Mi lente
“MIS NOCHES PÚRPURA”: VISIONES Y
ALUCINES DEL ROMANCE
Nacido en 1956 en Shanghai, Wong Kar-wai
(WKW) emigró a Hong Kong. Hablando sólo mandarín y ahanghainés, pasó horas en
los cines junto a su madre, para adaptarse al dialecto cantonés que se hablaba
en Hong Kong. Esta afición al cine lo marcaría de por vida Después de graduarse
como diseñador gráfico en 1980, se enroló en un Curso de Producción organizado
por la Television Broadcasts Limited (TVB) de Hong Kong y se volvió guionista
de televisión de tiempo completo. A mediados de los 80s trabajó como
guionista-director para The Wing Scope Co. y para la In-gear Film Production
Company, las casas productoras del actor/productor Alan Tang, quien invertiría
en la primera película dirigida por Wong, “As Tears Go By” (1988).
La carrera de Wong despegó cuando
dirigió “Days of Being Wild” (1990) donde comenzó a forjar su estilo sensual de
narración, mostrando una visión preciosista del Hong Kong de los sesenta.
Llamado "el poeta de la imagen" que- junto con su inseparable
director de fotografía, el australiano Christopher Doyle- ha devuelto al panorama
cinematográfico una revisión postmoderna y oriental de aquel estilo de cine que
ya practicó en los sesenta la Nouvelle Vague francesa, lo que naturalmente ha
hecho que sea encumbrado por Cahiers du Cinéma, la revista de cine más
prestigiosa del mundo. Dentro de la industria hongkonesa ha conseguido alzarse
en medio de un cine mayoritariamente comercial contraponiendo una visión
poética de la vida. Finalmente en 1997 sería el primer director chino en ganar
la Palma de Oro de Cannes por “Happy Together”, como mejor director.
En el año 2007 el director realizó su
primera incursión en el cine occidental, trabajando en Estados Unidos en dos
películas: “Mis noches Púrpura” (My Blueberry Nights) con la cantante Norah
Jones, película que abrió el Festival de Cannes de 2007 y otra que se encuentra
en pre-producción: “The Lady from Shanghai” con Nicole Kidman. Según el
director, ésta última solamente toma prestado el título de la conocida película
de Orson Welles, y no se trata de un remake como se podría pensar.
“Mis noches Púrpura” marca muchos
cambios respecto a su filmografía anterior. Primero, las obvias: esta en
inglés; no esta rodada en Hong Kong ni mucho menos en el de los años 60; y
cambia a su actor emblemático Tony Leung por Jude Law. Segundo, es la primera
vez que WKW tiene un co-guionista: Lawrence Block, reconocido escritor de
novelas policiales que debuta como guionista. Éste cambio es comprensible, ya
que no sabemos si Wong Kar-wai domina el inglés y podría haberle sido muy útil
porque el director chino es conocido por reescribir sus guiones casi
diariamente y en pleno rodaje, en ese afán de dejar que las películas mismas
encuentren su camino.
Pero el cambio que más ha impactado a
sus fans (incluyéndome) es el de Christopher Doyle dejando de hacer la
dirección fotográfica para WKW por primera vez en 15 años. Juntos crearon un
estilo visual para la alienación romántica, una mezcla de neón difuminado y
contemplación en cámara lenta. Su relación se vio interrumpida debido a la
cargada agenda del australiano. Felizmente, quien entró en su remplazo no tiene
nada qué envidiarle, él es el francés Darius Khondji (“Seven”, “La ciudad de
los niños perdidos”, “Delicatessen”). Quien sí permanece a su lado es su
inseparable editor, William Chang, tal vez el único capaz de llevar acabo la
producción y edición de una película de WKW sin terminar en el psiquiatra.
En cuanto a la película, esta plantea
varias historias en torno la protagonista principal: Elizabeth, mesera, viajera
con el corazón roto (Norah Jones) que entabla con Jeremy (Jude Law), quien
maneja un restaurante, una singular relación amistad-romance. Por otro lado Sue
Linne (Rachel Wiesz), la esposa de un policía alcohólico (David Strathairn) se
encuentra perdida en una relación catastrófica de la cual el personaje de Norah
Jones será testigo. Poco después se involucrará con Leslie (Natalie Portman),
empedernida jugadora de póker, abismada en su adicción al juego y en una
relación obsesiva con su padre. Amores, desamores, encuentros, separaciones,
pérdidas y desesperadas búsquedas. La pasión encuentra extraños caminos hacia
la consumación del amor, que no siempre desemboca en la felicidad o la plena
realización.
El estilo de dirección de Wong Kar-wai
requiere mucho de los actores. Rodando sin guión, los constantes cambios en el
argumento hacen que las películas tarden mucho tiempo en rodarse. Así, el
excelente autor chino obliga al reparto a estar a la altura de los personajes.
Natalie Portman en estado de gracia; un desaliñado y sudoroso Jude Law – que no
defrauda a sus fans-, así como David Strathairn que se mueve sutilmente en un
intrincado mar de matices histriónicos. La cantante y compositora Norah Jones,
a la que el director no le permitió tomar clases de actuación, logra un
registro ignorado por ella misma: “No sé qué vio en mí ni dónde lo vio. Cuando
recibí la llamada, pensé que quería música para alguna de sus películas. Es
raro, porque yo siento que me veía incómoda en todos los videos clips que he
hecho” ha declarado la singular solista.
En cuanto a la puesta en escena y la propuesta plástica, la
historia está enmarcada entre el mágico paisaje urbano de Nueva York y las
espectaculares vistas de la legendaria Ruta 66. Los decorados de escenografías
coloridas y brillantes, iluminación intensa, alta definición fotográfica,
mezclada con barridos difusos y grano abierto, que se fusionan con encuadres
similares a las viñetas del cómic: tomas en picada, donde la acción principal
está en el segundo plano; posición de los personajes que no corresponden a la
fisiología natural (el beso final, con los personajes en un inusual plano
horizontal consigue un efecto subyugante de intima ternura); Cuando la moda
actual es llevar a la pantalla cómics e historietas de súper héroes, épicos e
impetuosos en películas de acción, WKW invierte la fórmula, vierte el romance
al lenguaje del magazín pero encuentra la ficción de la vida real en una
actualizada y poética visión de las relaciones de pareja, el drama vivencial
que la post-modernidad aplica a nuestra complicada época.
"Una bellísima reflexión sobre el
amor y la distancia, la añoranza y el deseo. Kar Wai emociona y conquista
Cannes con una puesta en escena arrebatadora y una historia etéreamente
romántica. Un filme para todo el mundo que se haya enamorado alguna vez."
LE FIGARO
Autor: Rafael Fernández Pineda. Cancún,
Quintana Roo. México.