ACERCA DE LA MONTAÑA 
Y LA CAVERNA
 Anselmo
 
Si observamos esta imagen que simboliza la Montaña y la Caverna veremos que está 
representada por dos triángulos equiláteros, el mayor con uno de los vértices hacia arriba, y otro triángulo también equilátero inscrito en el mayor con un vértice hacia abajo. El triángulo interior es de color negro. 
 
 
Este símbolo (y otros asociados con él, como el corazón y el "Huevo del Mundo") está explicado con gran cantidad de detalles por René Guénon en su obra Símbolos Fundamentales de la Ciencia Sagrada, caps. del XXIX al XXXIV, así como en el Anexo I).  

Además de las muy interesantes e instructivas consideraciones que en dicha obra se hacen de ese símbolo, llama la atención también que esta figura es el desarrollo plano del tetraedro regular, uno de los cinco "sólidos" o poliedros de Platón, asociados a los cinco elementos, siendo el tetraedro el que se corresponde con el primero de ellos: el fuego. Sobre los sólidos de Platón puestos en relación con la teoría de los elementos (tal cual él los expone en el Timeo), hablaremos próximamente.  

Así como el triángulo es la representación más simple de una superficie plana, el tetraedro es la forma más simple de representación espacial, o tridimensional.  

Si unimos los vértices exteriores del triángulo mayor, veremos una forma sólida conformada por cuatro superficies triangulares regulares: 

 
 
Sabido es que cualquier forma sólida necesita al menos cuatro superficies planas para crearla.  

Según las enseñanzas de Pitágoras se dice que el cuatro es la unidad principal en el Plano de las Formas. El tetraedro, con sus cuatro caras triangulares, constituye la forma más simple entre los sólidos platónicos, y con respecto a éstos cumple el mismo papel generador que desempeña la unidad aritmética con relación a la serie numérica.  

La pirámide así representada es lo más parecido a una montaña que alberga en su seno a la caverna. 
 

 
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