España es un país muy rico en especies vegetales. Se pueden distinguir cuatro grandes zonas: en la España seca, el bosque mediterráneo de encinas, alcornoques y el matorral de palmito y esparto; en la España húmeda, el bosque de robles y hayas y el matorral de brezo y tojo; en la España semihúmeda, el bosque de melojos y quejigos; y en las
Islas Canarias, la laurisilva y el pino canario.
Por otra parte, las montañas introducen un paisaje típico caracterizado por el escalonamiento de las especies a lo largo de las laderas.
Una buena parte de los bosques se han ido perdiendo a lo largo de los siglos. Donde antiguamente hubo bosques, hoy hay pastizales, tierras de cultivo y especies de repoblación. La superficie ocupada por los matorrales se ha ampliado como consecuencia de la sobreexplotación sufrida por las zonas arboladas. Actualmente, los incendios destruyen todos los años miles de hectáreas de bosques y matorrales.