LAS ILUSTRES DESCONOCIDAS.

POR: JORGE PULIDO.

Remontándonos a los orígenes de la humanidad, resalta el predominio de la figura masculina en los grupos tribales. El hombre primitivo, por su fortaleza física se dedica a la cacería mientras que la mujer permanece en actitud pasiva, en espera del sustento patriarcal.

Las religiones monoteístas secundaron la inferioridad de la mujer con respecto a la superioridad del hombre. En la Biblia, por ejemplo, Dios situó a Eva bajo la autoridad de Adán y san Pablo pedía a las cristianas que obedecieran sumisamente a sus maridos. De forma análoga, el induismo sostiene que una mujer virtuosa debe adorar a su marido (pathivratha) y que el poder de su virtud servirá de protección a ambos.

En la legislación romana (base de la europea y de la estadounidense) el marido y la mujer eran considerados como uno, ya que la mujer era la posesión del marido. Como tal, la mujer no tenía control legal sobre su persona, sus tierras, su dinero o sus hijos. En la Edad Media, de acuerdo a la legislación feudal, las tierras se heredaban por línea patriarcal, lo cual favorecía aún más la subordinación de la mujer.

Hubo, sin embargo, algunas excepciones. En Babilonia y en Egipto las mujeres tenían derecho a la propiedad y en Europa medieval formaron parte de los gremios artesanales. En otras circunstancias las mujeres ostentaban autoridad política, como las reinas egipcias y bizantinas, las madres superioras de los conventos medievales y las mujeres de las tribus iroquesas encargadas de designar a los hombres que formarían parte del consejo del clan. Algunas mujeres instruidas lograron destacar en la antigua Roma, en China y durante el renacimiento europeo.

No obstante, a lo largo del devenir de las sociedades ha prevalecido el sometimiento y la discriminación hacia las mujeres. De ahí que a partir del siglo XVIII, con su particular énfasis en la igualdad social, se sentaron las bases del cambio con respecto a la vindicación de sus derechos surgiendo así el feminismo y otros movimientos reformadores. En la Francia revolucionaria los grupos republicanos de mujeres pedían que los objetivos de libertad, igualdad y fraternidad

se aplicaran indiscriminadamente a hombres y mujeres. Pero la aprobación del Código Napoleónico, basado en la legislación romana, cortó en Europa cualquier posibilidad reivindicativa en ese sentido. En Inglaterra, Mary Wollstonecraft publicó Una reivindicación de los derechos de la mujer (1792), el primer libro feminista que pedía la igualdad en un tono decididamente revolucionario.

La llegada de la Revolución Industrial, permitió que las mujeres proletarias trabajaran en las nuevas fábricas, lo cual entreabrió la puerta de su posible emancipación económica y social. las condiciones

de trabajo no eran del todo favorables y sus salarios eran inferiores a los que recibían los hombres. Mientras que se consideraba, por su parte, que las mujeres de la clase media y alta debían permanecer en casa como símbolo decorativo del éxito económico de sus maridos.

En Europa surgieron algunos grupos feministas que no tuvieron gran repercusión. La Iglesia católica se opuso al feminismo argumentando que destruía la familia patriarcal. En los países agrícolas se mantenían las ideas tradicionales y en las sociedades industriales las reivindicaciones feministas tendían a ser sofocadas por el movimiento

socialista.

El feminismo tuvo mayor aceptación en Gran Bretaña

y en Estados Unidos. Sus dirigentes eran mujeres cultas y reformistas de la clase media. En 1848 más de 100 personas celebraron en Seneca Falls, Nueva York, la primera convención sobre los derechos de la mujer. Dirigida por la infatigable abolicionista Lucretia Mott y la feminista Elizabeth Cady Stanton, entre sus principales exigencias solicitaron la igualdad de derechos, incluido el derecho de voto, y el fin de la doble moralidad. En tanto que las feministas británicas se reunieron por primera vez en 1855.

Tras la publicación en 1869 del libro: Sobre la esclavitud de las mujeres escrito por John Stuart Mill, basado en gran medida en las conversaciones mantenidas con su esposa Harriet Taylor, que atrajo la atención del público hacia la causa feminista británica, sobre todo en lo relativo al derecho de voto. Hasta finales del siglo XIX y bien entrado el XX no se incluyó este derecho en las Constituciones de los países del orbe. En la actualidad todavía existen naciones como Kuwait, Jordania y Arabia Saudí donde la mujer no tiene derecho

a votar y a muchas otras prerrogativas sociales.

El 8 de marzo de 1908, 129 trabajadoras de la empresa Cotton de Nueva York se declararon en huelga, ocuparon la fábrica y, ante la negativa a desalojarla, fueron atacadas con bombas incendiarias.

Dos años después, durante el II Congreso Nacional de Mujeres Socialistas celebrado en Copenhague , la feminista alemana Clara Zetkin propuso que el día 8 de marzo fuera proclamado jornada de lucha para las mujeres trabajadoras de todo el mundo. Desde entonces en esta fecha se conmemora el día internacional de la mujer.

Al término de la revolución rusa en 1917 y de la revolución China en 1949, los nuevos gobiernos comunistas abandonaron el sistema patriarcal de familia y apoyaron la igualdad de los sexos y el control de la natalidad. Tiempo atrás, en la ahora ex Unión Soviética la mayor parte de las trabajadoras realizaban ocupaciones mal remuneradas y no contaban con ningún apoyo gubernamental. Las técnicas de control de natalidad eran poco eficaces y las madres trabajadoras eran también en gran parte responsables del cuidado del hogar y de los hijos. China, aunque fue fiel a sus ideas revolucionarias, mantenía una cierta discriminación laboral hacia las mujeres.

Ya en la década de los años sesenta, el cambio que tuvieron los patrones demográficos, económicos y sociales de los países occidentales favorecieron la aparición de un feminismo enfocado en aspectos ligados a la condición sociocultural de la mujer. El descenso de los índices de mortalidad infantil, la mayor esperanza de vida y los anticonceptivos, liberaron en gran parte a la mujer de las responsabilidades relativas al cuidado de los hijos. Además, la marcada presencia de la inflación propició que muchas familias necesitaran dos salarios. Por su parte, el incremento en el número de divorcios, llevó a más mujeres a las diversas fuentes de trabajo.

Hoy en día, en el mundo entero, cientos de miles de mujeres siguen luchando incansables por la consolidación y respeto de sus legítimos Derechos Humanos. Hoy en día, en muchos rincones del planeta, cientos de miles de mujeres viven en carne propia la marginación social, la intolerancia, el sometimiento, la violencia intrafamiliar, el acoso laboral, la violación sexual y la pérdida de la vida de manera sanguinaria... Ellas son, luchadoras sociales y víctimas: Las Ilustres Desconocidas.

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