La libertad mal entendida
Lejos estamos de comprender lo que la libertad es, por siglos esta cuestión ha estado sometida a examen y jamás a sido y será satisfactoriamente resuelta. Sin embargo, recientemente y debido a los sucesos bárbaros acaecidos en Iraq unos hombres parecen saber lo que es la libertad, dado que no se cansan de pregonar y justificar una guerra a favor de este valor tan preciado por nosotros los hombres. Es necesario preguntarnos si esa libertad es La Libertad. Es claro que no. Entonces, ¿qué es esto de lo que hablan y defienden? Sin duda esto tiene que ver con asuntos económicos, asuntos que tienen sus raíces en las doctrinas de David Richard y Adam Smith, los padres del liberalismo económico. Aquí lo importante es el comercio y el bienestar material, estamos en el extremo opuesto de lo importante para la antigüedad: la virtud de los hombres y la política. Juzgue usted qué prefiere, a qué le da más valor, ¿al dinero o a la virtud? Entendiendo por virtud aquel que hacer constante del hombre hecho con excelencia.
Si usted prefiere el dinero vivirá en una sociedad carente de valores como lo es la nuestra, donde la libertad significa: "Haga lo que a usted le plazca sin importar el bien común, mientras a usted le vaya bien" (¿no se cita con frecuencia que con salud, dinero y amor uno lo tiene todo?, ¿se percibe lo vacuo de los valores actuales?) asimismo se creerá que la libertad es decir y hacer lo que yo quiero, ejemplo: los medios de comunicación masiva (radio, tv., periódicos). En éstos encontramos, además de un gran prosaísmo a cada página, a terribles escritores o locutores que, apoyándose en la llamada "libre expresión" dicen grandes estupideces creyendo que hacen crítica. Cabe aquí de una vez decir que crítica viene del griego krinein que significa: separar, discernir, dividir. Cuando uno efectúa tales operaciones separa lo benéfico de lo dañino. Con esto se puede notar que no es posible decir que existe una crítica negativa, la crítica es siempre constructiva, lo contrario es injuriar o atacar.
Continuemos. Si se quiere también enciéndase la televisión y véase la programación: el 80% del tiempo se ocupa en cosas carentes de sentido: hacer bromas a la gente, ver a varios sujetos pusilánimes habitando una casa, ver cómo jóvenes cometen tonterías por dinero, espiar la vida de los artistuchos de telenovelas... ¡Todo ello gracias a nuestra libertad! Agradecidos debemos de estar.
Hasta aquí podemos ver que la libertad acompañada de la ignorancia da intrascendentes y fútiles resultados. Si la humanidad prosigue con esta manera de pensar lo que podemos esperar en el futuro es la destrucción de nuestro mundo y de nosotros mismos.
Ahora bien, ¿tenemos alternativas? Sí las tenemos; pero pasarán muchas vidas, matanzas, guerras antes de que la humanidad vea una nueva aurora. Por lo pronto sólo podemos plantear caminos a seguir en el papel. No es difícil darse cuenta de que lo que necesitamos es una política manejada por hombres sabios. Así y sólo así la libertad se encaminará por los cauces de la sabiduría. Seguirá habiendo barreras e imposiciones, claro está, pero éstas no serán arbitrarias ni injustas, todo lo contrario.
En la época de la Ilustración en Francia se pensaba que cada individuo manejaría la libertad en vistas a lo mejor, de la misma manera este valor era defendido por la clase burguesa que fue la líder ideológica de la Revolución Francesa. Que uno maneje su libertad en vistas a lo mejor es una cuestión muy dudosa, como se vio arriba, el guiarse por la ley de uno mismo lleva al precipicio de la desolación a la sociedad, con esto quiero decir que los logros de aquellos años son hoy un fracaso. Los hombres –al menos la mayoría- necesitan ser guiados, tal vez debemos despojarnos del prejuicio y del orgullo de que la libertad individual es algo que nadie me puede quitar y deberíamos dejarnos llevar por la mano de alguien que sabe.
Nuevamente preguntemos qué es la libertad. Como se ve el asunto no ha quedado claro en modo alguno ya que es bastante difícil y no podemos responder apresuradamente en unas pocas líneas. Sirvan pues, estas reflexiones para pensar larga y seriamente en esto.
Rodrigo Landa Reyes
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