PARA MEMITO
LOGROS Y CONQUISTAS QUE PERSISTEN
El 9 del presente mes de mayo cesó de latir el corazón del Maestro Manuel Solórzano Fernández, un corazón que durante casi toda su vida distribuyó, particularmente entre el sector social de los ciegos y deficientes visuales, alcances históricos que nunca antes se habían registrado ni en Guatemala ni en México, que fueron los dos países donde desarrolló su trabajo y nos heredó logros y conquistas que hasta entonces, en toda América Latina, no rebasaban el ámbito de las quimeras y las esperanzas.
En Guatemala participó en la fundación de instituciones que a la fecha, continúan desarrollando alguna labor en pro de la dignificación y elevación educativa de la población de ciegos de ese país.
En México, a donde llegó allá por 1956, luego de la caída del gobierno revolucionario de Árbenz, consiguió, luego de presentar un proyecto novedoso ante la UNAM, que se creara "El Departamento Tiflológico de la Biblioteca Nacional", -TIFLOS en Griego significa CIEGO- destinado a prestar servicios diversos en relación con el estudio y la lectura a personas con deficiencias visuales, Así se inauguró, el 2 de julio de 1959, "El Departamento Tiflológico de la Biblioteca Nacional de la UNAM". Un sueño que por el toque de una inteligencia y una voluntad devino en acción y vida tangibles que beneficiaron y continúan beneficiando a muchas mujeres y hombres ciegos o débiles visuales urgidos de esos servicios.
El maestro Solórzano quedó ciego a los 15 años por una enfermedad óptica degenerativa. Su familia lo llevó, años más tarde a Alemania en pos de un tratamiento novedoso y de estudios personales. La medicina no consiguió nada, por lo que después de pocos años, vino a radicarse a México donde tomó contacto con algunos ciegos ilustres y con algunas asociaciones de ciegos que igualmente le avivaron el interés por los estudios y la formación intelectual de las personas ciegas.
Retorna a Guatemala y allá por 1942 toma contacto con la recién fundada escuela para ciegos a cargo de las Muchachas Guías" (Scouts), donde se desempeña como profesor de braille y otras materias.
La Revolución del 44 en aquel país brinda apoyo efectivo al movimiento reivindicativo de los ciegos en cuya conducción participaba activamente Solórzano, quien es electo como Director de la Escuela para ciegos, cargo que le es mantenido hasta 1954, cuando expresiones antirrevolucionarias que tomaron el poder en el Comité Pro-ciegos, la institución dueña de la escuela, lo cesa arbitrariamente.
Un año más tarde retorna a México donde funda el Departamento Tiflológico de la Biblioteca Nacional donde pone en práctica un apoyo eficaz para los ciegos que trataban de iniciar estudios universitarios. Consiguió que las inscripciones en las carreras humanísticas e incluso en Ciencias Exactas, se realizaran en igualdad de condiciones y el rechazo a estudiantes ciegos comenzara a desaparecer. Durante varios años los exámenes de admisión se realizaron en el Departamento Tiflológico de República de El Salvador 63, mientras grupos organizados de personas voluntarias prestaban sus servicios a los estudiantes como lectores y lectoras y como maestros para reforzar conocimientos en matemáticas, física, química y otras materias. La impronta positiva de aquel trabajo en aquellos tiempos -años 60 Y 70- permanece indeleble en la conciencia de decenas de profesionistas ciegos que gozaron de aquellos apoyos.
Desafortunadamente el Departamento Tiflológico en la actualidad a reducido tremendamente el volumen de sus servicios, las causas que originan esa situación son diversas, empero, sobresale una que es fácilmente remediable. Se trata de que los libros braille están clasificados, desde que la Biblioteca Nacional se trasladó al sector cultural de la Universidad, como "Documentos con prohibición para salir de la biblioteca" como si fuesen documentos incunables. Los materiales de lectura para los ciegos deben ser objetos de uso personal por parte de los interesados, y lo más aconsejable es que puedan estar controlados por un régimen de préstamos circulantes, como cualquier biblioteca moderna.
La Organización Nacional de Ciegos Españoles ONCE tiene una capacidad de abastecimiento que debe ser aprovechada, y toda esa riqueza de obras impresas en sistema braille, debe servir a los ciegos que los necesitan.
Mientras Solórzano fue director del Departamento Tiflológico, ese abastecimiento se mantuvo. Ojalá que pueda continuar ahora para que la asistencia de interesados vuelva a los niveles de otros tiempos.
Manuel Solórzano continúa existiendo en su obra, sus logros y conquistas persisten en varias generaciones de beneficiarios y su influencia creadora continúa multiplicándose por su ejemplo hacia los jóvenes que van arribando a las circunstancias en que la vida demanda preparación para continuar ampliando la conciencia.
ALGO SOBRE LA OBRA DE MANUEL SOLÓRZANO FERNÁNDEZ
El 9 de este mes de mayo cesó de latir el generoso y luchador corazón de un ilustre y querido guatemalteco a sus 92 años, en la ciudad de México. Ahí está su obra. Instituciones y personas la portan como un legado existencial que pervive para la historia, especialmente en un sector de nuestra población: los ciegos y los débiles visuales.
Manuel Solórzano Fernández -Memito como le dijimos siempre todos sus amigos- perdió la vista a los 14 años a causa de glaucoma y desprendimiento de retinas, poco tiempo después su familia lo llevó a Alemania en busca de posibilidades médicas más avanzadas y de una preparación educativa personal.
Retorna a Guatemala. Luego marcha a México buscando más preparación. En aquel país establece relación con varias organizaciones de no videntes y con algunos dirigentes de gran valía. Seguramente la influencia de aquellos contactos, afinaron su determinación de contribuir efectivamente en la dignificación y la superación global de los ciegos guatemaltecos.
Así, al retornar a nuestro país Viene con el deseo de fundar una escuela para ciegos, la encuentra ya en sus funciones iniciales fundada y atendida por la Asociación de Muchachas Guías. Memito se incorpora a ese proyecto cumpliendo funciones docentes. Organiza aquel contingente de alumnos de ambos sexos y mayores de edad, proveniente en su mayoría del Asilo de Inválidos, en la Asociación Central de Ciegos. Surge la necesidad de crear una institución con las capacidades suficientes para recaudar los fondos imprescindibles y darle vida a un plantel educativo autónomo. En la Asociación Central se funda el Comité Pro-ciegos y Sordomudos, cuya membresía estaba constituida por contribuyentes económicos. Memito ocupa la presidencia por breve tiempo y es substituido por doña Beatriz Molina de Áraton, quien es electa en una Asamblea general, ella enferma gravemente y se impone su substitución inmediata. Memito convoca a los maestros y maestras de la escuela que no eran propiamente miembros del Comité para salvar la contingencia y eligen a doña Elisa Molina de Stal, hermana de doña Beatriz. La Asamblea electoral no volvió a celebrarse porque el Comité fue desintegrándose debido a que luego de la Revolución del 44, el gobierno asignó una subvención mensual al Comité, y a que la lotería Santa Lucía se inauguraría pocos años después.
Memito es nombrado Director de la escuela cuando esta se desprende de las manos de la Asociación de Muchachas Guías y pasa a constituir parte del patrimonio del Comité Pro-ciegos.
Entre otras iniciativas de la Dirección de la escuela deben recordarse: la asignación de vivienda a muchos alumnos con familia, varias en la colonia 20 de Octubre; cursos de preparación en diferentes artesanías como bordados, tejido en mimbre y otras; formación musical, de donde surge la famosa orquesta Armonía en tinieblas; la carrera de fisioterapia, en la que a varios graduados se les garantizó trabajo en el IGSS; el inicio de carreras de nivel medio por varios exalumnos de la escuela; la graduación en la escuela Normal del primer maestro ciego y muchos otros proyectos como la telegrafía, la preparación agrícola, la instalación de estanquillos a otros tantos exalumnos...
Así, con la dirección de Memito, el ámbito de una primaria fue rebasado en gran medida. Había relaciones sociales, estudiantiles, ensayos musicales, fiestas y una atmósfera permanente de trabajo y alegría, se vivía una esperanza colectiva.
Mientras el país deriva hacia una catástrofe, la Asociación Central de Ciegos y el Comité Pro-ciegos se enfrentan por diferencias fundamentales en la orientación institucional y aquella lucha produce la cancelación de las relaciones laborales de Memito con el Comité en marzo de 1954 y con la expulsión de toda la orquesta Armonía en Tinieblas de la escuela 3 días después de la llegada de Castillo Armas al poder.
Memito no se ha ido, su voz y su esperanza continúan vigentes en toda su obra que sigue transmitiéndose por todos los ciegos que supimos de ellas.
Autor: Mario René Matute.
Guatemalteco, radicado en México, Distrito Federal.