EL LECHERO
En la Cuba de antes de 1959, existía un personaje muy popular, (El lechero), resultando fácil saber ¿por qué?
Siendo la leche un alimento principalísimo en la dieta infantil, el vendedor de tan popular alimento, tenía que resultar igualmente popular.
Las grandes empresas productoras coexistían con los pequeños, en especial, en las zonas menos populosas y predominantemente rurales, en las que numerosas familias poseían varias vacas, con las que garantizar ese vital alimento, y al existir excedentes, habilitaban un rústico carruaje en el que conducían al cercano villorrio donde lo comercializaban a precios inferiores a los de las grandes empresas.
Tempranito en la mañana, cuando aún en el horizonte asomaban los primeros rayos del sol, por las callejuelas del poblado se escuchaba el gemir de los ejes del carretón del lechero, acompañado de su pregón, o en su lugar el tañer de una campanilla, según las capacidades del comerciante como tenor o monaguillo de parroquia pueblerina.
Entonces se observaba a las vecinas asomarse a los portales blandiendo en sus manos recipientes de todo tipo, pomos de vidrio, jarros de aluminio, jarras de cristal o esmaltadas, en fin, toda una gran exposición de vasijas, pero eso sí, muy pulcras acordes con el uso para quienes estaba destinado el alimento que en, su inmensa mayoría, no eran otros que los infantes, adultos mayores y enfermos.
El lechero era amigo de todos, conocía a todos los habitantes del pueblo, si en una casa había algún enfermo, grave o con un simple resfriado, indagaba por su evolución y si se producía el fallecimiento de alguien, el lechero hacía acto de presencia y no por interés comercial, sino porque formaba parte de todos y cada uno de los núcleos familiares, los que le llegaban a tomar tanto afecto a lo largo de los años, que lo contaban como miembro de la familia.
Otro detalle que diferenciaba a los grandes productores de la industria láctea de los pequeños, además de los medios tecnológicos empleados por los primeros, camiones refrigerados, plantas pasteurizadoras y homogeneizadoras y mil avances más, era el vínculo directo (productor-consumidor), era la posibilidad de adquirir el producto a crédito lo que facilitaba las relaciones comerciales.
La forma de pago era un acuerdo, generalmente verbal, pero rubricado con el "HONOR" de los contratantes, que respetaban la palabra empeñada a todo trance.
Con frecuencia se producía el hecho de que personas de avanzada edad, que por ley de la vida misma, vivían solos sin que se les conocieran familiares pero se vieran imposibilitados de garantizar el sustento diario por estar afectados por alguna enfermedad, o simplemente por la senectud, no dejaban de recibir el vital alimento, porque el "lechero", de extracción tan humilde como su cliente, no tenía la dureza de corazón para suspender el suministro de ese básico complemento alimentario.
En fin, en el conjunto de los personajes de cada ciudad, grande o pequeña el significado social de estos pequeños comerciantes ocupaba sitial principalísimo.
En la Cuba de entonces, existían frases o bromas populares, en las que el "lechero" era el eje a cuyo alrededor giraba la trama.
(Al "lechero" no le cortaron la lengua por echarle agua a la leche, sino por chismoso).
En ese comentario pueblerino se traslucía que los habitantes depositaban su confianza en ellos al tenerles como amigos confiables.
(¡Que no me fastidien!), este niño más se parece hijo del lechero que de su padre.
En esta otra sentencia se reflejaba la maledicencia de algunas personas con respecto a las relaciones del "lechero" con algunas de sus clientas.
Pueden afirmar que jamás hubo ser más ligado a la tradición popular cubana como ese sacrificado y tenaz trabajador, es por ello que en el recuerdo de las generaciones de finales de la década de los años cincuenta y de las precedentes, aún resuena en sus oídos el gemir de los ejes del carretón del "inolvidable lechero", como impreso en nuestros tímpanos, y más aún, en nuestras añoranzas de "tiempos que se marcharon para nunca volver".
Autor: Dr. Alberto López Villarías.
País: Cuba.
Provincia: Ciudad de la Habana.