representada por dos triángulos equiláteros, el mayor con uno de los vértices hacia arriba, y otro triángulo también equilátero inscrito en el mayor con un vértice hacia abajo. El triángulo interior es de color negro. Además de las muy interesantes e instructivas consideraciones que en dicha obra se hacen de ese símbolo, llama la atención también que esta figura es el desarrollo plano del tetraedro regular, uno de los cinco "sólidos" o poliedros de Platón, asociados a los cinco elementos, siendo el tetraedro el que se corresponde con el primero de ellos: el fuego. Sobre los sólidos de Platón puestos en relación con la teoría de los elementos (tal cual él los expone en el Timeo), hablaremos próximamente. Así como el triángulo es la representación más simple de una superficie plana, el tetraedro es la forma más simple de representación espacial, o tridimensional. Si unimos los vértices exteriores del triángulo mayor, veremos una forma sólida conformada por cuatro superficies triangulares regulares: Según las enseñanzas de Pitágoras se dice que el cuatro es la unidad principal en el Plano de las Formas. El tetraedro, con sus cuatro caras triangulares, constituye la forma más simple entre los sólidos platónicos, y con respecto a éstos cumple el mismo papel generador que desempeña la unidad aritmética con relación a la serie numérica. La pirámide así representada es lo más
parecido a una montaña que alberga en su seno a la caverna.
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