†DARKMASTER†
†Arquitectura gotica†
Sin dejar de ser un arte didáctico, el gótico se vuelve
mucho más decorativo. Utiliza un nuevo tipo de arco y de bóveda: el arco ojival
y la bóveda de crucería, que gracias a sus nervios convergen en contrafuertes,
separados del muro, a través de los arbotantes, lo que posibilita un muro
diáfano que se recubre con vidrieras, que permiten el paso de una luz tamizada
por los colores de los cristales. Esta luz crea una atmósfera irreal, símbolo de
la divinidad. Los rosetones son el marco privilegiado de las vidrieras de
colores, que tiñen el interior de color, o de una luz blanca, un tanto irreal.
Existe un contraste entre estructura y apariencia.
Predominan las plantas de cruz latina en las que se distingue: la cabecera, el
crucero y las naves, de tres a cinco. La cabecera tiene girola y capillas
radiales. La nave central y el crucero son más anchos y altos que las laterales.
El arco apuntado es una de las señas de identidad más características del arte
gótico. Confiere a los edificios esbeltez y verticalidad. En el siglo XIII son
muy abiertos, es el arco apuntado clásico. En el siglo XIV se hacen más
apuntados y altos: se denomina arco lanceolado. Corresponde al momento de mayor
verticalidad. En el siglo XV se utilizan el arco conopial, el carpanel y el
mixtilíneo.
Los soportes, generalmente el pilar, evolucionan desde los redondos (columnas) a
los acanalados con forma de estrella. Aparece el pilar fasciculado, que tiene el
fuste formado por varias columnillas delgadas (baquetones). En el edificio
gótico se necesita un sistema de contrapeso adicional a la función sustentante
ejercida por el pilar. Otra seña de identidad gótica. Para ello se usan los
contrafuertes separados del muro. Los arbotantes enlazan la bóveda central con
los contrafuertes a través de un arco rampante. En la intersección se ponen
pináculos para hacer más estable el conjunto. Además, los arcos poseen canales
de desagüe del agua de lluvia, que terminan en gárgolas. En los edificios más
altos existen dos niveles de arbotantes.
Tan características como los arcos apuntados son las cubiertas del gótico. Es la
época de la bóveda de crucería, que permite cubrir espacios rectangulares a
mayor altura. Está formada por dos arcos (nervios) que se cruzan en el centro:
en la clave. El resto de la superficie se cubre con plementos. Con este sistema
todo el peso de la cubierta descansa sobre los soportes, por lo que el muro de
descarga es innecesario, y se puede cerrar el espacio con grandes ventanales. No
obstante, para cubrir toda la nave siguen empleándose el sistema de arcos
fajones. La bóveda de crucería evoluciona con el tiempo. En el siglo XIII se
utiliza la bóveda de crucería simple. Para cubrir los espacios que no son
rectangulares se utiliza un tercer nervio que divide la bóveda en seis partes
(bóveda sexpartita). En el siglo XIV la bóveda se enriquece por medio de nervios
secundarios (treceletes) que van desde los ángulos a la mitad de los nervios; y
ligaduras, que van desde el centro del cuadrado a la clave. Ellos dan a la
bóveda un aspecto estrellado (bóveda estrellada). En el siglo XV a las bóvedas
se añaden nervios combados, que van del centro del cuadrado al centro de los
nervios pasando por en centro de los treceletes. Aparecen, también, las bóvedas
de plementería calada, que se recubren con vidrieras.