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SEAN
PRICE "MONKEY BARZ" (Duck Down, 2005) |
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Las calles ya no son frías, el asfalto ya no es gris, ahora hasta Beckham lleva capucha y las únicas gorras que merecen respeto son las de los jubilados de los parques paseando al son de radio Olé. El carisma es tan difícil de encontrar hoy entre los músicos como la inteligencia en la televisión, que decir entonces cuando los músicos vienen de la propia televisión… Pocos quedan de esa gloriosa hornada de principios de los 90, mientras que la nueva hornada ve el Hip Hop más como la gorra de la ponzoñosa de María del Monte que como el sombrero de Jam Master J ( R.I.P. ). Sean Price es de los pocos que aún mantiene firmes sus pasos dentro de la tambaleante actualidad. Nocturnal será siempre recordado por uno de los momentos más terroríficos de la historia del Rap. Devastador, contundente y ajeno a florituras Heltah Skeltah se presentaron en sociedad con un álbum irrepetible, retomaron el hardcore allí donde el Gangsta Rap había perdido fuelle y dieron impulso a un estilo moribundo y agonizante. Monkey Barz es, casi diez años después, el esperado debut en solitario de la mitad de HS (¿para cuando ese nuevo álbum? ). Veamos si mereció la espera. Pese a la ruda cadencia del flow de Sean P el álbum pasa por ser muy variado gracias a las alternativas en la producción. 9th Wonder, Khrysis, Tone Mason, Ayatollah y muchos otros, pero es sin duda con el primero con el que Sean P alcanza su cota más alta. Pronto encontramos motivos para la esperanza con la típica descarga egomaníaca de Onion Head, dedicatoria incluida “I send y´all wacks to heaven, motherfucker ask God about ´Oac, ask about B.I.G., motherfucker ask about Pun, Gangsta Harper can´t fight so they rap about gun”. No podría estar más de acuerdo. O la “romántica” Heartburn. Me pregunto como le debieron sentar a su pareja frases tan afectivas como “love living with you though it ain´t much room, I love you when you say my song is corny, at the same time, hugging my nuts, the god stay horny”. La honestamente brutal The Brokest Rapper You Know recordándonos que no todos los raperos pueden permitirse llegar holgados a fin de mes, el machacón single, Boom Bye Yeah o la colaboración con Buckshot (lo siento Buck pero Ruck está varios pasos por encima). Emotivo y prometedor el reencuentro con Rock en Jail Shit y Slap Boxing, solo con esto ya tenemos motivos más que suficientes para hacerle un puesto entre lo mejor del año. Luego están los fallos, que como las meigas, pues hailos. Monkey Barz es muy obviable al igual que Fake Neptunes. Además el abierto cinismo de Sean puede derivar en obsceno en bastantes momentos, véase I Love You Bitch por poner un ejemplo concreto que podría venir afianzado con ejemplos en todas y cada una de las canciones del Lp. Nada nuevo ya que ninguno esperábamos flores, romance y delicadas líneas de poesía de alguien como Ruck. Monkey Barz, un álbum que no ganará el Nóbel de Literatura y dudo que lo nominen para el Príncipe de Asturias de las letras (como si esto significara algo) pero que le sirve para despertar del letargo en que llevaba sumido casi diez años. Bienvenido de nuevo, te echábamos de menos. |
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Peep My Words |
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