Los Últimos Tres Zares
(Anexo de  "El solitario Chéjov" de  Pablo Sodor)

         
Zar ALEJANDRO II Zar ALEJANDRO III Zar NICOLAS II

Александр II Николаевич

 

Александр III Александрович

 

Николáй Алексáндрович Ромáнов

Reino desde 1855 a 1881

 

Reino desde 1881 a 1894

 

Reino desde 1894 a 1918

 

 

Alejandro Nikolaevich Romanov

Nació en Moscú el 29 de Abril de 1818 y murió asesinado el 3 de Marzo de 1881.  Descendiente de Nicolás I y la emperatriz Alejandra, accede al trono a los 37 años (1855).
Ademas de ser Emperador de Rusia, tambien fue Gran Duque de Finlandia y Rey de Polonia hasta 1867. Subio al trono durante la Guerra de Crimea donde su padre fue muerto. Después de esta guerra (1853-1856), el zar Alejandro II inició una serie de reformas para disminuir el absolutismo de su padre, el Zar Nicolás I.
El conflicto había dejado en evidencia el atraso del ejército, la administración y la economía rusa. Para recuperar su esplendor firmó alianzas con Francia e Inglaterra en contra de Turquía y más tarde se unió a Guillermo I de Alemania y Francisco Josè de Austria en la llamada Liga de los Tres Emperadores. Apostó por la conquista del Cáucaso y el Turquestán.
Su actuación en la colonización de Siberia y los acuerdos alcanzados con China para tener una salida al mar fueron de vital importancia en las relaciones posteriores con este país. Su gestión además se caracterizó por emprender otras reformas como abolir la servidumbre de la gleba, lo que implicaba la libertad de los campesinos rusos.
También creó tribunales con magistrados y jurados libres, prohibió el castigo corporal, estableció gobiernos autonómicos, inició la reforma judicial, modificó el sistema de enseñanza e implantó el servicio militar universal. Como Gran Duque de Finlandia, durante su reinado realizó varias reformas que resultaron muy importantes para el sentimiento nacionalista finlandés. Otorgó al idioma finlandes  la misma importancia que al sueco.
Culminó con éxito las operaciones militares realizadas en Asia Central y en la guerra Turquìa  y vendió Alaska a Estados Unidos en 1867. 
Las dificultades financieras provocadas por la guerra de los Balcanes, el abandono del espíritu reformista de los primeros años de su reinado y la progresiva inclinación hacia un régimen cada vez más autocrático y despótico, fortalecieron la oposición a su régimen.
Murió asesinado en San Petersburgo cuando Ignacio Grinenviski, miembro de la  organización clandestina Narodnaia Volia (Voluntad del Pueblo), hace explotar una bomba debajo de la carroza del zar.
 
Ver La amante del Zar >>>
 
 
 

Alejandro III Alexandrovich Romanov

Nació en San Petersburgo el 10 de Marzo de 1845 y murió en Livadia el  1º de Noviembre de 1894.
Alejandro III ascendió al trono en 1881, al ser asesinado su padre en San Petersburgo. Educado mediante estrictas creencias ortodoxas, gobernó bajo un régimen autocrático basado en la Iglesia y en una temible policía política (Ochrana) que controlaba desde las escuelas hasta la Justicia. Su política además estuvo dirigida a una radical rusificación de las zonas fronterizas.
Siempre tuvo mano dura para frenar las mil revueltas que tuvo que enfrentar. Durante su estancia en el poder puso fin con sangre y fuego al terrorismo nihilista y defendió a los nobles y sus prerrogativas con pasión, llegando incluso a crear un Banco de la Nobleza.
Por lo tanto podemos concluir que no era un gobernante muy popular, teniendo en cuenta que, como es frecuente en la historia, el pueblo ruso pasaba dificultades de toda índole.
En 1866, se casó con la princesa María Dagmar de Dinamarca, hermana de la reina Alejandra de Inglaterra. Su matrimonio le pondría frescura a su vida e iluminó la oscura atmósfera que lo rodeaba, especialmente con el nacimiento de su hijo, que con el nombre de Nicolás II, sería el último zar de Rusia y ahora santo y mártir de la Iglesia Ortodoxa.
En el aspecto del credo tuvo mucha actividad represiva con minorías étnicas y religiosas (1883). Según él los judíos fueron los principales culpables de la agitación revolucionaria; y por lo tanto, organizó una verdadera persecución de esta etnia, que dio lugar a grandes abusos como el estatuto que les obligaba a trasladarse a la zona occidental
Alejandro III se propuso restaurar el poder absoluto y detener las reformas de su padre. Instituyó la policía política denominada Ojrana (1881) y la censura previa (1882), recortó el poder de las asambleas provinciales, sometió a los estudiantes a una serie de limitaciones individuales, inició una política de “rusificación” en una gran área de su influencia directa como Finlandia, Países Bálticos, Polonia y parte de la región del Cáucaso.
Impulsó la economía, fue un gran constructor de ferrocarriles, como el Transcaspiano y comenzó el Transiberiano (1891), colonizó el Turkestán y prosiguió la penetración en el Asia central. Durante su reinado se inicia en Rusia el gran capitalismo en la producción y el proletariado industrial.
Su política exterior estuvo marcada por el distanciamiento de Alemania y la Triple Alianza y su acercamiento a Francia (Alianza Franco-Rusa). Durante su reinado se trastocó la tradicional estructura social y apareció el proletario como clase sensible a las ideas socialistas. El sucesor de Alejandro fue su hijo, Nicolas II último zar de Rusia.
 
Ver Dinastìa Románov >>>
 

Nikolay Aleksándrovich Romanov

Fue el ultimo emperador de Rusia. Nació en San Petersburgo el 18 de Mayo de 1868 y murió en Ekaterinburgo el 17 de Julio de 1918.

Cuando tenia 26 años (1894) y tras complicaciones derivadas de una nefritis, falleció su padre, Alejandro III; el 1º de Noviembre y pasado el período de luto protocolario, Nicolás fue coronado como sucesor y adoptó el nombre de Nicolas II. De acuerdo a sus propias palabras, carecía de formación política, y lo ignoraba todo acerca del gobierno del país.
En política interior, Nicolás siguió la línea autocrática de sus antecesores, aunque suavizándola un poco, pero más bien al margen de su intervención directa, su país tuvo un proceso de industrialización acelerada que permitió a Rusia entrar en la era moderna, pero que también hizo surgir importantes núcleos obreros en forma de sindicatos.
La iniciativa del movimiento liberal presentada al nuevo Zar, de establecer una Constitución que fijase las normas del ejercicio del poder se encontró, sin embargo, con un rotundo rechazo monárquico; siguiendo el consejo de Pobiedonostev, Nicolás se mostró severo con lo que calificó de "insensatos sueños de participación en asuntos de administración interna". Su rigidez alienó a sectores no particularmente comprometidos con una ideología afín a la revolución, y fue causa de muchos se mostrasen descontentos.
Uno de estos descontentos se llamaba Lenin, un abogado que provenía de la región de Simbirsk, cuyo hermano, Alexander Ulianov  fue ejecutado por intento de asesinato de Alejandro III (padre del Zar Nicolás II) en 1887.
Vladimir Ilich Uliánov, más tarde Lenin, realizó actividades subversivas en San Petersburgo, fue arrestado y exiliado a Siberia, luego de ser liberado se trasladó a Ginebra y Londres para fundar las bases del movimiento comunista. El alimento para las corrientes revolucionarias como las que encabezarían Lenin, Trotski  y otros, eran la carencia de una política social más solidaria de parte de los gobernantes, esto permitió que se agravaran los grandes problemas históricos del régimen zarista: la pobreza del campesinado, la muy desigual distribución de la tierra, y la fuerte restricción en el acceso a los cargos públicos. Esto iba a ser el caldo de cultivo en los sindicatos de las industrias para los grupos revolucionarios que ya estaban en gestación.
Ver ejecución de la Familia Real >>>
 
 
 
 
 
 
         
         
         

 

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