irreparable pérdida para la medicina mundial

Se fue un grande.

El prestigioso cardiocirujano, doctor René Favaloro, puso fin a su vida con un disparo que impactó en su corazón. La noticia conmovió al país y al mundo.

Una vez conocido el hecho, comenzaron a circular diversas versiones a cerca de la muerte del famoso cirujano. Las más firmes indican que Favaloro habría decidido terminar con su vida agobiado por la falta de apoyo ante las severas dificultades económicas por las que atraviesa la fundación que lleva su nombre.

Si bien no hay certezas, es probable que las siete cartas que Favaloro dejó a familiares y amigos, ayuden a explicar los motivos que lo llevaron a tomar tan drástica determinación. Una de esas misivas fue enviada por el médico a un ejecutivo del diario "La Nación"; en ella Favaloro manifestaba: "Estoy pasando uno de los momentos más difíciles de mi vida, la fundación tiene graves problemas económico-financieros como resultado de todo lo que sucede en nuestro país. Se nos adeudan dieciocho millones de Dólares y se hace cada vez más difícil sostener nuestro trabajo diario, que como siempre se brinda a toda la comunidad sin distinción de ninguna naturaleza. Le envío una nota que destaca algunos hechos resientes, quizá le sorprenda que no está de acuerdo con la modestia que siempre me ha acompañado; le ruego su publicación, realmente lo necesito para que se vea cómo se me trata en el mundo en contraste con lo que sucede en mi país. La mayoría de las veces un empleado de muy baja categoría de una obra social, gubernamental o no, o del PAMI ni contesta mis llamados. Me he transformado en un mendigo, mi tarea es llamar, llamar y golpear puertas para recaudar algún dinero que nos permita seguir con nuestra tarea. Yo no vivo de homenajes, me duran unos momentos, sí vivo de las cosas pequeñas de la vida y desde siempre mi mayor satisfacción es ser útil a mis semejantes".

Este fragmento debe servirnos para reflexionar. El doctor René Favaloro salvó miles de vidas, pero evidentemente no quiso hacer lo mismo con la suya. Su muerte es un último grito al país, a sus dirigentes, a aquellos que pudieron pero no consideraron importante cuidar a una eminencia de esa magnitud. Favaloro fue un científico reconocido en el mundo entero; sin embargo en su país, el lugar que eligió para trabajar curando a miles de personas, no se lo supo valorar. Para alguien que hizo del servir a los demás una forma de vida, la ignorancia y la falta de reconocimiento a su encomiable labor, es una carga difícil de soportar.

Un ataque a la dignidad.

René Favaloro, el hombre que aportó a la humanidad uno de los más importantes avances de la cirugía cardiaca mediante el desarrollo de la técnica del bypass, se sentía un mendigo. Durante años los destinatarios de su mensaje fueron muchos gobiernos sucesivos y ninguno le brindó las respuestas que necesitaba, al contrario, muchos organismos vinculados a la salud se resisten a los cambios como los que Favaloro pretendía implementar. El hecho de trabajar incansablemente y luchar a brazo partido por sus semejantes sin obtener reconocimiento alguno, constituye un ataque a su dignidad, es sin duda algo que avergüenza a los argentinos.

Un balazo a la indiferencia.

"Un cirujano excepcional, un docente con mayúsculas y un trabajador inagotable"; así recuerdan sus amigos al doctor René Favaloro que todos los días visitaba uno por uno a todos sus pacientes. El humorista Luis Landricina, amigo del desaparecido cirujano manifestó: "Ese disparo fue un balazo a la indiferencia más que al corazón del doctor"; dijo a demás, que su entrañable amigo se inmoló para despertar la consciencia de los argentinos, y que su gran obra seguirá adelante. Sostuvo asimismo, que no nos damos cuenta del hombre que hemos perdido; "era una persona que amaba la vida e impartía a los jóvenes altos valores", aseguró Landricina.

Repercusiones en el ámbito internacional.

Desde Francia un médico argentino radicado en ese país, se refirió a la muerte de quien fuera su maestro y amigo René Favaloro y dijo: "la Argentina es un país antropófago porque se devora a sus mejores hijos, mientras estuvo con nosotros nos habló de cómo los problemas económicos que afectan al país estaban dañando seriamente la estructura de su fundación, con razón él veía la obra de toda su vida derrumbándose a pedazos, las autoridades parecen no haber atendido o entendido sus problemas". El facultativo añadió desde Europa, que las quejas de Favaloro no tuvieron el eco que esperaba y que sin duda merecía.

Mensaje para todo un país.

La muerte del doctor René Favaloro es hoy un llamado de atención para todos los argentinos. Seguramente con el paso del tiempo este hecho desaparecerá de nuestra memoria para recordar romances de ex presidentes, declaraciones polémicas de algún futbolista, o acontecimientos de la vida privada de un cantante o actor de moda. Ojalá esto no ocurra, ojalá la triste desaparición de un científico como Favaloro sirva de algo y nos haga reaccionar. Ya es hora de que la Argentina no sea sólo un lugar geográfico; ya es tiempo de que seamos un país con todas las letras, un país que cuide, respete, y valore a tantas otras personas famosas o anónimas que como el doctor René Favaloro, dedican su vida a servir a los demás. De lo contrario sólo cabe una pregunta: ¿cuántos Favaloro necesitamos los argentinos para ser de una vez por todas, un país en serio?

María Eugenia Fabro.

Córdoba, Argentina.

 

 

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