Mi lente
FALLECE ROBERT B. ALTMAN: REBELDE E
ICONOCLASTA DEL CINE
Este 20 de noviembre de 2006 ha
fallecido, a los 81 años, uno de los grandes directores del cine
norteamericano: Robert Altman, quien recorrió todos los caminos posibles de la industria
del cine: asistente de director, actor, escritor, editor, productor, creador de
documentales deportivos y de toda índole. Director de televisión, debuta con la
serie “Alfred Hitchcock Presenta” en el año de 1957, participa en una larga
lista de seriales donde se incluyen “Peter Gun”, “Bonanza”, “Combate”; pasando
del tema policiaco, al western y a las de guerra, trabajando, como decimos por
acá: “a destajo”. Fue de los primeros académicos que realizó estudios de cine
en la Calvin Company. Quizás fue el último de esa tradición norteamericana de
directores que “le entraban a todo”, era muy eficaz para dirigir lo que le
pusieran enfrente.
Artesano genial que dominaba el oficio,
Robert Altman se atrevía a realizar toda clase de experimentos con la cámara,
con los guiones de sus películas, con los actores y actrices, con la edición y
hasta con la música. Poseedor de una gran capacidad de trabajo, alcanza su
primer gran éxito con “M.A.S.H.” (1970). Destacó ya entonces por sus métodos de
producción poco ortodoxos (el equipo técnico y artístico vivían en la locación:
un campamento militar), su estilo de realización audaz (los actores hablaban al
mismo tiempo e improvisaban; cámara al hombro; edición que combinaba el estilo
documental y el de publicidad), así como por su irreverencia hacia la tradición
y los géneros clásicos del cine de Hollywood. Después de M.A.S.H., dirigió una
serie de películas que tuvieron buena acogida, entre ellas “Los vividores”
(1971), “Thieves like us” (1974) y el musical Nashville (1975). Sin embargo,
sus películas se fueron haciendo cada vez más excéntricas e inaccesibles para
el público, e incluso para la industria y la crítica cinematográfica, como
“Buffalo Bill” y los indios (1975), “Un día de boda” (1978) o “Quinteto” (1979).
Después de “Popeye” (1980), rentable pero apenas valorada, cerró su centro de
producción en Hollywood. En la década de 1980, tras dirigir obras de teatro off
Broadway (experimentales), se dedicó a filmar producciones teatrales para la
televisión por cable. Los proyectos más destacados de estos años son: Jimmy
Dean, Jimmy Dean (1982), Laundromat (1983), Desechos (1983) y Secret Honor
(1984). En 1990 dirigió Vincent y Theo, sobre la vida del celebre Van Gogh y su
hermano.
El interés de Altman por el empleo de
formatos alternativos alcanza su máxima expresión en “Tanner 88”, un proyecto
épico para televisión por cable que presenta a un candidato ficticio en las
presidenciales de 1988. Está escrito y rodado simultáneamente a la campaña
electoral real, e incorpora personajes auténticos como el senador Robert Dole,
o Kitty Dukakis, esposa del candidato demócrata Michael Dukakis, mezclados con
actores profesionales (cualquier parecido con “El privilegio de mandar” de
nuestra TV. mexicana es pura coincidencia). Con un esquema similar rodó en 1991
“El juego de Hollywood”, una sátira sobre el mundo del cine estadounidense, que
resultó polémica y le concedió un lugar destacado entre los directores
actuales. Este éxito se continuó con “Vidas cruzadas” (1993), una serie de
historias costumbristas entrecruzadas que muestran la vida de hoy en el sur de
California a través de distintas parejas. Más reciente es “Kansas City” (1996),
un relato que mezcla los mundos del juego, la prostitución, la Mafia, la
política y el jazz en la ciudad que da nombre a la película. En 1998 estrenó la
película “Conflicto de intereses”, protagonizada por el actor y director
británico Kenneth Branagh, basada en una historia del escritor John Grisham, y
en 2000 “El doctor T y las mujeres”, una comedia en la que Richard Gere
interpreta a un ginecólogo en plena crisis de madurez. Cierra su fructífera
carrera con broche de oro con la magnífica Gosford Park (2001), donde Altman
reúne algunos de los intérpretes más brillantes de la escena británica, como Helen
Mirren, Derek Jacobi o Maggie Smith. Altman fue nominado cuatro veces para el
Oscar al mejor director, por M.A.S.H. -con la que fue premiado en Cannes-,
Nashville, El juego de Hollywood y Vidas cruzadas. Laundromat y Tanner 88
obtuvieron el premio Emmy de 1983 y 1988, respectivamente
Hombre de su tiempo, Altman pertenece a
una generación que vivió los sucesos más importantes del siglo XX: la segunda
Guerra Mundial, la Guerra Fría, la amenaza nuclear, la revolución tecnológica,
importantes cambios políticos y sociales en todo el mundo. En los ‘70s, cuando
estrena M.A.S.H., el movimiento “hipie” y la apertura sexual están en plena
marcha en contra del establishment. Inconformes e iconoclastas se acogen a las
propuestas rebeldes, entre las que se encuentra: “el extraer sentido a la
existencia y definir un horizonte donde la elección de valores sea una
posibilidad abierta, esto es, elaborar un “contrapoder” simbólico-discursivo en
relación con el orden establecido del poder y con el discurso reprimido de los
deseos colectivos”.
Considerado desde esta perspectiva, el
cine de Robert Altman diseña su espacio artístico con un profundo carácter
idiosincrásico (siempre fue “muy norteamericano”), iconoclasta e innovador, en
un proceso de simbolización en rebeldía con el sistema y en contra posición a
su propia cultura, a la que analiza, disecciona, critica y enjuicia con un
movimiento contracultural de inconformidad y propuestas innovadoras. Pero
siempre con una gran solvencia cinematográfica y también moral. De ahí la
importancia de su cine que deja constancia histórica de su época, tanto en lo
social como en sus atrevidas propuestas estéticas. Su cine fue y es, muy
disfrutable, aunque no todos puedan estar de acuerdo con sus ideas. Pero esto
es lo importante del cine: crear polémica para establecer la comunicación
inteligente.
Descanse en Paz Robert B. Altman
Autor: Rafael Fernández Pineda.
Cancún, Quintana Roo, México.