LA ESPINA BÍFIDA SE PUEDE TRATAR

 

La espina bífida es una discapacidad congénita donde la columna vertebral y el conducto raquídeo no se cierran antes del nacimiento.

Existen diferentes grados de severidad: oculta, abierta, mielo meningocele y otras clasificaciones pero por el momento, los investigadores desconocen su origen aunque se sabe, que puede favorecer la prevención el consumo de ácido fólico.

 

Como en cualquier tipo de lesión de la médula espinal, si se ubica en la región cervical, podría afectar el movimiento de los brazos, la respiración, y los movimientos en los miembros inferiores.

Si se encuentra a la altura de la región toráxico o lumbar, el efecto será en miembros inferiores.

Además de la parálisis parcial o total, las personas tendrán, trastornos de sensibilidad de la lesión hacia abajo, disfunción de la función urinaria, intestinal y la posibilidad de desarrollar úlceras por presión.

Algunos niños con espina bífida, pueden tener hidrocefalia que se corrige colocándole una válvula para prevenir lesiones cerebrales.

 

Tratamiento

La mayoría de pequeños, requerirán un tratamiento inicial en el servicio de neurocirugía y la participación de ortopedistas, cirujanos plásticos, pediatras, neurólogos y otros expertos que emprenderán las primeras acciones correctivas.

Más adelante, los servicios de medicina física y rehabilitación, iniciarán el proceso de habilitación y rehabilitación para reducir al mínimo las consecuencias de la malformación.

La tercera etapa, requiere la provisión de ayudas técnicas como andaderas, sillas de ruedas, prótesis para compensar la pérdida de fuerza muscular en miembros inferiores y entrenamiento en actividades de la vida diaria.

 

Expectativa de vida

Según el Doctor Federico Montero Mejía, jefe de fisiatría del Centro Nacional de Rehabilitación CENARE, un niño con espina bífida a quien se le brinda la atención oportuna, en particular si cuenta con tratamientos adecuados para controlar las infecciones del tracto urinario, puede alcanzar una expectativa de vida igual al resto de los ciudadanos.

 

Testimonio

Alina barquero Herrera nació el 5 de febrero de 1960 en el cantón alajuelense de Grecia.

Al nacer, los médicos observaron un abultamiento en su espalda y al no haberse fundado todavía el hospital Nacional de Niños, dos días más tarde, los especialistas del Hospital San Juan de Dios le efectuaron una intervención quirúrgica para acomodar en su lugar, la médula espinal expuesta.

En 1965 la operan de las caderas en el recién inaugurado centro médico para niños. En la actualidad, a pasado por el quirófano 17 veces.

Realizó los estudios primarios con notas de excelencia gracias a su privilegiada memoria visual y luego hizo estudios precomerciales y de secretariado ejecutivo en español.

 

Ama de casa esposa y madre adoptiva

Alina es ama de casa, junto con su esposo Carlos Aguilar con quien se casó hace 24 años, se convirtieron en la primera pareja con discapacidad en adoptar ante el Patronato Nacional de la Infancia, una niña que en la actualidad, es una persona mayor de edad.

 

Trabajo y recreación

Alina disfruta de la pintura, en madera y tela que realiza, como artesana, cultiva el repujado en metal y sirve en la iglesia católica de San Juan de Tibás en diversos grupos pastorales.

Afirma que le gusta cantar y por eso forma parte del coro de la parroquia y al igual que sus tías paternas, espera vivir como ellas, 95 y 105 años o más.

 

RECUADRO

En 1993 se creó la Asociación Costarricense de Espina bífida, liderada por padres de familia y especialistas comprometidos con la causa.

En la actualidad, la Asociación se encuentra en un proceso de reactivación y su promotora, la señora Miriam Solano Aguilar afirma que en el país existen unos 500 pacientes con espina bífida.

Para mayor información, comunicarse con la señora Solano Aguilar al teléfono: 551-35-08

 

Autor: Roberto Sancho Álvarez. San José, Costa Rica.

rsancho@ccss.sa.cr

 

 

 

Regresar.

 

 

1