TRES MOMENTOS DE MI VIDA

Por, José R. Romero González

Habían pasado varios años después de haber terminado los estudios de licenciatura en la universidad estatal. Siempre mantuve el deseo de realizar estudios de posgrado. Y ahora, aquí estaba, en la entrevista con la sicóloga de la institución de especialización. Varias preguntas me había dirigido, pero faltaba la principal y la más importante, según ella misma indicó.

"¿Con qué medios cuentas para apoyar el trabajo requerido por nuestra escuela? Tal vez ya sepas, deberás leer mucho material bibliográfico."

Durante mis años como estudiante en la universidad, pensé que todo estaba bien, pero ahora, ya no pensaba igual. Muchos documentos entrevistos en infinidad de cursos impartidos en Educación Especial, me hablaban de Equidad, tanto en oportunidades como en adecuaciones, las cuales, sentía que sólo se quedaban en el papel. Sin meditarlo mucho, respondí:

La pregunta debe ser al revés. "¿Cómo es eso?"

Sí, ¿con qué medios cuenta esta escuela para apoyar mi trabajo y propiciar mis estudios de forma aceptable?

No obtuve respuesta, la entrevista había terminado.

En algún curso de actualización en educación especial, de esos que nos dicen que son para mejorar nuestros conocimientos y/o elevar la calidad de nuestra práctica profesional en el servicio; dentro del encuadre, tomé la palabra y dije:

Compañera coordinadora, no necesitaría decirlo, porque me conoce desde hace tiempo, soy una persona ciega totalmente de los ojos, (risas estridentes de casi todos los asistentes, y tengo que aclarar rápidamente, mas no de la mente ni del espíritu, y aunque ya he tratado, no me es posible leer el material fotocopiado que se me ha proporcionado, si se insiste en que sea parte de este grupo, requiero de una adaptación que me permita acceder a la lectura o conocimiento de este documento.

La respuesta, vino, olvidando equidad, adecuaciones y todo.

"Sé perfectamente que tienes derecho en hacer esa solicitud; pero ¿sabes por qué no te damos el material en un formato especial? No nos lo vas a creer?, pero es para no sobreprotegerte.

¡Efectivamente, no se los pude creer!…

En algo más personal, o mejor dicho, más íntimo, conversaba de temas muy variados con mi novia allá en mi juventud; de pronto, ella me comunicó:

"Ah, se me olvidaba contarte que ayer encontré a Sergio, me dijo que estaba muy bonita, me hizo sentir una mujer muy importante…

Pero si yo te lo digo constantemente, ¿qué hace la diferencia?

"No es lo mismo, tú lo dices porque me amas y me quieres…

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