El PAN Tuvo la Razón.
Por Jorge González Cano.
Corría el mes de octubre del 2001, se llevaba a cabo la Convención del PARTIDO ACCIÒN NACIONAL para elegir a su candidato a la Presidencia Municipal de Benito Juárez. El lugar: Plaza Esmeralda, allá por la Unidad Lombardo Toledano, antes de Pto. Juárez. 151 militantes activos de este Partido emitirían su voto ese domingo para elegir al Panista que abanderaría al blanquiazul en los procesos electorales locales que culminarían el 24 de febrero del 2002, día de las elecciones.
El resultado ya es de todos conocido, ese día Rodrigo Tello Peón se alzó con el triunfo obteniendo 76 votos contra 38 de Juan Ignacio García Zalvidea, su mas cercano competidor. Así, Tello era electo candidato del PAN a la Alcaldía mas importante del estado.
Muchos observadores y analistas, casi todos, quedaron sorprendidos por los resultados de esa Convención. No podían explicarse como los panistas habían elegido a un ilustre desconocido como Tello en vez de darle su apoyo a García Zalvidea. Era inaudito, exclamaban. No puede ser! Error garrafal! Se vendieron! y etc etc. etc.
Los únicos que no estaban sorprendidos eran los propios panistas. Al interior del Partido este resultado ya se intuía. Los militantes no estaban conformes con la conducta y el papel desempeñado por García Zalvidea como Diputado Federal y la mayoría había decidido no darle su voto. Prefirieron a ese desconocido pero enjundioso Odontólogo que inició su campaña interna casi con un año de anticipación. A él le otorgaban el beneficio de la duda, a Zalvidea no.
¿Porqué los panistas le dieron su voto ese día a Rodrigo Tello?
La respuesta para todos esos observadores y analistas que hace dos años se hacían de cruces y que por mas esfuerzos, tesis, análisis y teorías, no atinaban a comprender a los militantes de Acción Nacional o para los ciudadanos que también quedaron sorprendidos con ese resultado, la respuesta esta en los acontecimientos que se habían venido dando desde que García Zalvidea había ingresado a ese Partido y que en una perfecta congruencia con su actuar como Diputado Federal, ahora dichos eventos y actuares los repetía en su gobierno municipal.
Es decir, los Panistas anticiparon en ese domingo de octubre del 2001 lo que podría devenir en una Presidencia Municipal encabezada por Gracia Zalvidea y en esa Convención decidieron darle a los cancunenses una propuesta desconocida pero honesta, una propuesta afín y apegada a los valores con que Gómez Morín fundó al blanquiazul y decidieron también no ofrecerle a los cancunenses una propuesta de la cual este Partido con más de 60 años de edad, tuviera que avergonzarse posteriormente. Fue una decisión valiente, basada en una profunda convicción y alejada y con desapego a las riquezas y el poder. Y también, fue una decisión acertada.
Al interior del PAN era de sobra conocida la manera dispendiosa en que Chacho se manejó como Diputado Federal, el misterio y la duda sobre el origen de la gran cantidad de recursos que había gastado en su campaña a la Diputación; asì mismo, su incumplimiento a los acuerdos tomados por la diligencia estatal panista relativos a la protección de Xcacel-Xcacelito, mismos que no solamente ignoró, sino que con rumbo totalmente contrario apoyó a los promotores para que se les otorgaran los permisos de construcción. Situación que lo enfrentó a la mayoría del sentir ciudadano y que tuvo su máxima expresión en un Foro llevado a cabo por esos días en Playa del Carmen, donde fue abucheado.
Las actitudes groseras y ofensivas que tenían en ese tiempo a Zalvidea al borde de la expulsión del PAN. Las mentiras que había plasmado en una Carpeta que le sirvió de promocional en la campaña interna de ese partido para buscar la Alcaldía, donde mencionaba a militantes que supuestamente le apoyaban y colaboraban con él, lo que mereció la indignación y reclamo de esos panistas. Logros hechos por el Congreso de la Unión y que mostraba como propios.
Su creciente prepotencia, acompañado siempre de una serie de individuos con actitudes más dignas de agentes judiciales que de colaboradores de un Diputado y que solo servían para llamar la atención o para intimidar. Camionetas con el logotipo impreso en su exterior de la Cámara de Diputados. Lo que a todas luces eran señales inequívocas de la creciente soberbia de este personaje y que tenían verdaderamente pasmados a los miembros de Acción Nacional.
Su conducta errática que dejaba a sus compañeros de partido en una total incertidumbre en cuanto a sus reacciones, no sabían que esperar de èl. Su clara inclinación a la mentira y al engaño, a la traición y a ponderar por encima de cualquier valor común, el valor propio. Su tendencia a actuar en banda, en bola, nunca solo.
Una vez que Zalvidea no fue electo candidato del PAN a la Alcaldía tuvo el atrevimiento de utilizar la máxima tribuna de la nación para quejarse por no haber sido escogido por la militancia panista y si bien es cierto que los partidos políticos son entidades de interés publico y lo que sucede al interior de ellos debe ser manejado con toda transparencia y conocido por la comunidad, también es cierto que la Convención panista de Cancún no es un asunto que competa al H. Congreso de la Unión y nos salen muy caros los Diputados como para que usen el tiempo de la Cámara, del resto de sus homólogos y las instalaciones de San Lázaro, para lloriquear porque unos panistas en Cancùn no le dieron su apoyo. Zalvidea no había sido electo Diputado Federal para que utilizara esa posición en manejar sus asuntos personales.
No siendo suficiente para èl esta conducta, llegó al grado de además mentir en dicha tribuna declarando que Felipe Calderón, Coordinador en ese tiempo de los Diputados Federales, quien no tenia ningún conocimiento del asunto, había "metido" las manos en la Convención de Cancùn para que no fuera electo candidato, cuando dicha Convención no pudo ser más transparente, pues la misma prensa presencio el conteo de las boletas, algo que ningún Partido político en Quintana Roo se ha atrevido a hacer.
En ese triste espectáculo que montó en el Congreso, Zalvidea demostró al PAN, se desprendió de su distintivo, dijo que dejaba ahí los Estatutos panistas y se llevaba su Doctrina. De esto hay grabaciones por si a usted amigo lector le resulta increíble lo que aquí le narro y ahora que los videos están de moda en esta "VIDEOCRACIA" es fácil corroborarlo entrando a la videoteca del Congreso.
Y como decía aquel, "aun hay más". Después de lo anterior tuvo la ocurrencia de borrar de sus bardas promocionales localizadas en Cancún el logotipo del PAN y pintar en su lugar un signo de interrogación, tal y como lo hace el Acertijo, ese personaje de las historietas de BATMAN. Con esa seriedad toma Zalvidea la política y el servicio publico. Acto seguido se dedicó a pregonar en todos los medios locales que para esa Convención se había "rasurado" el Padrón de militantes panistas a fin de que la votación fuera en su mayoría de miembros que simpatizaban con Rodrigo Tello.
Lo curioso de esa supuesta "rasurada" del Padrón es que nunca aparecieron los militantes "rasurados", es decir, los que supuestamente habían sido dados de baja de las listas panistas. Nunca aparecieron y ninguna persona declaró "yo fui dado de baja". Lo que demostró que era otra mas de las mentiras con las que a Zalvidea le gusta engañar a la gente.
La verdad de las cosas es que Zalvidea no tuvo la hombría ni el valor civil que se necesitan para aceptar una derrota con dignidad y orgullo y lo que más le dolió es que había sido derrotado por un desconocido y mediante un proceso interno llevado en completa pulcritud. Ese proceso panista demostró que no es necesario hacer trampa para vencer a personajes de este nivel, personajes que se ganan el rechazo de la gente a pulso, tal y como está sucediendo ya en estos días con la opinión pública cancunense.
Dicho resultado complicaba su trepar político, por lo que se abocó a buscar un partido en el que no tuviera que competir ni pasar por procesos democráticos para obtener la candidatura y el que cumplía con dichas facilidades era el Partido Verde Ecologista de México. Este Instituto que en ese tiempo carecía de cuadros y militantes, vio la posibilidad de que con los recursos económicos de los que siempre ha hecho gala Zalvidea, tuviera una campaña ganadora y de ipsofacto se presto a ser la plataforma desde la cual el todavía Diputado Federal continuara escalando puestos.
Ahora, dos años después de que Zalvidea resultara electo Alcalde, el PVEM se deslinda de èl por la única razón de que el edil fue raudo y veloz a pedir la cabeza del Niño Verde, por la cuestión del vídeo. Por lo que los Verdes en Cancùn de inmediato se indignaron y le sacaron al Alcalde los "trapitos" que le tenían guardados desde hace tiempo y que eran justo para una situación de este tipo. Claro esta que esos "trapitos" han sido denunciados por los Regidores de oposición desde que empezaron a surgir las anomalías en el gobierno chachista, pero los Regidores Verdes y su partido se habían mantenido en complicidad con el Alcalde a través de su silencio.
Por lo que ha sido evidente para todos los que vivimos aquí que el deslinde del PVEM no es a causa de una inconformidad por las irregularidades en el gobierno chachista, sino simple y llanamente por una vendeta, una venganza política. Claro, que de lo que no se deslindan ni se deslindarán, tampoco son tontos, es de las diputaciones y regidurías que obtuvieron gracias a la millonaria campaña del Alcalde. Hoy los Verdes se rasgan las vestiduras y hasta acusan a sus compañeros de otros municipios de haber sido maizeados. Corre un hilillo de sangre por la boca de estos Verdes. Hasta la próxima!