ACERCA DE POR QUÉ MUCHOS IMBERBES CREEN QUE MARADONA ES MEJOR QUE PELÉ, DE POR QUÉ ÉSTE ES MEJOR QUE EL PRIMERO, DEL PODER DE LA IMAGEN Y OTRAS COSAS DIGNAS DE SER MENCIONADAS.
Publicado en Gran Valparaíso
Por Cristián Orellana
Sucedió hace muchos años, más de cuarenta. Jugaba el Santos de Pelé un partido por el torneo local brasileño; el negro ya era una celebridad y por lo tanto el estadio estaba lleno; por supuesto que todo Brasil jura haber estado allí. Pelé recibe un pase intrascendente en mitad de cancha y se le acerca un volante a marcarlo. El negro se lo saca de encima y encara a otro más, que también pasa como colectivo lleno. Enfrenta a la defensa y se los baila a todos, y luego le toca al arquero. Golazo. En cuarenta metros "O Rei" se ha pasado a siete jugadores. El gol es bautizado como "gol de placa" y de tarde en tarde los viejos lo recuerdan. Lo triste del suceso es que no había ninguna cámara allí para filmarlo. En la actualidad se intenta reconstruir esa jugada maravillosa a través de la computación, basándose en fotos y relatos.
Hace bastante menos tiempo, en 1986, Diego Maradona enloquece al mundo con el fantástico gol frente a los ingleses, donde deja en el suelo a cinco súbditos de Su Majestad. El mismo Diego reconoce que tuvo la suerte de hacer ese tanto en una copa del mundo, y no en una pichanga después de un asado. Habían por lo menos cinco cámaras de televisión y dos de cine registrando el hecho. Cuando juvenil hizo un gol similar, pero como nadie lo filmó o grabó, no se recuerda.
Esa es la mala suerte que hace que gran parte de los actuales fanáticos crean que Diego es mejor que Edson. Ver muchas de las jugadas del negro es una tortura ocular, pues se trata de imágenes borrosas, de películas viradas o videos magnetizados. El "gol de placa" no se registró, por lo tanto no existe. Uno de los goles de la final del año 58 no fue tomado por la televisión sueca, así que más de alguno puede alegar que Brasil ganó 5 a 1 y no 5 a 2. El segundo tanto, marcado por Pelé, fue una obra de arte: centro desde la izquierda, Pelé amaga que la va a parar de pecho y un tronco escandinavo se le para al frente. En vez de eso, Pelé pega un pechazo y se saca al defensa con un sombrerito pectoral. La pelota va cayendo y a ella van Pelé y el último defensa que queda antes del arquero. Esta vez, Pelé hace otro sombrero pero con un toque suave del empeine. La pelota no ha tocado el suelo, Pelé está solo frente al meta y los dos defensas aún se preguntan qué pasó. De primera, antes que el balón toque la grama, Pelé pone un derechazo y derrota al pobre arquero. Si Maradona hubiera hecho eso en sus años, seguramente tendríamos fotografías e imágenes de todos los ángulos y todos comentaríamos que sólo él podía hacer algo así.
Pelé es mejor que Maradona y a otra cosa, lo triste es que no hubo tanta cobertura mediática de sus partidos. Decir que en su época no se marcaba como ahora y que por eso Diego es mejor, es tan burro como decir que los mapuches que encontraron los conquistadores eran malos guerreros porque aún no existía la ametralladora o que Botticelli era mal pintor porque en su época no existía óleo sintético ni Photoshop.
Las víctimas del World Trade Center nos impactaron a todos porque estaban todas las cámaras del mundo enfocando las Torres Gemelas, pero no había ni una miserable Handycam filmando cuando, meses después, los civiles afganos volaban por los aires convertidos en croqueta; ergo ellos nunca fueron considerados como víctimas de una guerra.
Así que Pelé tuvo la mala suerte de no ser acompañado por la tecnología. Sólo existen imágenes decentes de su última etapa como jugador. Pero los que no nos dejamos tentar por el lado oscuro de la fuerza presentimos que algo late tras las borrosas imágenes que vemos de tarde en tarde. Espero que esto sea un aporte al debate acerca de los dos grandes genios del fútbol mundial (ojo que ambos son sudamericanos), y que los argumentos de los defensores de Diego pasen de los típicos "Diego es lo más grande oeoeoeoeoeoe Maradooooooo Maradooooooooo" con el que pretenden sentar su posición.