I
Trabajo actual en filosofia baha'i. II
El libro entero del 'Tarot de los Bohemios' de Papus. III Filosofia sabea.
CAPÍTULO TERCERO DEL LIBRO 'TAROT DE LOS BOHEMIOS' DE PAPUS.
Los números y las operaciones teosóficas - Significado de los números.
LOS NÚMEROS
El concepto que se tenía de los números en la antiguedad es casi
desconocido en nuestros dias.
Considerando que la unidad es el término constante que interviene en la
formación de la cantidad, cualquiera que ésta sea, los antiguos veían en el
número la expresión de leyes absolutas. De aquí la veneración por el número
3 y el 4, perfectamente incomprensible para nuestros matemáticos.
Es evidente que si los antiguos no hubieran conocido otras operaciones
numéricas que las usadas en nuestros dias carecerían de explicación las
ideas enseñadas en las universidades de la India, de Egipto y de Grecia.
Cuáles son, pues, estas operaciones, desconocidas por nuestros sabios?
Dos: la reducción y la adición teosófica.
Estas operaciones se dicen teosóficas, porque nos introducen en el mundo de
las "leyes esenciales" de la naturaleza.
Estas enseñanzas formaban la base de la instrucción secreta y oral que se
trasmitía a determinadas personas predispuestas, y se les daba el nombre
característico de "Esoterismo".
1. REDUCCIÓN TEOSÓFICA
La reducción teosófica consiste en reducir a un solo dígito las cifras que
entran en la composición de un número dado, tal como se verá en los
ejemplos siguientes:
Estas operaciones corresponden a lo que llamamos hoy "la prueba del nueve".
2. ADICIÓN TEOSÓFICA
La adición teosófica consiste en sumar aritmáticamente la serie natural de
los números, comenzando por la unidad, hasta incluir el número propuesto.
Por ejemplo, el número 4 será igual a:
1+2+3+4=10
El número 7 igual a 1+2+3+4+5+6+7= 28 igual 2 + 8 = 10.
El 12 igual a 1+2+3+4+5+6+7+8+9+10+11+12 = 78.
Reducción y adición teosóficas son las dos operaciones que deben dominarse
para comprender la antiguedad.
Apliquemos estos procedimientos a cualquier número, para descubrir la ley
que rige su progresión.
La reducción teosófica nos muestra inmediatamente que todos los números se
reducen a los nueve primeros dígitos de la serie natural.
Mas esta consideración no es todavía suficiente; una observación más atenta
nos traerá nuevas luces.
Tenemos que los números 1, 4, 7 y 10 son iguales a 1 puesto que 1=1.
4=1+2+3+4=1
7=1+2+3+4+5+6+7= 28 =2+8= 10 =1
10=1
De manera que el dígito 1 se reproduce después de la serie de cada tres,
esto es:
1. 2. 3. 4. 5. 6.
4 = 10 = 1
7 = 28 = 10 = 1
Se podría escribir, por lo tanto:
1. 2. 3.
(1)
4. 5. 6.
(1) etc.
De la precedente consideración, resulta:
1. Que todos los números reproducen, en su evolución, los cuatro primeros.
2. Que el último número de los cuatro considerados, esto es el No. 4
representará la unidad en una octava diferente.
La serie de los números puede entonces escribirse así:
Observemos que los números 4, 7, 10, 13, 16, 19, etc., representan
diferentes concepciones de la unidad, tal como lo prueba la adición y
reducción teosófica de los mismos.
Se comprueba entonces que después de cada tres cifras la serie vuelve
bruscamente a la unidad, mientras que lo hace en forma progresiva entre las
dos intermediarias.
Repitamos una vez más que el conocimiento y el estudio de las leyes que
rigen las cantidades, en la forma que acabamos de hacerlo, nos da la clave
de las ciencias ocultas.
Resumiendo: todas las cantidades pueden ser reducidas a la serie de los
cuatro primeros dígitos, dispuestos en el orden siguiente:
1. 2. 3.
4.
Valor de los doce primeros números que da la clave de la cifra (78)
correspondiente a las cartas del Tarot:
Sin embargo no se detienen aquí las enseñanzas de la ciencia antigua sobre
los números, todavía se les atribuía un significado personal; y como hemos
reducido a los cuatro primeros la serie de todos los números, nos bastará
conocer el atribuido a cada uno de aquellos cuatro. La unidad representa el
principio creador de los números, puesto que todo emana de ella. Es el
principio activo por excelencia.
Mas la unidad sola nada puede producir, salvo oponiéndose a sí misma, de
aquí nace la dualidad representada por el dos (principio pasivo
por excelencia).
De la unión de la unidad y de la dualidad nace el tercer principio, que
reune los dos opuestos en una común neutralidad:
1 + 2 = 3
Tres representa, por lo tanto, el principio neutro por excelencia.
Pero estos tres principios se reúnen en el cuarto, el cual vendrá a ser un
nuevo aspecto de la unidad, en caracter de "principio activo".
La ley que rige estos principios será entonces la siguiente: