UN AMIGO ES ALGO MÁS...
Existe una afirmación que refleja una verdad, ciertamente sabia: (LOS PARIENTES TE LOS IMPONE LA VIDA, LOS AMIGOS, POR PRIVILEGIO DEL DESTINO LOS SELECCIONAS TÚ).
Los familiares resultan una verdadera fortuna que te permite, disfrutar o no de ese apoyo que requiere algún proyecto que pretendes acometer.
Si le tomas como fundamento en el que afianzar ese objetivo y resulta afirmativa y fructífera su colaboración, lo vez como algo natural, por el simple hecho del parentesco que le une a ti; pero si te abandona a tu suerte, le tomas como a un malvado, todo esto, por entender que resultaba, no un deber, sino una obligación ineludible por el vínculo familiar.
Desde esa perspectiva social, el aporte de un amigo nos obliga a valorar con una objetividad innegable, su colaboración pues no está condicionada por vínculos sanguíneos predeterminados, y merece nuestra voluntaria e indiscutida comprensión de que lo que hace es por la amistad que les une, aunque nunca exista algo que se lo imponga.
Estos conceptos acerca de las relaciones de parentesco o la amistad, suelen generar conflictos por los criterios antagónicos que pueden adulterar las relaciones humanas.
Creo que adentrarnos por esos tortuosos vericuetos seudo filosóficos solamente representa una inversión de tiempo y energía psíquica, propia de las disquisiciones escolásticas típicas de la Edad Medieval.
De igual manera, nos daremos de narices con excelentes relaciones familiares, como de amistad, el secreto radica en que debemos aprender a cultivar ambas ramas del árbol de la vida, y obtendremos los más hermosos ramilletes de HERMANDAD, FRATERNIDAD Y SOLIDARIDAD, empleando como únicos fertilizantes la modestia, la lealtad, la igualdad de oportunidades para todos y surtidores de amor para que fructifique la sensibilidad humana y seamos capaces de compartirlos en su totalidad con los que manifiesten esa carencia.
Con toda certeza se preguntarán el, ¿por qué de tal aseveración?, y les responderé que, al disfrutar el artículo de NUESTRA COORDINADORA VERÓNICA, narrándonos sus privilegiadas relaciones de "amor y de hermandad" con su AMIGO Beto, experimenté, que desearía lograr, algún día, que nuestras relaciones, iniciadas a la sombra ¡benéfica de "Esperanza Ciegos", fructificara con la misma dulzura y profundidad radical!
Tiene que ser profundamente hermosa la sorpresa que le proporcionara Beto, en complicidad con la esposa de él y su propia hija, me puedo casi imaginar lo que removiera en lo más íntimo de su ser, un gesto así.
Gracias a Dios, he gozado del incalculable privilegio de contar con amigos, que significaron la oportunidad de disponer de manos en las cuales encontré la solidez imprescindible para proseguir camino adelante, cuando todo pareciera que se desmoronaba bajo mis pies. Disfruté del aliento que necesitaba para no rodar ladera abajo, y terminar mis días en el más tenebroso e inhóspito rincón abandonado de todos y sin tener alguien en quien buscar el necesario aguijonazo, que me impeliera a no dejarnos derrotar sin que agotáramos nuestras fuerzas hasta el último aliento.
Yo tuve el privilegio de tener "mi amigo "Beto, (Roberto Ondari), aquel Beto fue casi una copia al papel carbón, pueden afirmarlo, del Beto que le proporcionara instantes de suma dicha a nuestra dulce Verónica, y como de Betos hablamos, les cuento que viví y sufrí la sorpresiva noticia de la partida hacia tierras nicaragüense durante la ofensiva final contra el Régimen Somocista de otro inolvidable "Beto".
Roberto Castrillón Mesa, llegó a significar la sacudida espiritual, que se experimenta CUANDO UN HERMANO DE IDEALES MARCHA AL FRENTE DE BATALLA A ENTREGAR SU PROPIA VIDA SI FUESE NECESARIO, por realizarse en el empeño de plantar la simiente de una ideología, abonándola, de ser menester, con la sangre vigente de los ¡héroes sencillos!
Te invito, MI HERMANA, a compartir nuestros Betos con quienes no hayan paladeado el placer de conocerles pues no saben el disfrute espiritual, que amigos de tal relevancia nos prodigan.
Les invito a buscar sus propios Betos, el mundo sin ellos resultaría improbable, incierto e invivible, es por eso que les exhorto a remover cielo y tierra, para que cada uno de ustedes, ¡hermanos queridos! llegue a situar en el más elevado pináculo a su propio Beto y ya nunca nos sentiremos solos frente a nuestro destino.
Autor: Dr. Alberto López Villarías.