Ingrid Betancourt

Por: Jorge González Cano

En medio de la cotidiana "grilla" mexicana, de las torpezas de Bush para evitar su tonta guerra en Irak, del "affair" internacional México-Cuba en el que esta inmerso el PRD, de los videos de Bejarano, de los sobornos de Ahumada, de los romances en las altas esferas de la política, de la corrupción, de los políticos expertos en engañar a la ciudadanía, de ciudadanos fáciles de engañar con espejismos y promesas, de diputados vendidos, de demagogos, de discursos huecos y retóricos, de sindicalismos charros, de líderes acomodaticios, de tantas y tantas cosas que vemos de manera cotidiana dentro y fuera de nuestro país y que son una prueba de paciencia y templanza para sociedades que esperan por buenos gobiernos y buenos políticos que hagan crecer a sus países y les den mejores niveles de vida a sus habitantes, en medio de todo esto hay una mujer que no podemos ni debemos olvidar: INGRID BETANCOURT.

Ingrid es una colombiana que nace en una familia de clase acomodada, su madre fue reina de belleza en su país y su padre tuvo cierta participación en la política sin llegar a lugares destacados. Se casó con un francés dedicado a la diplomacia y el matrimonio trajo al mundo dos hijos, una niña y un niño. Ingrid por esta situación vivió varios años fuera de Colombia, tantos como once, hasta que un día su nostalgia y deseo de ayudar a su gente la llevaron a tomar una decisión: regresar a Colombia y participar en la política para hacer algo por su país.

Colombia es una nación que desde hace muchos años vive entre la guerrilla y el cultivo de la coca. La guerrilla que responde al nombre de Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia es un ejército que al margen del gobierno colombiano realiza una pelea por obtener el poder y el control de la nación, la única en el cono sur con playas hacia ambos océanos, el Pacífico y el Atlántico. Las pocas oportunidades laborales existentes en ese país y las multimillonarias ganancias que dejan la cosecha y comercialización de la droga han hecho que gran parte de la población, sobretodo la rural, se dediquen a esta actividad, convirtiéndose así en un fuerte dolor de cabeza para el gobierno colombiano y para gobiernos del extranjero.

A pesar del gran número de denuncias que se dan a nivel mundial y en todos los foros existentes sobre el tema, que manifiestan que tanto el gobierno colombiano como las FARC se ven inmiscuidas y participan de las ganancias que deja la exportación del narcótico, hay que señalar que por una causa u otra Colombia históricamente se ha mantenido soberana en este aspecto y solo entre colombianos arreglan sus asuntos. Los Estados Unidos y otros países en ciertos momentos han proporcionado algún tipo de ayuda para combatir el narcotráfico, sin embargo, han sido demasiadas las condiciones que nuestro vecino del norte ha impuesto para seguir dando apoyo en el combate y Colombia y su gente han tenido que resolver sus problemas con poca injerencia y ayuda del exterior. Aunque precisamente las soluciones no han sido lo que se espera.

Este es el entorno que Ingrid encontró a su regreso y se avocó a cumplir sus objetivos: participar en la "cosa pública" de manera limpia y valiente y darle a su gente una representación en la que pudiera confiar, dada la poca fé de los colombianos en la clase política. Situación ésta que Latinoamérica vive como epidemia.

Tiempo después y ya como Senadora, pues se lanza y obtiene un lugar en la Cámara, Ingrid se ve forzada a llevar a sus hijos hasta Nueva Zelanda, lugar donde laboraba su esposo, debido a que empieza a recibir amenazas debido a su lucha frontal y abierta contra el sistema. Como consecuencia de la separación, tiempo después sobrevino el divorcio entre ellos. Si para una mujer la política no es fácil en una sociedad machista, imagine usted amigo lector, como fueron las cosas para ella, si a eso le sumamos que estaba en un país con muchos conflictos, sin embargo, ella no se doblegó, siguió adelante y además funda un partido: OXÍGENO. Partido con discurso ecologista y cuyo lema es: Colombia Nueva.

Como ella misma dice: No participar en la corrupción y en el sistema me ha traído una gran cantidad de enemigos. Y créame amigo lector que la entendemos perfectamente. Así, siguiendo su trayectoria política y ya como candidata a la Presidencia del país, participa en una reunión que se lleva a cabo entre los líderes de las FARC y los candidatos, ahí ella le pide a la guerrilla que como gesto de buena voluntad detengan su dinámica de secuestros. Días después Ingrid obtiene la respuesta a su propuesta, es secuestrada por las FARC el 23 de febrero del 2002 cuando transitaba hacia San Vicente del Caguán, un lugar en la provincia colombiana.

Así, como candidata a la Presidencia de su país, Ingrid es hecha rehén y pasa a formar parte de las largas filas de rehenes y secuestrados que las FARC mantienen como material de canje y negociación. Situaciones estas últimas que no se han dado debido a la postura del gobierno de no intercambiar secuestrados por miembros de la guerrilla que se encuentran presos. Hoy, después de más de dos años de secuestro de INGRID BETANCOURT y a sus 42 años de edad, sirvan estas breves líneas como homenaje a una mujer valiente y luchadora, fiel a sus convicciones y ejemplo para tanto político corrupto y vendido que existe. Ojalá pronto sea liberada. Hasta la próxima.

Regresar.

1