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Desde los primeros disquetes que utilizaban
modulación de frecuencia se han ido mejorando las tecnologías de almacenamiento,
pasando por la modulación de frecuencia modificada,
Longitud de Corrimiento Limitada, la aparición de las
primeras platinas de disco duro, que requerían de un
controlador externo en tarjeta o incorporada al BIOS de la computadora, para
después incorporar el controlador en la misma platina a partir de los
dispositivos
de electrónica integrada.
Con la aparición de los discos compactos en 1980 y su mejora en 1982 para dar
cabida a datos bajo el estándar CD-ROM (Compact Disc - Read Only Memory, Disco
Compacto - Memoria de Sólo Lectura) se inicia una revolución digital en los
esquemas de almacenamiento y distribución de software comercial. Esta revolución
se vio reforzada con la aparición de los estándares para el CD-I (CD-Interactive,
DC-Interactivo) CD-R (CD-Recordable, DC Grabable), CD-R/W (CD Re-Writable, DC
Reescribible), hasta llegar a una evolución muy creativa del invento
originalmente llamado Video Disco Digital o Digital Video Disc, que
eventualmente cambiaría su nombre a Disco Versátil Digital o DVD.
Sin importar la tecnología con la que fueron creados, con la evolución propia
de la electrónica y las exigencias de un mercado cada vez más exigente, los
discos fueron apegándose a estándares de más éxito comercial, con lo cual existen básicamente 2 tecnologías que se han ido desarrollando casi a la par,
estas son IDE y SCSI. La razón de
la coexistencia de ellas estriba en las características que ofrecen para
resolver situaciones operativas y funcionales de los ambientes de trabajo. SCSI
es una tecnología más robusta que habitualmente se utiliza en servidores de gran
escala, mientras que IDE tiene un funcionamiento elemental que por lo regular se
encuentra en equipos de nivel básico.
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