LA RADIO, IMPORTANCIA ANTES Y DESPUÉS

 

Si desea usted implantar una dictadura mundial, destruya usted todas las antenas de las emisoras de radio y televisión, pues serían verdaderas amazonas en el enfrentamiento al oscurantismo, y a la muerte de los mayores valores desarrollados por el quehacer humano desde que el hombre hizo su irrupción como especie inteligente.

 

 Recientemente, el pasado 24 de agosto, se conmemoró el 85 aniversario de la transmisión radial que iniciara una época revolucionaria en las comunicaciones cubanas, tanto internamente como internacionalmente en el ámbito de las comunicaciones radioeléctricas.

 

 Desde ese día en adelante, ya las cosas no volverían a ser iguales, ya los hombres dejaríamos de enmarcar los asuntos en el estrecho confín de un local, un círculo de amigos ni siquiera un acto de carácter más o menos multitudinario.

 

 Pronto esta nueva vía de relacionarse se fue convirtiendo en algo absorbente y dominante siendo así que nos hemos convertido en radio dependientes, de una manera casi absoluta. No se podría entender la actividad colectiva sin la connotación de la difusión masiva, siempre a partir del empleo de las telecomunicaciones radiales o televisivas.

 

 Juegos deportivos, la enseñanza en sus diferentes variantes, alarmas de todas clases nos son comunicadas, aún antes de que sucedan, salvándose así miles y a veces, decenas de millones de potenciales víctimas, las que habrían de producirse de no haberse dispuesto del auxilio de las, casi instantáneas, vías de información de que disponemos actualmente a nivel mundial.

 

 Las emisoras radiales de gestión comercial, llegaron para hacer de la vida de los radioescuchas, algo mucho menos aburrida, menos indiferente a los requerimientos de una sociedad, que de tal suerte estrechara los vínculos de interdependencia humanos.

 

 Es así, que surgió el producto radial. Radionovelas, radioteatros, radio noticieros, y sus equivalentes televisados.

 

 Cuba y México han sido durante décadas, centros de producción y distribución de un relevante número de esos programas, como fuera expresado, en un formidable trabajo, por Jorge Pulido, destacado periodista mexicano, bien conocido por la ¡gran familia de lectores de nuestra REVISTA!

 

 Los ciegos somos muestra fiel del papel benefactor de la radio, de todos nosotros no existe uno sólo que haya estado ausente de los beneficios incorporados por la radio a la vida social de naciones enteras, mas en nuestro particular caso, nos tocó una mayor dosis que al resto de los favorecidos.

 

 De los 85 años de que data la radio difusión cubana, me declaro beneficiario de 62 de ellos, por lo que me confieso en deudor de una suma impagable de servicios inapreciables y que disfrutaré hasta el final de mis días.

 

 ¡GLORIA AL SABIO MARCONNI y AL INTRODUCTOR DE SU DESCUBRIMIENTO CIENTÍFICO EN CUBA, LUIS CASAS ROMERO, MUCHAS GRACIAS, MUCHÍSIMAS GRACIAS!

 

Autor Alberto López Villarías. La Habana, Cuba.

villarias@infomed.sld.cu

 

 

 

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