LA CORRIENTE DE LA VIDA
Que soledad acompañada
envuelve mi alma
con una ansiedad frustrante
de aquel que quiere y no puede,
deseando lo que no tiene.
Ansiedad por querer volar sin alas,
por luchar contracorriente
en un mundo de igualdad aparente,
pero de discriminación latente.
Dime vida, si hay remedio
para este mal que a todos llega
y a nadie consuela.
Vida, mientras pasas,
me niego a pasar inadvertida
por el camino que vas marcando
en el día a día.
Detesto la monotonía,
dejar transcurrir el tiempo,
sin darle ilusión y alegría.
¿Cómo hacer para cambiar
si nado contracorriente?
Dime vida, ilumina la orilla
de la corriente perdida,
no la de todos, sino la mía.
Raquel Marcos Catalán