MONÓLOGO DE UNA AMANTE FRUSTRADA

 

(Relato)

 

No quisiera evocar aquel hermoso recuerdo de mi juventud, que me hace tan feliz, y al mismo tiempo, tan desgraciada.

 

Recuerdo con nostalgia, como te conocí. Un hermoso día de primavera, yo iba presurosa a mi trabajo, coincidimos en el autobús, nos bajamos en la misma parada, no sé si por casualidad, o fue porque tú hiciste que así fuera;  ¿te importa que te acompañe? me dijiste con una amable sonrisa.... yo no supe negarme, pues no vi mal en ello; pero te dije, "tengo prisa, voy a mi trabajo. Pues, yo no tengo nada que hacer así tu camino será más breve... y así anduvimos, el corto trayecto que fue muy ameno, pues empezamos a charlar, amistosamente, y en verdad, fue para mí un instante.

 

Al día siguiente cuando yo bajé a desayunar, volví a encontrarte, me estabas esperando, a las puertas de mi oficina, vi en tus ojos claros, una bondad, y  limpieza de alma, que me caló muy hondo. Pero no le di  mayor importancia, hablamos de nuestras aficiones, de nuestros proyectos, éramos tan parecidos, nos gustaban las mismas cosas, la misma música, los mismos libros, películas... viajes....naturaleza....

 

Y así pasaron varios días; yo te consideraba un buen amigo, pero nada más... O es ¿que quería engañarme a mí misma, para ocultar lo que iba naciendo en mí?

Tú me hablabas de tu vida, de tu profesión, tocabas en  una orquesta, que actuaba en una sala de fiestas, componías canciones, y otras piezas de estilo más clásico, una vez me obsequiaste con una grabación  interpretada por ti. Luego yo en casa, la escuché una y otra vez. Inocente de mí todo aquello, me iba envolviendo en una seda, cuya suavidad, era un bálsamo para mi alma, pero no quería darle importancia, "es una buena amistad, sin más" me decía a mí misma, para acallar mis remordimientos, pues yo ya estaba comprometida con un hombre bueno, que me amaba, y yo también, pero no tanto. Dentro de poco tiempo, iba a casarme, ya tenía todo el ajuar, y los preparativos para mi  próxima boda.

 

Un día, al final de una de nuestras inocentes charlas, tú, me confesaste que me amabas, que yo era la mujer de tu vida. Yo, quedé anonadada por aquella declaración, tan deseada, como temida.

 

Entonces, te dije, que tenía novio, que dentro de poco me iba a casar, que aquello no podía ser.  Entonces tú, bajaste la mirada, y tristemente, dijiste....

"¡ya veo que he llegado demasiado tarde! qué lástima, conmigo estarías como una reina, podrías hacer realidad, tus inquietudes.

-"No puedo faltar a mi palabra, estoy prometida a un hombre bueno, y por nada del mundo le haría tanto daño, no puedo alzar mi felicidad, sobre la infelicidad de los demás.  Entonces tú me dijiste: mientras no estés casada, puedo expresarte mis sentimientos, cuando seas la mujer de otro, callaré para siempre

 

Y así nos despedimos, con todo el dolor de nuestro corazón... El siguió su camino, yo me uní a quien quería ser mi esposo.

 

Han ido pasando los años, cada vez que tenía un problema en mi matrimonio, me preguntaba: ¿cómo hubiera sido mi vida con él? ¡Qué cobarde fui! ¡Arruiné mi vida por cumplir una promesa que nadie me ha agradecido nunca! Mi esposo, era bueno, pero materialista, apegado a las cosas  triviales, posesivo, y no entendía los conflictos ni las satisfacciones del alma. Y Así pasa mi vida, sola, en medio de la multitud, vacía por la incomprensión derrotada, porque no pude realizar ninguno de mis proyectos... Siento una inmensa nostalgia, te he visto alguna vez del brazo con tu mujer,  me has saludado con tristeza.... pues a ti te sucede lo mismo que a mí. Los dos, somos desgraciados, por no haber sabido tomar la decisión definitiva que habría cambiado para siempre nuestras vidas.

 

Y Ellos viven ignorantes de lo que nos sucede, y nosotros no  somos capaces de aprobar aquella asignatura que quedó pendiente, en nuestra juventud, y hemos sacrificado nuestra vida inútilmente, pues nuestro sacrificio solo nos trajo, infelicidad y desconsuelo.

 

Todavía, cuando me saludas fingiendo indiferencia, yo sé que lamentas,  como yo... que no estemos juntos hasta que la muerte nos separe.

 

Autora:                               Puri Águila.

Barcelona, España.

puriaguila@telefonica.net

 

 

 

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