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JOSÉ GUADALUPE POSADA
* Antonio Vanegas Arroyo
José Guadalupe Posada nació en
Aguascalientes el 2 de febrero de 1852, y es ahí donde realiza sus primeros estudios
e inicia los primeros trabajos que caracterizará su obra, pues “comenzó su
carrera haciendo dibujos, copiando imágenes religiosas y como ayudante de un
taller de cerámica”. En 1866 trabajó como aprendiz de litografía y grabado en
el taller de José Trinidad Pedroza; el precursor de ese tipo de grabado fue
Manuel Manilla (1830-1890), primero en trabajar con él fue Antonio Vanegas
Arroyo y de quien José Guadalupe Posada debió esmerarse por aprender bastante.
José Guadalupe Posada contribuyó en
mucho a la consolidación de la fiesta del Día de Muertos, pues fue el artista
que mejor interpretó la vida y las actitudes sociales del pueblo mexicano,
representándola en sus grabados con calaveras vestidas de gala, calaveras en
fiestas de barrios, en calles citadinas, en las casas de los ricos. Dibujaba
calaveras montadas en caballos, en bicicletas, recreadas en humorístico festín
macabro histriónico y satírico. Las caretas que normalmente se utilizan para
asustar y alejar a la muerte de los altares, con frecuencia, refleja la
influencia de Posada. Sus grabados ejemplifican a la muerte, presente en la
cultura mexicana, pues capturó la esencia de la emoción y la expresó en tal
forma que la materializó y la llevó a miles de personas.
“La Catrina” representa la imagen de una
mujer de la alta sociedad es una de las más populares de Posada, y es el ícono
del Día de los Muertos. Posada caricaturizó la figura de esqueletos como un
género de rito satírico.
En un artículo sobre José Guadalupe
Posada, Diego Rivera apuntó que “(Posada) es tan grande como Goya o Callot, fue
un creador de una riqueza inagotable, producía como un manantial de agua
hirviente”.
“Posada, intérprete del dolor, la
alegría y la aspiración angustiosa del pueblo de México, hizo más de quince mil
grabados; así lo asegura el editor Vanegas Arroyo”.
“Mano de obrero, armada de un buril de
acero, hirió el metal ayudado por el ácido corrosivo para arrojar los
apóstrofes más agudos contra los explotadores”.
“Precursor de Flores Magón, Zapata y
Santanón, guerrillero de hojas volantes y heroicos periódicos de oposición”.
“Ilustrador de los cuentos y las
historias, las canciones y las plegarias de la gente pobre. Combatiente tenaz,
burlón y feroz; bueno como el pan y amigo de divertirse, cuyo reducto fue un
humilde taller instalado en una puerta cochera, a la vista, pero al flanco de
la iglesia de Santa Inés y de la Academia de San Carlos” acota Diego Rivera.
José Guadalupe Posada murió el 20 de
enero de 1913, pobre, igual como nació. Fue sepultado en una humilde fosa del
Panteón Dolores, en la Ciudad de México.
Por: Raúl Espinosa Gamboa.
Cancún, Quintana Roo, México.