Mi lente
“LA GRAN VENTA”: EL DOCUMENTAL, LA CRUDA
REALIDAD DE LA HISTORIA… Y DE LA ECONOMÍA
Gael garcía Bernal y Diego Luna, un par de
inquietos actores mexicanos se han dado a la tarea de organizar una serie de
tareas auténticamente cinéfilas (si entendemos como “amor al cine” esto de la
cinefilia). Junto con Pablo Cruz han fundado la “CANANA FILMS S.A. DE C.V.
Compañía productora y distribuidora internacional con sede en la Ciudad de
México. Para saber más de ellos me introduje en la página oficial del “Festival
Ambulante” donde nos explican:
“Canana es un vehículo de producción y
distribución interdisciplinario…tiene como objetivo desarrollar proyectos que
abran las puertas a una nueva generación de talentos latinoamericanos,
encausando los recursos necesarios para contar historias que respeten el
contexto, la audiencia y la visión del director, y que puedan servir de
referencia a nivel internacional. Frente a un nuevo entorno global, esta
productora está en constante experimentación… cuestionando los límites actuales
de la cultura, del entretenimiento y explorando nuevas rutas de expresión”.
A partir de Canana, estos jóvenes talentosos
se lanzan a organizar una serie de eventos, y es aquí donde surge: “Ambulante
Gira de Documentales”, que es un festival itinerante de cine documental
realizado por medio de una asociación civil no lucrativa: “Documental Ambulante
A.C”, este, su tercer año ha sido organizada por ellos en colaboración con
Cinépolis y el Festival Internacional de Cine de Morelia. Durante la gira, se
proyectan documentales mexicanos y extranjeros, en sedes paralelas en 16
ciudades de la República Mexicana. Esta edición tuvo lugar del 1º de Febrero al
24 de abril de 2008 y contó con un programa compuesto por diferentes secciones
que examinaron distintos temas sociales
y manifestaciones culturales, se llevaron a cabo proyecciones y eventos
paralelos (mesas redondas, talleres, conferencias magistrales, conciertos,
proyecciones al aire libre, convocatorias, premieres, etc.)
Los documentales son de gran importancia
ya capturan aquellos fragmentos de la realidad -que hemos descuidado-,
estructurándolos de manera que nos revelan la complejidad que gobierna todo lo
que nos rodea. El documental se encuentra íntimamente atado a la capacidad
humana de entender, de transformar su entorno y de desafiar sus condiciones
sociales, políticas y ambientales.
El gran mérito de Ambulante es que
abandona una posición pasiva de exhibidor, llevando los documentales a lugares
en donde no se ven, creando una audiencia participativa y reivindicando una
cultura mediática diversificada. A lo largo de su trayecto, Ambulante abre los
espacios necesarios para fomentar el diálogo y la controversia, reuniendo
imágenes y gente y movilizando la opinión pública para transformar el panorama
cinematográfico en México.
Es en este contexto que fue que pudimos
ver, aquí en Cancún, “La Gran Venta” (Der Große Ausverkauf), extraordinaria
cinta documental realizada por el laureado director alemán Florian Opitz. El
tema es “la tan cacareada privatización” tema que nos tiene, por lo menos a los
mexicanos, entrampados en una discusión por el Petróleo que ha llevado al “ala
izquierda” de nuestros políticos a la toma del Congreso y ha obligado a un
Debate Nacional, que, queramos o no, incumbe a todos.
El tratamiento del documental es
afortunado, la cámara se introduce en la vida diaria de personajes, de varios
países, afectados por la “ola global de privatizaciones”: Para Minda de Manila,
Bongani de Soweto, en África y Simon de Brighton, Inglaterra, la palabra
“privatización” es más que un concepto abstracto. Es la realidad a la que se
enfrentan diariamente. En este documental dividido en episodios, Florian Opitz
examina las consecuencias de dicha privatización, comúnmente impuesta por
instituciones como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional.
Minda lucha por conseguir dinero para
pagar la diálisis de su hijo porque el sistema de salud filipino ha sido en
gran parte privatizado; Bongani y su equipo de guerrilleros eléctricos
reestablecen ilegalmente la luz en casas de personas que no pueden pagar los
recibos de la compañía de electricidad, a punto de ser privatizada; Simón
relata sus aventuras como conductor de tren, primero para la compañía British
Rail y después para cientos de otras empresas. Por último, la victoria de los
ciudadanos de Cochabamba, Bolivia, ante un intento por parte de una compañía
estadounidense de privatizar la oferta
de agua, le otorga al documental una nota de esperanza. Las historias se
complementan con entrevistas a los responsables de la privatización y con
comentarios del premio Nobel de economía Joseph Stiglitz, que dejó las filas de
los verdugos para pelear con las víctimas.
Esto reviste gran importancia; Joseph
Eugene Stiglitz (Gary, Indiana, 9 de febrero 1943). Economista norteamericano,
famosos a partir de la publicación de libros de divulgación masiva y las
críticas a los organismos internacionales de crédito. Ha recibido la Medalla
John Bates Clark (1979) y el Premio Nobel de Economía (2001). Es conocido por
su visión crítica de la globalización, de los economistas de libre mercado (a
quienes llama "fundamentalistas de libre mercado") y de las
instituciones internacionales de crédito como (el F.M.I. y el Banco Mundial).
Stiglitz es el segundo economista más citado en el mundo, considerado un
economista “neokeynesiano”.
La investigación más famosa de Stiglitz
es sobre el screening, una técnica usada por un agente económico para extraer
la información privada de otro. Esta importante contribución a la teoría de la
asimetría de la información le valió compartir el Premio Nobel de Economía en
2001 con George A. Akerlof y Michael Spence.
El meollo de la literatura económica
neoclásica tradicional asume que los mercados son siempre eficientes excepto
por algunas fallas limitadas y bien definidas. Los recientes estudios de
Stiglitz y otros más revocan esa presunción: es solo bajo circunstancias
excepcionales que los mercados son eficientes. Stiglitz (y Greenwald) muestra
que: “cuando los mercados están incompletos y/o la información es imperfecta
(lo que ocurre virtualmente en todas las economías), incluso en un mercado
competitivo, el reparto no es obligadamente eficiente" En otras palabras,
casi siempre existen esquemas de intervención gubernamental que pueden inducir
resultados superiores, beneficiando a todos.
Aunque estas conclusiones y la
generalización de las fallas de mercado no garantiza para nada que el Estado
intervenga ampliamente en cualquier economía, deja claro que el rango
"óptimo" de intervenciones gubernamentales recomendables es
definitivamente mucho mayor que lo que la escuela tradicional reconoce. Para Stiglitz,
no existe tal cosa como una “mano invisible”.
El verdadero debate hoy en día gira en
torno a encontrar el balance correcto entre el mercado y el gobierno. Ambos son
necesitados. Cada uno puede complementar al otro. Este balance diferirá de tiempo
en tiempo y de lugar en lugar.
En una entrevista, Stiglitz explicó:
“Las teorías que yo (y otros) ayudamos a desarrollar explican por qué los
mercados sin trabas, a menudo, no solo no alcanzan justicia social, sino que ni
siquiera producen resultados eficientes. De manera interesante, no ha habido un
desafío intelectual a la refutación de la mano invisible de Adam Smith:
individuos y firmas, en busca de su propio interés, no son guiados
necesariamente o en general por una mano invisible hacia la eficiencia
económica”.
Autor: Rafael Fernández Pineda. Cancún,
Quintana Roo. México.