El IMSS: ¿Versión mexicana de la Hidra de Lerna?

Por Fernando Carballal

Tocar el tema del Instituto Mexicano del Seguro Social es meterse en complejidades. El IMSS se gesta desde los últimos años del Porfiriato, con base en las Leyes que se promulgaron una en el Estado de Nuevo León expedida en Monterrey el 9 de abril de 1906 y otra en el Estado de México expedida el 30 de abril de 1904 para proteger a quienes sufrían accidentes de trabajo y sus familias. Y a partir de ese entonces a la fecha la Seguridad Social ha pasado por muchos debates ideológicos, sindicalistas, políticos, culturales y de casi cualquier área del pensamiento humano dando lugar a transformaciones, de las cuales, algunas han dejado sus resultados establecidos a nivel Constitucional. Pero la Seguridad Social y el IMSS no son la misma cosa aunque todavía hay muchos que los utilizan como sinónimos, y aquí creo que existe un punto importante para futuras reflexiones.

La Seguridad Social abarca muchas áreas: Jubilaciones y Pensiones, Cesantía, Atención Médica, Guarderías, etc. y si bien el IMSS es lo primero que se nos viene a la mente cuando tocamos el tema, también existen el ISSSTE, el ISFAM y algunas otras instituciones de menor alcance, pero que resultan importantes para sus beneficiarios.

Ahora bien, el IMSS ha intentado cubrir todas las áreas de la Seguridad Social en México, pero éste noble esfuerzo ha resultado insuficiente para satisfacer la demanda cada vez mayor de servicios de Seguridad Social, y para muestra un botón: para los próximos 25 años se espera que se duplique la población mayor de 65 años (y casi con seguridad lo hará), pero también se espera que en ese mismo lapso, se incorporen al mercado de trabajo una cantidad de jóvenes igual a la fuerza laboral que tenía el país en 1980 según el Informe al Ejecutivo Federal y al Congreso de la Unión sobre la Situación Financiera y los Riesgos del Instituto Mexicano del Seguro Social, del 30 de Junio del 2003, en otras palabras, seremos muchos los viejos para pensionarnos y gran cantidad de jóvenes que si se incorporan al mercado de trabajo necesitarán de una cantidad mayor de jóvenes cuando lleguen a la vejez para pensionarse puesto que el dinero de su pensión ya lo estamos esperando para jubilar a nuestros adultos aún antes de que cumplan por lo menos un lustro de edad. Y si eso le parece malo, el panorama que les espera según las estadísticas del Registro Civil a las mujeres para ese mismo período ya que se incrementarán los divorcios y las madres solteras con necesidad de servicio de guardería, el cual ya es insuficiente actualmente, resulta desolador.

En fin, el asunto ahora es que con todo y el panorama estadístico tan negro como se vislumbra, existe todavía algo mucho peor: la desaparición del IMSS.

Mucho se ha hablado de la falta de dinero para pensiones, de medicamentos, de personal calificado, el exceso de gastos y que si las demandas sindicales de los trabajadores del IMSS ahogan a la institución (tres meses de aguinaldo, jubilación 12 años antes de la media de los demás mexicanos que ejercen ese mismo derecho, etc.) y así por el estilo de la multitud de problemas que aquejan al IMSS, pero de lo que casi no hablan los que lo critican es de que los servicios y prestaciones que da el IMSS a los trabajadores, difícilmente los podrían costear de manera privada, y para no tocar temas ya muy vistos y evidentes como Terapia Intensiva y Urgencias, o Maternidad, veamos el caso de las Guarderías.

El sistema de Guarderías del IMSS ha establecido varios esquemas para el cuidado de los hijos de las trabajadoras desde hace 30 años aproximadamente; para que mientras las madres trabajadoras, que cada día son mas, acuden a realizar su jornada laboral, se les dé a sus hijos atención en la salud, el aseo, la sana alimentación, la educación y el recreo, y todo esto bajo controles de calidad muy buenos, sin tener que pagar colegiaturas ni mensualidades. Esto es de un valor inapreciable no solo para las madres trabajadoras, también para la sociedad mexicana, ya que los primeros cuatro años de vida son los que definen las habilidades y conductas de los individuos según las teorías del Desarrollo Temprano (amén de que en estos pequeños seres vienen implícitas nuestras futuras pensiones).

Entonces, si no existiera el IMSS no habría forma de satisfacer o por lo menos paliar la gran demanda de Seguridad Social que se espera para los próximos 25 años, y aquí viene lo interesante.

Uno de los puntos que se proponen, para el su saneamiento ya que tenemos un IMSS que ha sido rebasado en su capacidad administrativa por el aumento demográfico, es la incorporación de sistemas informáticos para la agilización de dichos trámites.

Esto significa que usted cuando tenga que ir a consulta solo tenga que deslizar su tarjeta en cualquier terminal de la red para que se le dé una cita con su médico familiar o consulte su vigencia de derechos e incluso su historial clínico, y no tenga que ir al archivo por un sello, con el subdirector de la unidad médico familiar por una firma, con la secretaria por un documento, de nuevo al archivo por el expediente, con el de servicios múltiples por un boleto, con la otra secretaria por una copia, con el de la tienda por cambio (para pagar la copia), con el de la bodega por un trapeador, y después de un largo etcétera, por fin con el médico a consulta, 30 minutos de fila para ir a la farmacia, y un medicamento está agotado, y el otro se lo surtirán en la oficina del final del laberinto.

Pero incorporar los adelantos de la tecnología al IMSS tiene sus propios problemas. Los Directores de Área en su mayoría son personas que no tuvieron la oportunidad de familiarizarse durante su época de estudiantes con las computadoras y por lo tanto son un poco reacios a la modernización, y los que sí tuvieron la oportunidad de convivir con la cibertecnología, son demasiado jóvenes para ejercer un cargo de dirección y aunque no fuera así, todavía existe el problema escalafonario de qué hacer con el director que antecede. O sea que estamos pasando por una brecha generacional muy profunda.

El Sistema de Guarderías, para seguir con el ejemplo, ha concesionado a particulares la realización del servicio y al parecer ha funcionado muy bien y esta es una de las razones con las que se apoya la propuesta de la concesión de los Servicios de Salud del IMSS, entre otros servicios. O sea que usted pudiera ir con el médico que le plazca y quien pagaría los honorarios sería el mismo IMSS, esto crearía un clima de competencia entre la comunidad médica con los consabidos beneficios para los usuarios, además de que en lugar de pagarles salarios se les estaría cobrando sus cuotas obrero-patronales como a cualquier empresa y disminuirían los conflictos sindicales. Esto implicaría una mejora administrativa por necesidad, puesto que se requerirían algunos sistemas de verificación automatizados para evitar las fugas.

Por el lado contrario se ha cuestionado mucho la concesión del Sistema de Pensiones a las polémicas AFORES, y este tema por sí solo requiere tratamiento aparte, por lo que nos limitaremos a comentar que si bien el Sistema de Guarderías ha tenido una buena aceptación en general con el concesionamiento de sus servicios, el Sistema de Pensiones ha sido muy duramente criticado, de lo cual sacamos en conclusión que no existe el remedio milagroso que lo cura todo.

En fin, este artículo tiene la finalidad de invitar a todos a la reflexión y a abrir las mesas de debate entre los sectores interesados: el gobierno, los empresarios, los trabajadores, los campesinos y en general el ciudadano común como usted y yo. Preocupémonos un poco más por el futuro de nuestros hijos y de nosotros mismos y tratemos de no ser una carga para las siguientes generaciones; si yo le debo a usted cien pesos yo tengo un problema, pero si yo le debo un millón de pesos, usted tiene un problema, y con respecto a la Seguridad Social, el problema es de todos, pero en especial es suyo y mío.

ferballal@yahoo.com.

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