José Reyes Romero González

Mexicali, Baja California enero 31, 2004

Datos biográficos

Nacimiento: en Dolores Hidalgo, Guanajuato; México; el 21 de octubre de 1949. Es el 7º hijo de 10.

Ceguera, desde los 18 meses de edad; debido a cataratas y fiebres muy elevadas, así como glaucoma.

El padre fue, Nicolás Romero Rodríguez, nacido en el Rancho Barrientos, Dolores Hidalgo, Guanajuato, en diciembre 6, 1912.

La madre, María Blasa González Aguayo; nacida en el Rancho Guadalupe, Dolores Hidalgo, Guanajuato, en febrero 3, 1914.

Domicilio:

Ave. Dr. J. L. Mora, 1020, Pro-hogar

Mexicali, B.C. 21240, México.

Estudios:

Licenciatura en Ciencias de la Educación, (1976-1981); 1ª generación; 10 semestres): Escuela de Ciencias de la Educación; Universidad Autónoma de Baja California; Mexicali, B. C.

Literatura y Lingüística, (3 semestres); (1976-1978); Escuela de

Pedagogía de la Universidad Autónoma de Baja California; Mexicali, B. C.

Maestría en Educación Especial VII generación, (Ciclos 94-97): (3 años); Escuela Normal Regional de Especialización División de Estudios de Posgrado; Saltillo, Coahuila.

Trabaja desde 1982 en el Centro de Atención Múltiple "Jorge Luis Borges" de Mexicali, atendiendo a niños, jóvenes y adultos en el área de la discapacidad visual.

Poesías

Por, José R. Romero Glez.

Yo Fui Una Fantasía

El cielo, la primavera y todo,

bien pueden decir que yo fui una fantasía.

Los sueños tienen formas impetuosas.

Piden alguna sustancia prestada y al no tener materia propia,

desaparecen; regresando a su no existir.

Me combiné con algo que no era mi pertenencia.

Tomé una apariencia extraña y una forma ajena.

Concluí mi destino; cuando debió empezar todo.

El maravilloso principio dejó ver su vislumbre y se fue.

Nadie intente interpretarme. Quítenle el cuerpo a todas

las múltiples y huidizas ilusiones y pónganlas a mi lado

para que yazcan conmigo y pierdan su poder y se desintegren

en el total olvido. Las fantasías no piden oportunidades.

Exigen sustancia y forma. Sí, desaparecen; mas retornan

siendo las mismas. Pretendiendo ser la vida y buscando ser

únicas, amplias y definitivas. ¿Y cuánto valen los sueños?

¿Qué precio tienen las ilusiones?

¿Por qué importan las fantasías?

Los sueños valen todos los universos.

Las ilusiones se compran con la vida entera y

las fantasías importan para no morir a cada instante.

¡Alguna vez yo fui una fantástica verdad:

y tuve vidas, poseí universos y no morí a cada momento!

 

La Historia de Un Desconocido

Todas mis fuerzas quedaron resumidas en la teoría

que elaboré sobre el amor. Escúchenla, por favor; pues

si creen que proviene de una vida ingenua, en nada

afectará oírla, al amor, que es, la única posesión de ustedes.

La expresión del amor, debe ser y hacerse sin palabras.

Sentirse, captarse a través de todo. Desprovista

de por qués, sin cómos, ni cuándos, ni dóndes...

Ahora, han pasado muchos segundos; muchos o pocos,

porque para algunos habitantes del mínimo mundo,

los pedazos del tiempo son los mismos.

Solamente conservo un pensamiento que ya puedo

resumir aún más. EL AMOR: SENTIRLO; NO DECIRLO.

Así es que no me creen. Pasó demasiado tiempo, mucho tiempo

creyendo que las palabras lo eran todo. Sí; sí,

lo son todo. Pensamientos, sentimientos, nombres,

imágenes de imágenes y todo.

Sigo aquí solo. A seres como yo, no se confían ni los diálogos,

ni las historias que se acercan al amor con otros significados.

Pero me alegro infinitamente, porque sé que la historia

de un desconocido, no se acaba con el silencio de todas

las palabras, las cuales, sólo pueden "sentirse." ...

Despedida

Los poetas contraen compromisos con sus sueños.

Los soñadores se comprometen y lo transforman todo.

Es magnífico: no a todos les impulsa el mismo porqué.

Extraño suena todo esto ahora. Un sueño dentro de otro sueño.

Muchos sueños y tú, recreada y conjugada conmigo.

¿Qué soy este día? Muchacha hecha de la misma fragilidad que yo?

Un sólo sentimiento: amor a ti; me convierte en un

sueño dentro de otro y en un adiós demasiado imperceptible.

El Vagabundo

Imagina, que ya me convertí en vagabundo. Bien, soy

un vagabundo; pero no de esos que cruzan por las calles;

no, en las ciudades hay puertas que no se abren para todos;

que se cierran al pasar un minuto y además, esconden al ser humano.

Yo soy errante de paisajes abiertos. Sí, paisajes

salvajes. Donde viven las piedras y las arenas y donde

quienes han venido a ocultarse, nos hemos encontrado.

Es la naturaleza, sin fórmulas.

No llevo conmigo una mochila

gris, con un pedazo de pan y un trozo de queso, ni una

navaja o un cordel. Traigo un cofre pequeño, y contiene un

manojo de cuentos, los cuales, no son para engañar a

los niños; sino para que aprendan a volar y a ser ellos mismos.

Mas a mí, ya no me bastan los confines de este casi redondo mundo.

Necesito recorrer todos los universos. Quiero, robar

del firmamento, una docena de millones de estrellas; para

así, iluminar los sueños de los que amo y también los de

quienes no me conocen. Ellos, jamás sabrán, que me volví

delincuente de los espacios cósmicos, para poder llevar luz

agradable a todos sus indescriptibles momentos.

Espero esto sí sea un reconfortante regalo...

Si tuviera el egoísmo de antes, te diría el secreto para

convertirse uno en vagabundo; privándote, de una vez

por todas, del hermoso proceso de tu propio aprendizaje...

Ese secreto, se aprende de muy diversas maneras y formas.

Lo descubrí una de tantas noches. Estaba demasiado triste.

Me dije: "Mi historia, ya está programada. ¿Cómo escaparé

de esos rígidos planes?" Y de pronto, apareció ante mí, la

serena respuesta que anhelaba. ¡Huir jamás. Ser cada día

más libre, sí! Y la tomé como un credo cierto; como una

bandera para defender con todas las fuerzas y a diario...

El primer paso hacia esa libertad fue sumamente difícil.

Un terror insufrible entumía mi cuerpo y una sensación

de vacío invadía todo mi espíritu... Ahora, que he avanzado

un poco más, me hallo tranquilo; casi con la seguridad de

ir por el correcto sendero y cada vez más lejos del abismo

total. Se acude a otros renovados silencios, sin escapar

del todo y sin transcurrir por completo.

En este viaje, encuentro a una gran

infinidad de seres; Nada les pregunto.

Ellos, no me interrogan. Aquí en la Tierra, sí preguntamos;

y la mayoría de las veces, no se responde a nuestras

inquietudes. no hay una mínima respuesta; luego surgen, más

preguntas. Si tuviera una fantasía más amplia y grandiosa;

te diría: "Voy en compañía de la muchacha que amo;

por lo tanto, mi aventura es sin regreso." Mas no;

mi práctica fantástica se reduce tan sólo a pedirte

imaginar: que soy un vagabundo de universos y no de

ciudades. Sin saber cuándo, mi amor vivificará una nueva

oportunidad, la cual, no podrá pasar inadvertida para ambos.

Así pues, amiga, imagina que soy vagabundo;

¡un vagabundo en cuyos sueños ella va con él porque lo ama;

y porque no soy ese vagabundo!

La sonrisa De Las Estrellas

Todos podrían decir: "¡Qué noche tan callada!;

¡qué silencio tan pesado y ligero a la vez!, flota en las

palabras que no se han dicho y está vistiendo los sueños

que todavía buscan la nueva vida y están por aparecer."

Yo no sería capaz de enseñar el lenguaje de lo que todos

podríamos decir: la algarabía del silencio; lo tumultuoso

de las ensoñaciones únicas e increíbles. Pero sí puedo

intentar algo más maravilloso y bello; será algo perdurable

y de naturaleza diferente. Como una novedad ya intuida

de mucho antes. Como una historia mil veces repetida,

la cual, cada que se nos cuenta o la vivimos, es un

verdadero y total descubrimiento; como lo es la vida, las

inquietudes, las distancias y el amor mismo.

Puede haber preguntas más difíciles. Quizá se hayan dado respuestas de

mayor impacto. Tengo una interrogación, mas no sé si poseo

la respuesta que debe ser en correspondencia:

¿Qué pasaría

si las estrellas no se hallaran tan lejanas?,

Alguien, sin oponer mucha resistencia a la maldad, buscando y encontrando

la ocasión más propicia, sin pensarlo mucho, un buen día,

sin más ni más, las robaría. Les pondría etiqueta de

propiedad privada y sin piedad alguna, dejaría vacía la

esencia de poetas y vagabundos; desiertos los sueños de

los niños y sin princesas, los mejores cuentos de las niñas,

quienes viven, sencillamente, lindas y felices.

También podría ocurrir, que al estar tan a nuestro alcance,

muy rápidamente las fuésemos devaluando y las cambiáramos

por crueles pesadillas y por unos cuantos centavos.

Porque quienes viven fríamente en un nivel "materializado",

por lo físico, con la pobreza del escándalo definitivo y oportuno,

dirán: "Las estrellas, o son fuego y juego; según se trate

de las del firmamento y aún las del arte. Las primeras,

me importaron, cuando debí aprobar cosmografía; y de las

segundas, alguna vez coleccioné sus fotografías. Alguna vez

les importé; no lo sé..". Alguna vez Alguna vez remontaré mi

dimensión de querer tener más; al buscar el ser más,

aprenderé a tocar las estrellas; sin creer que son un juego

de metáforas apagadas y extrañas. Porque soy un sueño que

ya encontró al cielo de la única pertenencia. Y solamente

así, puedo saborear intensamente en mi vida; la grandiosidad y

hermosura imponente de la sonrisa de las estrellas, la cual,

se comparte, si así lo queremos; en un cielo hermoso, en una

noche callada y en otro tiempo, sin alguna incoherencia,

porvenir siempre, siempre, siempre luminoso.

 

Mi Religión Es Amar

Amor sin las ambiguas relaciones de antes.

Amor que no renueva los olvidos vivientes

Amor que ya es en la definitiva entrega.

Esta es mi religión ya bien precisa; escasa de dogmas

y no variada en rituales. La profesé desde siempre,

virtuosamente, con el deseo de poder perpetuarme y

quedar en el amor de todos los seres. Amor al ave que

canta, vuela y muere. Amor a la patria, con una historia

diversa y de un rumbo establecido por sus propios hijos.

Amor a las dulzuras maternales, todas nuevas y a la

orfandad de escenas no vividas. Amor a una mujer de

prístina belleza y centro del ser que tuvo inicio.

Todo cuanto amo tiene vida y lo que me rodea no

tiene muerte. Amor sin tristezas perennes. Amor que

incontenible fluye y por el cauce muy bien preciso.

Así es el amor de esta religión. Amor al Dios Creador

de universos, porque me permite admirar algo de su creación.

Amor a la renovación sin tiempo, porque en ella

acabará nuestro peregrinar. Amor al niño que sabe

soñar amablemente. Amor al hombre que busca su encuentro

y ya jamás rehuye su hallazgo. Amor al rústico quien

construye su filosofía y con gran sinceridad la entrega

en tres palabras.... Amor a quien olvidó porqué es la

espera y sin redimir sus hechos más vivibles, encamínase

hacia todas las quietudes. Amor a la piedra rodante que

mezcla su grave hablar al diálogo de todo el universo.

Amor a la hierba que vive y al polvo de otras demasiado

prolongadas existencias. Mi religión es amar; amar todo

y amar siempre. Amar con las estructuras del espíritu y

del cuerpo, contenidas en las formas súper multiplicadas

de la nada, sorprendida al existir. Esta es mi única

religión: amar. Religión desnuda de preguntas y con una

sola respuesta: Amor. A este modo de vivir, sin alguna

exclusividad, aquí apropiadamente lo he llamado,

Religión; porque será el Amor mismo, al volver a elegir,

el que las desaparezca, entonces, a todas ellas.

Al borrarse las otredades dispersadas, no más

inventarse podrá lo divisible y así, cuando emerja la unidad de

siempre, con una sola voz nos expresaremos Creador y

Criaturas indivisas: ¡El AMOR es nuestro; es nuestro El AMOR!

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