado)".
Toda vez recibida esta por la Cámara, fue sometida dictamen y aprobada por 129 teniendo 8 en contra. En vista lo anterior, de acuerdo a lo dispuesto por la Constitución se llamó al Ministro de Relaciones Exteriores, licenciado Pedro Lascuráin y fue declarado Presidente Interino Constitucional.
Luego de tomar posición del cargo y de nombrar únicamente al general Victoriano Huerta como Secretario de Gobernación, habiendo transcurrido sólo 45 minutos, el señor Lascuráin presentó su renuncia "a ese alto cargo" misma que fue aceptada y en consecuencia, bajo "fórmula constitucional" Huerta era pomposamente designado "Presidente Interino Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos". Se Consumaba así una violenta asonada promovida por los sectores más reaccionarios y el embajador de los EEUU en México Henry Lane Wilson.
Consumado el Golpe de Estado Los integrantes de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), bajo la presidencia del licenciado Francisco Carvajal, y nueve ministros más, cuyos nombres están consignados ante la historia: Francisco Díaz Lombardo, Carlos Flores, Alfonso Rodríguez Miramón, David Gutiérrez Allende, Olivera Toro, Demetrio Sodi, Emilio Bulle Goyri, Cristóbal Chapital, y Emérito de la Garza (que llegó tarde) aprobaron "por patriotismo" (?) reconocer al gobierno de Huerta pese a que surgía violentando el artículo 9 Constitucional. A la reunión faltaron Francisco Beldar, Eduardo Castañeda, Emilio Álvarez y Jesús González.
Otro tanto sucedió con varios gobernadores que hicieron público su reconocimiento al usurpador y entre ellos destacan: Manuel Mestre Chigliazza, de Tabasco; el doctor R. Cepeda, de San Luis Potosí; José López portillo y Rojas, de Jalisco; Antonio P. Rivera, de Veracruz, J. T. Alamillo, de Colima, F. B. y Barrientos, de Puebla y varios más.
Sin embargo no todos reconocieron al gobierno espurio, la defensa de la legalidad y el desconocimiento lo inicia el gobernador del estado de Coahuila, quién ese mismo día la asonada reunión al Congreso de esa entidad y emitió en siguiente decreto:
"Venustiano Carranza, Gobernador Constitucional del Estado Libre y Soberano de Coahuila de Zaragoza, a sus habitantes, sabed:
Que el Congreso del mismo ha decretado lo siguiente:
El XXII Congreso Constitucional del Estado Libre, Independiente y Soberano de Coahuila de Zaragoza, decreta: (Número 1421):
Artículo 1°.- Se desconoce al general Victoriano Huerta en su carácter de Jefe del Poder Ejecutivo, que dice él le fue conferido por el Senado, y se desconocen también todos los actos y disposiciones que dicte con ese carácter;
Artículo 2°.- Se conceden facultades extraordinarias al Ejecutivo del Estado en todos los ramos de la Administración Pública para que suprima los que crea convenientes y proceda a armar fuerzas para coadyuvar al sostenimiento del orden Constitucional en la República;
Económico.- Excítese a los gobiernos de los demás Estados y a los jefes de las fuerzas federales, rurales y auxiliares de la federación, para que secunden la actitud del gobierno de este Estado.
Dado en el Salón de Sesiones del H. Congreso del Estado, en Saltillo, a 19 días del mes marzo de 1913.
A. Barrera, Diputado Presidente; J. Sánchez Herrera, Diputado Secretario; Gabriel Calzada, Diputado Secretario.
Imprímase, comuníquese y obsérvese.- Saltillo, 19 de febrero de 1913.- Venustiano Carranza.- E. Garza Pérez, Secretario".
El Plan de Guadalupe la legalidad
En la Hacienda de Guadalupe, en el Municipio de Ramos Arizpe, Coahuila; municipio, el 26 de marzo de 1913 un grupo de civiles y militares reunidos en ese lugar emitió un Manifiesto a la Nación, en el que expresaban su posición ante los acontecimientos que se vivían en la Ciudad de México y que provocaron la muerte del presidente Francisco I. Madero y del vicepresidente José María Pino Suárez, y la instauración del gobierno del general Victoriano Huerta.
El Manifiesto estableció las bases de la lucha por el restablecimiento del orden constitucional y, acordaron sostener con las armas lo siguiente: "Plan de Guadalupe,
Considerando que el general Victoriano Huerta, a quien el Presidente constitucional don Francisco I. Madero había confiado la defensa de las instituciones y legalidad de su Gobierno, al unirse a los enemigos rebelados en contra de ese mismo Gobierno, para restaurar la última dictadura, cometió el delito de traición para escalar el poder, aprehendiendo a los C.C Presidente y Vicepresidente, así como a sus Ministros, exigiéndoles por medios violentos las renuncias de sus puestos, lo cual está comprobado por los mensajes que el mismo general Huerta dirigió a los Gobernadores de los Estados comunicándoles tener presos a los Supremos Magistrados de la Nación y su Gabinete.
Considerando que los Poderes Legislativo y Judicial han reconocido y amparado en contra de las leyes y preceptos constitucionales al general Victoriano Huerta y sus ilegales y antipatrióticos procedimientos, y considerando, por último, que algunos Gobiernos de los Estados de la Unión han reconocido al Gobierno ilegítimo impuesto por la parte del Ejército que consumó la traición, mandado por el mismo general Huerta, a pesar de haber violado la soberanía de esos Estados, cuyos Gobernadores debieron ser los primeros en desconocerlo, los suscritos, Jefes y Oficiales con mando de las fuerzas constitucionales, hemos acordado y sostendremos con las armas el siguiente: Plan…
1º.- Se desconoce al general Victoriano Huerta como Presidente de la República.
2º.- Se desconoce también a los Poderes Legislativo y Judicial de la Federación.
3º.- Se desconoce a los Gobiernos de los Estados que aún reconozcan a los Poderes Federales que forman la actual Administración, treinta días después de la publicación de este Plan.
4º.- Para la organización del ejército encargado de hacer cumplir nuestros propósitos, nombramos como Primer Jefe del Ejército que se denominará "Constitucionalista", al ciudadano Venustiano Carranza, Gobernador del Estado de Coahuila.
5º.- Al ocupar el Ejército Constitucionalista la Ciudad de México, se encargará interinamente del Poder Ejecutivo al ciudadano Venustiano Carranza, Primer Jefe del Ejército, o quien lo hubiere sustituido en el mando.
6º.- El Presidente Interino de la República convocará a elecciones generales tan luego como se haya consolidado la paz, entregando el Poder al ciudadano que hubiere sido electo.
7º.- El ciudadano que funja como Primer Jefe del Ejército Constitucionalista en los Estados cuyos Gobiernos hubieren reconocido la revuelta, asumirá el cargo de Gobernador Provisional y convocará a elecciones locales, después de que hayan tomado posesión de su cargo los ciudadanos que hubieren sido electos para desempeñar los altos Poderes de la Federación, como lo previene la base anterior.
Firmado en la Hacienda de Guadalupe, Coahuila a los 26 días de marzo de 1913".
De inmediato firmaron su adhesión al Plan las fuerzas de Piedras Negras y Monclova, así como el destacamento de Tlalnepantla, en el Estado de México junto a los militares leales al régimen constitucional que encabezaba don Francisco I. Madero, partiendo hacia el norte para unirse al movimiento que a partir de entonces comenzó a ser llamado constitucionalista.
El Ejército Constitucionalista, encabezado por Venustiano Carranza, y con el Plan de Guadalupe como bandera, logró derrotar al Ejército Federal en agosto de 1914, iniciando así otra etapa de la historia de México.
El Plan de Guadalupe del 26 de marzo de 1913, diría Venustiano Carranza en 1917, fue "el grito de guerra que lo más selecto de la juventud mexicana lanzó a los cuatro vientos del país contra la iniquidad triunfante, y ese grito no era más que la expresión vibrante y sonora de la conciencia nacional, expresión que reasumía el propósito firme, la voluntad deliberada del pueblo mexicano de no consentir más que el pretorianismo volviese a apoderarse de los destinos de la Nación (...) En tal virtud, con el Plan de Guadalupe quedó perfectamente planteada la cuestión de la legalidad contra la usurpación del derecho, contra la asonada a las instituciones libres, contra la dictadura militar".
Luego de la caída de Huerta no terminó el conflicto, debido a las agudas contradicciones que se habían acumulado en el proceso revolucionario, por lo que Carranza, en Veracruz, el 12 de diciembre de 1914, reformó el Plan Guadalupe y que prolongará la guerra civil en México… allende a la Constitución de 1917.