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GRAYSKUL "BLOODY RADIO" (Rhymesayers, 2007) |
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Nadie como ellos camina en la cuerda floja de lo bizarro, en los sonidos obtusos, en las bíblicas épicas, en las atmósferas gélidas. Entre Freaks de Tod Browning y Carretera Perdida de David Lynch así es la música de Grayskul, difícil de entender, mas difícil de digerir. Apabullante y tenebrosa. Punzante y ambigua. Pero ante todo la música de Grayskul suena a todo lo que no has oído hasta ahora, como ellos mismos dicen “this is reverse brainwash music”. Segundo álbum, enésima grabación, nuevos caracteres, en esta ocasión Onry Ozzborne y JFK son Count Draven y Count Magnus, pero mismos caminos. Bloody Radio sigue los patrones del éxito de Deadlivers profundizando en la tétrica estética de siempre. Pese a ello es fácil descifrar que grayskul han decidido dejar la puerta abierta a un público menos exigente, pese a mantener gran parte de su complejidad anterior, este álbum es mucho más asequible y accesible, si es que estas palabras pueden aplicarse a un disco de Grayskul, que toda su discografía anterior. Cosas que quedan claras, JFK y Onry Ozzborne, sobre todo el primero, siguen teniendo esa frescura, esa fuerza, esa cadencia semiautomática de precisión cuando riman, cuando a esto sumamos una producción de altura el resultado es Virginia NM2, es The Office, nuevamente con Aesop presentándonos mejores versos que en sus propios discos y un Slug que se maneja correctamente entre la lisérgica de sus tres acompañantes, o la increíble Heaven Is Still Coming que, junto a el bonus track que esconde tras unos minutos de espera son, sin duda, los dos mejores temas del LP. Luego tenemos esos temas incalificables, inclasificables, esos que depende de cuando lo escuches te mecen hacia uno u otro lado, está el extrañamente adictivo Dope, la tétrica Missing con Andrea Zollo, el single Scarecrow o Dance The Frantic con Pigeon John y Toni Hill. Y, evidentemente, los hay flojitos como Bloody Radio, Haunted o Us que no terminan de germinar en mi cabeza aunque, más allá de una producción poco inspirada, tampoco se me ocurren muchos motivos. Desde luego Bloody Radio no dejará indiferente a nadie que lo escuche, a muchos les servirá para abrirles los ojos antes el lúgubre universo sonoro de estos dos ángeles caídos y a otros les hará salir corriendo despavoridos en busca de una musicalidad más convencional. No podemos culpar a nadie, los hay que mantienen los ojos abiertos cuando el miedo sale a escena y los hay que se tapan los ojos, al fin y al cabo aquí lo importante es que nadie se tape los oídos. |
1.
3000 Voices |
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